martes, 31 de marzo de 2009

Próxima estación, 5º.

Foto: Yo, calentando...
No sé cómo empezar esta entrada, pero tengo que idear una forma porque hay muchas cosas que contar. En estos momentos, me causa indiferencia la extensión que pueda llegar a tener o no la entrada pero es una entrada importante.

Dejemos recapitular a mi cerebro y que comience por el principio. Supongamos que todo comienza hoy por la mañana. Me levanto como cada mañana, pero ya no puedo ver el sol entrando por mi ventana y alegrándome el día debido al cambio de hora. Volvamos a atrás pues. Me levanto con frío y sin luz y... recapitulemos de nuevo. Me despierto, me destapo y hace frío. No me levanto pues hasta que suena el segundo despertador, que me indica que es relativamente tarde. Me entra el nervio y ya voy atragantado con cada paso que doy. Desayuno - más bien él me desayuna a mi- y me visto rápidamente porque hace frío, mucho frío. (Esta ola de frío me está matando).
Noto un pequeño achaque en la garganta. Muy mala uva me daba esa molestia... todas las veces que he estado enfermo he comenzado de la misma manera. No le quise dar mayor importancia y no me tomé nada, pero a lo largo de la mañana el dolor fue in crescendo.

Hoy tenía el último examen anterior a las vacaciones de Semana Santa -bueno, "vacaciones"-. Y hubiera sido un día cualquiera de examenes de no ser por que nuestra profesora de Lengua y Literatura nos ha regalado un ejemplar a cada uno de su nuevo libro Toda la verdad sobre el destierro del Cid. Además el libro está dedicado a nosotros; en la segunda página pone textualmente A mis jóvenes estresados de Embajadores (principal, 2º B). Después ya ha hecho una dedicatoria personal a cada uno. A mí, por ejemplo me ha escrito: "...por ejemplo Pepito Grillo, a quien espero ver en Broadway o en Viena (mejor aquí; me muero con los aviones transoceánicos)"
Ya me he leído el libro entero y me ha gustado muchísimo. Se trata de una colección de microrrelatos sobre temas diversos y generalmente de corte humorístico. Os recomiendo que si tenéis la oportunidad de compraroslo o leéroslo lo hagáis. Aquí os coloco el enlace dónde podéis adquirirlo:

http://www.cultivalibros.com/libro-verdad-destierro-cid.html

Después, por la tarde, como siempre mis clases de ballet. Todo iba normal, pero yo estaba nervioso porque tenía una pregunta importante que hacerle a mi profesora. Tenía que preguntarle si el viernes -este viernes- que no tengo clase ya en el instituto, podría acudir a la clase de 5º de por las mañanas -el nivel el altísimo y todos los alumnos son realmente impresionantes-. Ya se lo había preguntado otras veces, pero siempre me había contestado con un NO rotundo.
Esta vez fue diferente. Se mantuvo pensativa durante un buen rato mientras me miraba fijamente con sus ojos felinos no pestañeantes. Y esta vez la respuesta fue que SÍ.
Estoy eufórico y a la vez aterrado por miedo a quedar mal en una clase con gente tan tan buena...

Continuará...

domingo, 29 de marzo de 2009

Bailarín de la semana: Roberto Bolle

Inauguro sección semanal del blog. Ya sé que la mayoría no sois entendidos en danza y esas cosas, pero hago esta sección porque me apetece hacerla. Además así atraigo a otro tipo de público a mi blog que puede que le interesen estos temas. Ya sabéis, yo vivo por la danza, es normal que esté presente en mi blog.
La nueva sección se llama "Bailarín o Bailarina de la Semana". En ella se hablará del bailarín seleccionado: una breve biografía, fotos, videos... para culturizarnos un poco.

La semana que comienza llevará el nombre de Roberto Bolle.

Bolle nació en Casale Monferrato, en el seno de una familia humilde sin antecedentes artísticos (el padre trabajaba de mecánico y la madre era ama de casa). Con doce años entró en la Escuela de Danza del Teatro alla Scala de Milán. Allí, el coreógrafo Rudolf Nureyev lo escogió para que interpretara el papel de Tadzio en una coreografía del danés Flemming Flindt de Death in Venice de Benjamin Britten.

En 1996, tras bailar Romeo y Julieta, es nombrado primo ballerino del ballet de La Scala y se multiplican sus actuaciones. Ha trabajado con los mejores coreógrafos bailando las obras más importantes del repertorio clásico, como La bella durmiente o El lago de los cisnes de Tchaikowsky.

En el año 2000 inauguró la temporada del Covent Garden con El lago de los cisnes e intervino en el homenaje a Maya Plisetskaya por su 75º aniversario en el Teatro Bolshói de Moscú.

Actualmente es primer bailarín en la Scalla de Milán, y es uno de los bailarines más reconocidos mundialmente. Ha bailado en el 2006 en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín dónde bailó un "sollo" creado para él por Enzo Cosimi.

Ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera. El 1999 recibe el premio "Danza e Danza" al más prometedor alumno del ballet clásico italiano. En el 1999 recibe también el premio "Gino Tani" por su contribución a la difusión de los valores de la danza.






Aquí os coloco un video del ballet Sylvia que Roberto Bolle realiza con Darcey Busell. La variación es el sólo del segundo acto del ballet. Espero que os guste.

Autolimpieza porque le da la gana

Perdón por mi tardanza en escribir. Lo siento de veras pero qué queréis, no puedo hacer nada. A día de hoy me quedan dos examenes y ya estaré de vacaciones, así que por dos días de espera no creo que se muera nadie.
A esto debemos de sumarle la locura en la que estuve metido ayer. Antes de ayer el mouse comenzó a funcionar mal. No le di mucha importancia, pensé que estaba fallando el puerto USB, que a veces pasa. Me convencí de que lo solucionaría el sábado a las 16:00h cuando llegase de mi clase de baile. Y así fue, me dispongo a arreglarlo y de repente no me funciona ni el teclado, ni el mouse, ni la cam, ni cualquier cosa conectada a un puerto USB.

Yo poseo un disco externo que es donde guardo todos los datos importantes. Así que, viendo que los puertos USB de delante del ordenador sí funcionaban, conecté el disco externo ahí y conecté el ratón y el teclado a los puertos USB que posee el propio disco externo.
Todo parecía ir bien, al menos para poder buscar una solución. Sin embargo, a los pocos minutos me sale una ventana diciendome: El disco F:/???? se encuentra dañado. Ejecute el programa Chkdsk. De primeras no tenía ni idea de que significaba esto, supuse que sería un error, pero no. Busqué en internet qué era el Chkdsk y resulta que se trata de un programa de reparación de disco duro.
Sabiendo esto, ejecuté el programa en modo lectura para ver si había algún error. Efectivamente había, pero sin saber por qué no podía establecer el parámetro F:/ en la versión de sólo lectura, así que ordené al programa que al reiniciar me analizase el disco externo.
Todo parecía ir bien, lo analizó, corrigió los errores... y cuando ya me carga el Windows y conecto el disco externo, no me lo reconoce. Se han borrado todos mis datos. ¡Todos!
Como comprenderéis estoy atacado de los nervios, ya que ahí es dónde guardaba todas las cosas importantes. Había unos 168GB en documentos importantes...

Descargué el Hdd Regenerator para escanear todo el disco duro en busca de errores. Y así lo dejé toda la noche. Pero, a mal recuerdo mío, el programa iba lentísimo. Cuando me levanté, sólo había analizado 6500MB y yo necesitaba imprimir unos documentos si es que pensaba aprovar mi examen del martes.

Creo que os podéis hacer una imagen mía en estos momentos ¿no?.

sábado, 21 de marzo de 2009

Morel et Saint-Loup ou le combat des anges




Os coloco aquí uno de mis videos de ballet favoritos. Se trata de una parte de un ballet de Roland Petit, Proust ou les intermittences du cœur.
La escena es la batalla de dos ángeles, el "angel", Saint-Loup, interpretado por Mathieu Ganio y el "devil", Morel, interpretado por Stéphane Bullion. Ambos bailarines de la Ópera Nacional de Paris.
La escena relata el enamoramiento de Saint-Loup y Morel. El ballet está basado en la novela de Marcell Proust En busca del tiempo perdido.
La música es
la Elégie op.24 para violoncello y orquesta de Gabriel Faure.


Traducción al inglés............................................................
I leave you here one of my favourite ballet videos. It's a part of a Roland Petit's ballet called
Proust ou les intermittences du cœur.
The scene is the battle of two angels, the good-angel, Saint-Loup played by Mathieu Ganio and the devil-angel, Morel played by Stéphane Bullion. Both are dancers at the Ballet of the Opera National of Paris.
The scene tell us how Saint-Loup and Morel fell in love. The ballet is based in the famous novel by Marcell Proust In search of lost time.
The music is the Elégie op.24 for
violoncelle and orchestra.

viernes, 20 de marzo de 2009

Cultura sólo para mayores de edad

Foto: Biblioteca Nacional de España
El día de hoy lo llevábamos esperando tanto Aina -mi amiga- y yo desde hace muchísimos días. Llevábamos planeando este día desde hace unas semanas. Ya nos habíamos informado, documentado y ya teníamos la hora y lugar concretados. Iríamos a la Biblioteca Nacional y quedaríamos a las 10:00h delante de la entrada del Metro de Plaza de Castilla, en el Intercambiador.
Y así fue, a las 10:00h allí nos encontrábamos, dispuestos a coger la linea 10 hasta Alonso Martínez, y después cambiar a la línea 4 para llegar a Colón. En Colón saldríamos del mundo subterráneo y tan sólo tendríamos que cruzar la calle, subir las escaleras de la magnánima Biblioteca Nacional y empujar la puerta. Todo ocurrió tal y cómo habíamos previsto hasta que nos toca hablar con la recepcionista. Un diálogo extremadamente "besugueante", causa de mi poca imaginación momentánea.

- Hola, somos nuevos aquí y nos gustaría enterarnos de cómo hay que hacer para entrar y esas cosas.
- ¿Sois estudiantes?
- Sí, claro.
- Y...¿a qué venís?
- Pues a consultar unos libros -como estudiantes que somos, ¡manda cojones!-. Unos libros sobre danza, sobre ballet.
- ¿Qué edad tenéis?
- Pues...17.
- Lo siento, entonces no tenéis permitida la entrada.
- ...Ah....bueno...bueno...pues...nada entonces...
- Bueno tened en cuenta que sólo os queda un año (Se ríe estúpidamente).

No sé si a vosotros os parece normal, desde luego a mi ¡no!. Tanto que quieren que los jóvenes nos interesemos por la cultura, que leamos, etc... y la biblioteca más importante de España, dónde están todos los libros, nos tiene restringida la entrada. A ver, yo entiendo que no se permita la entrada por ejemplo a personas pues, menores de 15 o 14 años ya que la mentalidad a esas edades no es la recomendable para tratar con libros antiguos cuya conservación en buen estado es primordial, pero para gente de bachillerato...

Cómo no podíamos desperdiciar el precioso día que hacía, y la bonita mañana que nos quedaba por delante decidimos ir al Museo del Prado. Yo ya lo he visitado unas tres veces, pero reconozco que si pudiese volver mañana, volvería.
La entrada nos salió gratis por ser menores de edad -primera cosa que veo razonable en toda la mañana-. Estuvimos en el museo hasta, más o menos, las 13:30h. Comimos en un Burger King ya que los dos andábamos escasos de dinero y a continuación nos dirigimos a un mercadillo de libros antiguos. Me entraron ganas de comprarme unos cuantos, a pesar de los 34º C que "cascaban" en Madrid, pero no quería gastar dinero.

Y así fue mi mañana. Una mañana preciosa acompañado de Aina. Realmente genial. Nos hemos reído muchísimo, ya que a mi los retratos de todos los Borbones me provocan risa al instante de tenerlos frente a mi. Son extremadamente cómicos creo yo.

Después cogimos de nuevo el metro hasta Plaza de Castilla, nos despedimos y yo me fui corriendo hasta mi residencia para coger la bolsa de ballet, la cuál inteligentemente había preparado por la mañana. Corrí hasta el Intercambiador, de nuevo y cogí el bus hasta Víctor Ullate. Una clase fenómeno, por cierto.

Mañana madrugaré ya que también acudiré a algunas clases, ya que he hablado con la profesora que da clase los sábados y no le importa que me meta en sus clases. Cuanto más mejor ¿no?

miércoles, 18 de marzo de 2009

Enfado + enfado = clase de ballet horrorosa.



Hoy es uno de esos días en que, sin saber por qué, de repente estoy de mal humor, me encuentro cansado y puedo matar a alguien sólo con una mirada. Es uno de esos días en los que hablarme no es recomendable.

No sé cómo ha comenzado, normalmente me suelo dar cuenta. Me suele pasar algo malo en clase, algún examen mal, alguna mala noticia... pero hoy no ha sucedido nada de eso, es más he tenido mi examen de filosofía y estaba contento del trabajo realizado. El caso es que nada más llegar a Víctor se me calló el mundo encima.
Desde los pliés, ya estaba de un humor de perros, lo cual se transmitía en la mala colocación de mi cuerpo, así como en mi expresión de asesino compulsivo.
Para más inri, mi profesora estaba bastante enfadada. Si os digo la verdad, últimamente hay a ciertas profesoras a las cuales, la "gente de arriba" les está haciendo bastante la puñeta. Hagamos pues un pastel con todo ello: yo enfadado y de mala ostia, mi profesora enfadada de mala ostia, un compañero mío que no paraba de preguntarme que me pasaba... -odio que hagan eso-. Se puede ver que no fue nada bien la cosa ¿no?.

En fin, que cuando yo tengo el día así -que suelen ser escasos, pero existen- más vale incluso que no diera la clase. Todo me salía mal: si normalmente hago un developé a mucho más de 90º, hoy casi ni llegaba a los 90º, si normalmente mis pirouettes, suelen ser bastante limpias y aguantando los equilibrios finales, hoy parecía un "pato maerao".

De la semana, nada importante que decir. Espero descansar este puente e intentar prestaros un poco más de atención y escribir más. Lo prometo.

domingo, 15 de marzo de 2009

Cambios de estilo


Como podréis observar, he realizado algunos cambios en el blog. Los cambios aún no son definitivos ya que no me termina de convencer del todo, y hay una cosa que no se cómo modificar. No obstante, la imagen que véis del header -la cual he hecho yo esta tarde-, será la que preside este post.
Clicad en la imagen para verla a tamaño real.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Resurrección

Resucito para deciros que he resucitado. No me confundáis con Jesucristo, porque os decepcionaría si así lo creyeseis.
Espero que me hayais echado de menos, y que no os hayáis frustrado al entrar en mi blog y ver durante cinco días seguidos la misma entrada. De verdad que lo siento. Supongo que siempre ando pidiendo disculpas, pero sabéis que tengo poco tiempo y que me encantaría poder pararlo y dedicar diez o veinte minutos que tardo en escribir cada entrada.

Pasando de preámbulos estúpidos y condolencias, me dispongo a relataros el día de ayer. Un día altamente esperado para mí.
El caso es que, desde hace unas semanas llevamos preparando una especie de mini-baile, ya que iba a venir la concejala a visitar las instalaciones y a ver una clase nuestra. Definitivamente, ayer fue el día.
De primeras ya estaba todo histérico, ya que a los chicos nos obligaban a llevar el uniforme. Un uniforme que yo nunca llevo al completo, ya que consta de una camiseta blanca que ha de comprarse en la propia escuela ya que trae escrito "Víctor Ullate", unas mallas negras, calcetines blancos y zapatillas blancas. Yo no acostumbro a usar calcetines cuando bailo, ya que me gusta sentir la zapatilla cuando hago los ejercicios, por tanto no tenía calcetines.
De esto nos avisaron el día antes, lo cuál consiguió que yo me volviera histérico, me enfadase con mi madre por teléfono -la verdad, necesitaba descargar con alguien- y no pensase bien qué hacer. No sabía cuando y dónde comprar unos calcetines hasta que buscando en internet esa misma noche, un angelito me salvó la vida. Había un Calcedonia justo enfrente de mi instituto. Así que en el recreo me acerqué y recé para que tuviesen lo que buscaba, y así fue -¡Uf!-.

Ya ayer, todo repeinado y vestido con el uniforme, me dispuse a entrar en clase para estirar -más o menos una hora antes de que empezase la clase-. La clase dio comienzo y yo me encontraba mejor que nunca, eso sí, en el primer ejercicio comenzaba a parecerme ya a una fuente. Tan bien quería hacerlo todo y tanto me esforzaba que comencé a sudar descontroladamente, hasta puntos en que tenía que quitarme el sudor de la frente para evitar que se me introdujese en los ojos.
Víctor Ullate, junto a la concejala, profesores y otros hombres y mujeres que no conocía, estaban delante. Los demás no me importaban, sólo me importaba lo que él dijese de mí. Me volví el más prepotente de la clase, intentando conseguir que su mirada se clavase en mí, y así fue.
A veces, miraba de reojo para constatar que era en mí en quién se fijaba. Yo estaba eufórico; las piernas me temblaban por dentro, mientras que por fuera, se mostraban sólidas y firmes en la realización de cada uno de los ejercicios; mi garganta, completamente seca; todo mi cuerpo en completa tensión interior y un relax exterior, que esperaba que no se malinterpretase como soñolencia.

Después de la clase y de la realización del baile, Víctor se dirigió a nosotros. La tensión se acumulaba en mi, a cada palabra que salía de su boca.
Nos felicitó y todos aplaudimos como agradecimiento. Cuando nos dio permiso para salir, yo comencé a sentirme algo más relajado. Me dio tiempo a mirarme en el espejo y comprobar que todos mis músculos se marcaban y se transparentaban en la camiseta, antes blanca y ahora practicamente transparente del uniforme.
Aún me quedaban dos horas de clase.

viernes, 6 de marzo de 2009

Hoy es tu día, querido amigo

Hace unos años, en un ataque "animalístico" y ya cansado de los pesados de mis periquitos, decidí comprarme una musaraña. Todo esto ocurrió sin el consentimiento de mi madre, la que finalmente terminó por aceptar al ratón en casa.

Todo comenzaba una tarde, después de la ya citada locura "animalística". Llamé a mi amiga Irene, y le conté, entusiasmado cuál era mi plan para hoy. Como siempre, dispuesta a acompañarme en mis locuras pasajeras, se vino conmigo al Centro Comercial, a la tienda de animales.
Busqué y busqué y busqué en la tienda entre todos los ratones habidos y por haber y por fin encontré el que más me gustaba: una musaraña. No salió caro a pesar de que había que comprar una jaula, comida, serrín y algunas cosas más.
Sin embargo, algo faltaba. En primer lugar faltaba el permiso de mi madre, a la que nada más comprármelo, llamé. Tuve que alejar el teléfono del oído de los gritos que pegó mi madre. Las palabras fueron claras: "Tú y el ratón no entráis en casa a la vez". Intenté convencerla, pero no lo conseguí, al menos hasta que llegué a casa.

Como decía, faltaban dos cosas. Y una era el permiso. Y la otra, como no, era un nombre para mi nuevo amigo. Irene y yo, durante el camino barajamos varias opciones, pero finalmente decidimos llamarle Olegario. Y así fue, Olegario, con el tiempo pasó a ser uno más de la familia.

Todo el mundo ansiaba conocer a Olegario: mis vecinos, mis amigos, familia. Mi madre incluso se atrevió a tocarlo alguna vez... Pero, ya me advirtieron en la tienda de su escasa duración.

Todos los días le cambiaba el serrín, el agua, y le ponía comida nueva. Jugaba con él y me tiraba largos ratos mirándolo. Era tan precioso, tan pequeño...
Duró un año y dos meses, aproximadamente... Una mañana, cómo todas, me levantaba dispuesto a cambiarle el serrín, colocarle agua limpia y comida. Olegario estaba en un rincón de la jaula, tumbado.
Durmiendo, pensé yo. Pero por más que moví la jaula, Olegario ni se inmutó. Me dispuse a cogerlo, pensando que se podría haber lastimado. Nada más tocarlo, tuve que soltarlo. Su piel, estaba fría como el hielo. No había nada de vida en esa jaula.

Llorando fui al salón, dónde se encontraba mi madre a darle la noticia. Recuerdo que también lloró.
El cariño que se le puede coger a una cosa tan insignificante, tan pequeña, tan desapercibido... mi Olegario nunca volverá, pero su recuerdo lo llevaré conmigo y todos los 6 de Marzo, su santo, lo recordaré.

Te quiero, amigo.

martes, 3 de marzo de 2009

Escribir por necesidad

Últimamente, como bien todos sabréis, estoy altamente estresado. Demasiadas cosas que hacer, demasiado que estudiar... y poco poco tiempo. Tan estresado me encuentro en este momento que mi ojo izquierdo tiembla él sólo cuando le apetece. La locura se apodera de mi y pienso que es mi cuerpo que intenta decirme algo. Nunca hago caso.

Camino por la calle, escucho música en mi MP4, o lo que sea. Es el único momento en que puedo relajarme un poco -a parte de cuando duermo, si es que lo consigo-. Camino y escucho. Sencillamente camino y sencillamente escucho. El ensordecedor ruido exterior de Plaza de Castilla es tan intenso que incluso aunque lleve el volumen al máximo, no consigo abstraerme del mundo. Pero yo sigo en mi empeño. Si Aristóteles conseguía abstraer la materia de las cosas, cómo no voy a conseguir yo lo mismo. ¡Válgame Dios!

Historia ha sido mi última parada. Biología es la próxima. Por desfortunio, no es la última.

Sólo dos semanas, sólo dos semanas... -pienso-. Dos semanas y ¡pum! me nacen las alas para volar a dónde quiera. Eso sí, dos intensas semanas, cargadas de cosas en ambos lados del día: mañana y tarde.
Tarde también incesante e intensiva de trabajo. Nuevos retos autopropuestos para conseguir grandes resultados. No me toméis por loco, pero he hecho una lista con todo lo que debo hacer para conseguir, primero caerle bien a María -mi profesora- y segundo para ser un buen bailarín.
Debería de centrarme en lo segundo, pero hay cosas que se relacionan, pero lo primero también lo encuentro de gran importancia si es que deseo que mi estancia en la escuela de Víctor Ullate sea productiva y apacible.

Os miento cuando os digo que se me ha caído el pelo por el estrés, porque me lo he cortado. Forma parte de esa lista de retos, concretamente de la primera. Un esfuerzo grande, considerando el tiempo que llevo queriendo dejar el pelo largo y tener mi tan ansiado flequillo. Antes volaba al viento, ahora... sólo vuelan mis bufandas o un fular atado al cuello.

Linda melodía de las flores que ya comienzan a florecer. Un florecimiento que no estoy disfrutando, pero os prometo. Chicos, os prometo que lo disfrutaré.

viernes, 27 de febrero de 2009

Disculpas...

Bueno, deciros que lo siento porque llevo casi medio mes sin actualizar. La verdad es que tengo mis razones. He estado completamente plagadito de examenes, muy liado con unas cosas y sobre todo, esta última semana malo.

Aún no me ha llegado ninguna historia del Folletín del siglo XXI. Sin vuestra participación la idea no se puede poner en marcha. Así que si no hay participación lamentaré cerrar la sección.

Un beso a todos, esperando poder actualizar en condiciones una vez que me recupere. Perdón pero es que me ha venido todo de golpe.

lunes, 16 de febrero de 2009

El folletín del siglo XXI



Llevo varios días pensando esta idea y por fín me he decidido a comentarla y que me deis vuestra opinión. O que, sencillamente, pueda contar con vuestra participación.

Como seguro que sabréis, durante el siglo XIX, en los períódicos se publicaba una especie de extensión denominada folletin. Se trataba de una novela por fascículos.
Yo propongo rememorar este folletín, pero introduciendo algunos cambios:

  1. En primer lugar, éste no será escrito por un sólo autor, sino que cada semana se publicará un fragmento de una extensión máxima de una cara de un folio, y posteriormente alguien deberá continuar la historia.
  2. Vuestros microrelatos que constituirán nuestros gran macrorelato deberán de ser enviado a mi cuenta de correo. Todo el mundo puede participar y en el caso de que lleguen varios correos para la misma parte de la historia (que sería lo ideal) yo elegiré uno al azar.
  3. Todos los fragmentos están señalados y firmados por el autor de ellos y cualquier tipo de plagio será completamente eliminado.
¿Qué se necesita?

  • Ganas de escribir.
  • Imaginación.
  • Un mínimo de calidad en la escritura y estructura del fragmento.
  • Que tu fragmento se relacione con el anterior propuesto. No serán válidas cosas completamente inconexas, sin previa justificación.

domingo, 15 de febrero de 2009

El Albir


Esta entrada va, en cierto modo, dedicada a mis tíos que se que leen el blog todos los días. Seguro que ellos con tan solo leer el título ya sabrán de qué estoy hablando, pero como no todo el mundo lo sabe creo que comenzaré la historia por el principio.

Todo comenzaba cuando mis tíos adquirían, cuando aún vivía mi padre, una casa en la Urbanización Golf del Albir. Aún recuerdo la calle, el número y el piso. Recuerdo también la primera vez que fuimos a visitarlo. Todo lo que en la foto veis alrededor no estaba. Podríamos decir que se trataba de una ciudad completamente en obras. Tan solo estaba esa urbanización, la playa, el paseo de las estrellas y algunas casas más.
Se trataba de un lugar tranquilo, muy tranquilo, dónde ricos extranjeros se escondían de la multitud y de un verano lleno de ruidos para disfrutar de la paz.

Mi hermana y yo pasamos un primer verano con mis tíos allí. Fue maravilloso. Conocimos a Laura, posterior gran amiga de ambos. Otra amiga, que solo estuvo el primer año que estuvimos fui Zaira.
Los demás amigos, pues yo he perdido el contacto con practicamente todos. Amigos de verano, que son sólo para el verano debido a la lejanía. Pero amigos, con los que te divertías un montón.
La verdad es que era muy gracioso. Laura, mi hermana y yo siempre estábamos en la piscina. De repente llegaba una nueva familia de vacaciones y fichabamos a sus hijos. Nos rifábamos quién iba a hablarles primero -lo típico, "¿quieres ser mi amigo?-. Siempre le tocaba a Laura, que era la que más morro le echaba. Era genial.

Nos levantábamos, más bien pronto, ya que mi tía siempre nos decía por las mañanas que qué hacíamos viendo la televisión con el buen día que hacía.
Desayunabamos en la terraza, un buen tazón -muy muy grande- de leche con cola-cao y dulces variados como magdalenas, sobados, galletas... Después salíamos a la piscina a esperar a que llegase Laura, que normalmente bajaba cuando ya habíamos hecho la digestión y ya podíamos bañarnos.
Recuerdo que mi abuela siempre salía todas las mañanas a dar un buen paseo. Cuando llegaba siempre nos mandaba tocarle el cuello para que notásemos cuánto había sudado. Seguidamente, se sentaba en un banco junto a la piscina en el que daba la sombra y observaba cómo jugábamos en la piscina.
Mi tía, un rato después sacaba su hamaca y se tumbaba al sol, hasta la hora de comer. A veces se daba un baño con nosotros. Era realmente genial. Solíamos comer, o bien en casa, abajo en la parcela de la terraza, o bien íbamos a algún restaurante. Recuerdo el restaurante Enrique. Mis tíos eran grandes amigos del que dirigía el restaurante y la verdad, nos trataban muy bien.

La urbanización estaba llena de gatos. Gatos que suponíamos salvajes o abandonados, pero que siempre estaban allí. Mi tía se encargaba de que no pasasen hambre y todos los días les compraba comida y se la servía. Era gracioso ver que a la hora de comer, todos los gatos se colocaban junto a la puerta de la terraza de mi tía, que era un bajo. Una de las gatitas, con un pelaje negro como el azabache era, sin duda, nuestra favorita. La única que dejaba que la tocases, la cogieses y jugases con ella.
Siempre dormía en una de las hamacas que había en la terraza, sin duda era una Princesa, haciendo honor a su nombre.

Mi tío siempre nos grababa. Hacíamos actuaciones en la piscina. Saltábamos, nadábamos y hacíamos una especie de espectáculo propio que mi tío grababa para el recuerdo. De hecho, fue mi tío quién nos enseñó a mi hermana y a mi a tirarnos de cabeza, a nadar bien y todas esas cosas que se hacen en el agua.

Pasamos grandes veranos en el Albir. Grandes veranos que ahora son un recuerdo y que espero que algún día podamos, mi hermana y yo, volver a esa casa en la calle Pau Casals. Volver a la playa de el Albir, dar paseos con mis tíos, salir de comida, bañarnos de noche en la piscina, acudir a los festivales de cine...

Electricity

Una gran canción, compuesta por un grande, y que expresa todo eso que siente un bailarín. Preciosa.


miércoles, 11 de febrero de 2009

2º B Bachillerato IES Cervantes (Madrid)

Imaginense que tienen una profesora de Lengua y Literatura completamente loca. Y cuando hablo de loca no me refiero ni a mala profesora, ni a que esté loca como para ir a un psiquiátrico. No. Podríamos decir que es una "cachonda". Una mujer que vive riéndose de todo lo que ve. Sin duda, me encanta. Hace lo que quiere, cuando quiere y porque quiere.
Nuestra clase se ha convertido en un embutido de personajes ficticios. Yo para ella soy Pepito Grillo, el de la fila de delante que todo reprocha, que nunca se calla nada y divaga en sus comentarios de texto.
Existe también Andrés -este no posee un mote original, pero porque ya vale él mismo- que constituye al estresado de la clase. A mi me cae genial este chico. Me parece, y no exagero, una de las mejores personas de clase. Yo le llamo Lloyd. Por si os lo preguntáis viene de Andrew Lloyd Webber.

La gran mayoría de los motes de mis compañeros de clase, que la profesora de Lengua y Literatura aprovecha para burlarse de ellos -sin ninguna mala acción, claro- me los he inventado yo. Es una tendencia rara mía. Siempre le cambio el nombre a todo el mundo.
De esta manera tenemos a Victoria Chacón, alias Chaconwsky. Una mujer que desde que la conocí este mismo año, creo que no ha cesado de reír en ni un sólo momento. Ríe en los pasillos, en clase, a la salida, en el metro...
Seguimos con mi compañera de al lado, Belén, alias Belenáutica o Nautilus. Sin duda otra de las personas con las que mejor me llevo de clase y a la que ayudo muchísimo, ya que se que se esfuerza mucho para aprobar pero suele suspender. Así que yo le dejo mis resúmenes, mis apuntes y demás cosillas que al final resulta que los tiene toda la clase. Como delegado, no es mi deber, pero ya ven...soy la voz de la conciencia de mi clase.
La clase continúa con el chico más alto de todo el instituto, 2,08 metros. Una bestialidad. Se llama Pablo, pero cómo Pablo significa "pequeño", cosa que no le pega para nada yo le llamo Pol.

Tanto Chaconwsky, como Elena -de la que no he hablado- tienen estuche. No un estuche normal, no. El estuche de Chaconwsky es un tigre, llamado Tiger y el de Elena una vaca, a la que yo llamo Mss. Cencerro.

Creo que me he desviado bastante de mi tema inicial. Mi profesora es por tanto, una caja de sorpresas. La ves por los pasillos con otra profesora a su lado. La compañera charla efusivamente con ella. Sin embargo, mi profesora opta por ponerse unos auriculares, haciendo caso omiso de la otra profesora, que continúa hablando completamente sola. Lo que venía diciendo, se ríe de todo el mundo, pero es realmente genial. De mi, a pesar de que me considera un "tocanarices" -a veces creo que lo soy un poco- dice que tengo buen estilo escribiendo, aunque a veces divago -cierto es- en mis comentarios de texto.

Esta mujer, que al principio yo odiaba cómo podéis leer en algunos posts iniciales, se está convirtiendo en una de las profesoras que mejor me están llegando a caer.

lunes, 9 de febrero de 2009

Cambios, cambios y más cambios




Sí, cambios. Pero empecemos la historia por dónde debe de empezar toda historia, por el principio. Este fin de semana estuve en mi tierra. Una pequeña escapadita para realizar unas grabaciones de ballet que necesitaba. Las fotos que veis arriba me las sacó una amiga. Perdonadme por el pequeño tamaño, pero es que no teníamos tarjeta de memoria y tuvimos que reducir el tamaño de las fotos al máximo para poder sacar un buen número de ellas. Espero que os gusten, de todas maneras.
El caso es que llegué a Asturias sobre las 12:00 del medio día. Mi madre me fue a buscar a la estación y fuimos a mi casa, dónde dejé la maleta, cogí mi bolsa de baile, la comida que me había preparado mi madre en un tupper y me fui a mi antiguo conservatorio.
Allí me esperaba Rocío, para realizar las grabaciones. La verdad es que lo pasamos genial, pero después de pasarse seis horas seguidas bailando uno acaba realmente derrotado. Y así estaba yo. No obstante, vinieron dos amigas mías a casa hacia las 21:30 y cenamos juntos en mi casa y lo pasamos realmente bien. Se marcharon sobre las 02:00 de la mañana y yo me acosté. Lo necesitaba intensamente.

Al día siguiente, pensaba ir a ver a mis tíos y a mi abuela. Sin embargo, tenía demasiadas tareas pendientes del instituto. Comentarios de texto, estudiar para examenes, trabajos, deberes... En fin, un retahíla de tareas que consiguieron que no les pudiera ver. Espero recompensarselo la próxima vez.
Ese mismo domingo, cogía el tren de vuelta a Madrid a las 18:15. Un viaje relajado. La película que nos pusieron era Scoop de Woody Allen. Sin duda, genial película. No la había visto, pero fue realmente graciosa.
Junto a mi, en el tren, había una chica de unos treinta años diría yo, que se pasó todo el viaje estudiando inglés y buscando palabras y más palabras en su diccionario de mano. Hubo momento en que pensé ayudarla, porque la verdad que la veía un tanto perdida. Jamás había visto a nadie darle tanto uso a un diccionario en una fracción tan reducida de tiempo.
Detrás, dos señoras que casualmente se habían vuelto a sentar juntas. Me imagino que la ida, Madrid-Gijón les tocaría sentarse juntas, y conversarían mucho. La casualidad las volvió a unir, ya que no se callaron durante todo el viaje. Yo, mientras tanto hacía estragos por intentar concentrarme en la biología.

La profesora de matemáticas, como era de esperar, aún no ha corregido los examenes. La verdad es que los profesores son el espécimen más vago que existe en el mundo. Mira que es fácil corregir un examen, pero no, ellos se pasan todo el fin de semana haciendo yo que se que en vez de sentarse toda la tarde a corregir unos pocos examenes. Señores profesores, nosotros nos pasamos la tarde entera haciendo las millones de trabajos que ustedes nos ponen y estudiando toda la tarde también para aprobar sus infinitos examenes.

Mi clase no ha cambiado nada -y esta es la relación con el título-. Esta semana tenemos dos examenes: uno, el miércoles, de biología; y otro el jueves de Ciencias de la tierra y Medioambientales. Ya han cambiado el de C.C.T.M.M y ahora pretenden cambiar también el de biología. Vale, por una parte es bueno cambiarlo ya que así podré estudiarlo mejor ya que es un extenso temario lo que nos entra en el examen. Pero por otro lado... prefiero no cambiarlo.
Lo dicho, que me hartan con tantos cambios de examenes. Siempre estamos con las mismas discusiones en clase y no puede ser.

viernes, 6 de febrero de 2009

Incompetencias, planos y rectas

Por fín se ha terminado esta semana. Una semana dura dónde las haya. Dura en el sentido de "filosófica". Supongo que todos tendréis una ligera idea de a lo que me refiero.
El caso es que ya ha pasado la tormenta, y ahora -espero- vendrá una época de calma, de estabilidad y bajas presiones.

Hablando de presiones tengo que contarlo, porque la verdad que me hizo muchísima gracia -luego sentí pena-. Cómo cada mañana yo me levanto realmente pronto, sobre las 06:30. Y después me dispuse a desayunar viendo un poco la televisión, el tiempo, las noticias y esas cosas. Durante la previsión temporal, aparecía una nueva presentadora que dudo que siga en la cadena tras la tontería -más bien "burrada"- que soltó. Dijo textualmente: "la cota de nieve bajará hasta los seiscientos mil metros".
Si que ha bajado la cota de nieve ¿no? Ja, ja, ja, ja. Pobrecilla, me da pena porque seguro que ya la han despedido tras su aparición. El caso es que no fue un fallo momentáneo. Sino que repitió la misma frase unas tres o cuatro veces.

Mi semana ha continuado pues normal, depende de cómo la miremos. Hoy por la mañana tuve un examen de matemáticas. Un examen un tanto polémico. Os cuento. En mi instituto, ya que el aula que poseemos este año tiene una morfología demasiado complicada como para hacer una distribución de mesas para hacer un examen, se hacen en la llamada Aula Magna. Se trata de una gran sala dispuesta escalonadamente con un gran número de asientos. Sin duda el mejor sitio para copiar -desafortunadamente yo no soy de esos-. Nuestra profesora de matemáticas, Mª Luisa, es una profesora extravagante y hortera al cuadrado. Su forma de vestir podría incluso multiplicarse por once en la escala de las peores vestidas del momento
Su actitud, de pacifista y víctima. Ya hemos intentado hablar con ella, comentarle que, sin duda, no la entendemos cuando explica y que se pierde gran cantidad de tiempo en clase. A veces perdemos incluso una clase entera corrgiendo un sólo ejercicio. La verdad, es bastante fuerte.

Todo el problema comenzó, sin embargo, porque durante lo que debía de ser nuestro examen, se introdujo otro curso en el aula para hacer otro examen. Estaba claro que eso iba a ser un caos, sobre todo porque el examen del otro curso no era general. La mitad de la clase se encontraba en la parte final del aula hablando sin parar, cosa que en un examen de matemáticas no es nada beneficioso en cuanto a concentración.
Los aspersores se ponían en funcionamiento. Muchos alumnos comenzaron a chistar, ya que el murmullo trasero iba in crescendo. Un amigo mío se rebeló y, no dispuesto a aguantar esa total desorganización y desconcentración continua dejó su examen en blanco y se marchó. Pensé en seguir su ejemplo, pero me arrepentí después de recordar los esfuerzos que había tenido que hacer yo para que el examen me saliese bien. Al final, no he salido contento del examen. La clase en general ha mostrado un descontento total, tanto con la profesora con el examen -realmente difícil- lo que supondrá que el lunes habrá numerables quejas.

martes, 3 de febrero de 2009

41st Memory: Le désir


Tras mi última Memory y tras vuestros comentarios, he recapacitado. He pensado y pensado y pensado. No sólo sobre la soledad, que es de la única que no consigo sacar conclusiones claras, sino de recientes problemas relacionados con la motivación. Sí, me refiero al ballet.

Los bailarines y en general todos los artistas tenemos una personalidad cargada de altibajos debido a las continuas decepciones y alegrías en que nuestro "trabajo" nos ahoga. Bien es cierto que cuando ya has bajado, sólo te toca subir. No obstante después del ascenso siempre viene una bajada. Imaginaros que se trata de una montaña rusa cargada de altas subidas.
Estás subiendo, eufórico por el momento. Continuas subiendo hasta que llegas hasta el borde. A medida que bajas, liberas toda esa adrenalina contenida que posteriormente te dará una sensación de relax.
El caso de los bailarines esto no sucede así exactamente. Nuestro caso puede verse reflejado en aquella persona a la que nada da miedo, ni siquiera una mísera atracción y que la llegada al final de la montaña rusa ha conseguido que llegue a pensar que ha malgastado todo ese dinero que ha podido gastar. ¡Esa es la sensación!
Llegas abajo y te sientes como -por una vez voy a ser literal- una mierda. Una mierda que todo el mundo pisa, llena de taras por doquier.

Sin embargo los bailarines no siempre estamos solos. Tenemos compañeros, profesores, amigos externos al baile incluso, que nos pueden ayudar.
En mi caso fue una conversación con mi profesora de los Lunes, Miércoles y Viernes. Esta profesora es de carácter contrario a "Ella"-el que no lo entienda que lea entradas de hace unos cuantos días y comprenderá de lo que hablo-.
El caso es que tuve una clase desastrosa, principalmente por una obsesión mía que tengo con ciertas zonas de mi cuerpo. Obsesión que se transformó en una visión diferente en los ojos de mi profesora. Me dijo que a veces, cuando estamos afectados por algo tendemos a seleccionar culpables que satisfagan nuestra culpa.
Pensé lo que me dijo durante un largo rato y en realidad puede que tuviese razón en ese sentido. Está claro que lo que hablo de mi cuerpo, me obsesiona y me condiciona muchas veces, pero también es el agobio, stress, llámenlo como quieran, que siento delante de otros profesores. Quiero destacar tanto que estoy empezando a trabajar para ellos. Eso nunca debe de ser así.
No debo de estar tan sumamente pendiente de lo que esté pensando cada profesor de mi en cada segundo de la clase y en cada segundo de cada ejercicio. ¡No!. Tengo que comenzar a trabajar para mí.

Mi profesora me dio un consejo realmente sabio que desde luego pondré en práctica. Me dijo que me olvidase de todo lo que pensaba a día de hoy y que sencillamente volviese a recordar cómo me sentía en mi primera clase, las ganas que tenía cuando empecé a bailar, cuando me vine a Madrid, cuando actuaba...que comenzase a volver a tener esa ilusión que se tiene al empezar y que desde luego es la que te hace continuar día a día. En dos años que llevo bailando -lo que para un bailarín significa llevar 2 meses de vida- he mejorado de tal manera que no se podría establecer ninguna diferencia en cuanto a tiempo bailado con mis compañeros. Compañeros que llevan quizá desde los 7 años bailando.


Ojalá hubiera comenzado yo antes. Hubiera aprovechado el tiempo muchísimo más de lo que cualquiera de ellos lo ha aprovechado. Da rabia, pero sin duda pienso buscar, buscar y rebuscar hasta volver a ir a clase con ese brillo en los ojos. Esas ganas de expresar con lo que más me gusta en el mundo y más deseo por encima de todo que es bailar.
Dejo de escribir porque me emociono con sólo hablar del baile: La pasión de mi vida, la ilusión permanente de mi ser.

lunes, 2 de febrero de 2009

En busca del Goya perdido

[POST PROGRAMADO]

Albert Solé, recibió ayer durante la ceremonia de los Goya, el galardón al mejor documental. Después de una noche de fiesta, al recoger sus pertenencias del guardarropa de una discoteca su "estatuilla" ha desaparecido. La Academia sugiere que el galardón ha sidro sustraído.

El título suena a película de cine y es que de cine va el tema. Como supongo que todos sabrán, ayer tuvo lugar la Ceremonia de Entrega de los premios Goya por la Academia de Cine española.
De entre los galardonados se encontraba Albert Solé, que recibió el premio al mejor documental.

Solé, tras la gala se dispuso a celebrarlo con el equipo de Los crímenes de Oxford. Supongo que acudirían a una discoteca, un bar, pub o sabe Dios a dónde. Todos ellos dejaron sus abrigos, bolsos, etc... en el guardarropa del local -más o menos lo que hacemos todos- La diferencia es que el Sr. Solé sin duda se olvidó de leer el pequeño, pero legible "cartelito" que te advierte de la irresponsabilidad de dejar objetos personales en el lugar. El Sr. Solé no hizo caso del mismo y no es que se dejara la cartera o el móvil -objetos de valor de la vida cotidiana- sino que se dejó nada más y nada menos que el Goya al mejor documental que horas antes le había sido entregado.

Y yo me pregunto. ¿En qué cabeza cabe esto? ¡Normal Sr. Solé! ¡Normal que le hayan secuestrado a su Goya! Pero ¿cómo demonios se le ocurre a usted dejar una cosa de tal valor ya que no existen dos Goyas iguales, según afirma su creador José Luis Fernández, en un guardarropa de una discoteca?
¿Espera que ahora le llamen los secuestradores pidiendote un rescate Sr. Solé?
Si son inteligentes estoy seguro de que lo harán.

Pero lo que, en conjunto consigue enervarme tanto es el poco cariño que se le puede tener a un Goya. Los Goya son como la copía, por no decir "la" copia de los Oscar estadounidenses pero a la española, lo que los hace algo de lo más cutre y que todo actor español posee. Aunque este sea el más mediocre del mundo. Si has salido en una película española, tendrás tu Goya. Tarde o temprano, pero lo tendrás. Y sino preguntarle a Maribel Verdú.
El caso es que si en vez de un Goya llega a ser un Oscar y creo que ya lo hubiera guardado bajo llave el Sr. Solé.




domingo, 1 de febrero de 2009

40th Memory: La solitude

Foto: Tomada por mí el sábado 31 de Enero de 2009 desde mi habitación.
Sé que soy bastante quejica en este sentido, pero, sinceramente, cuando me da la vena solitaria y pesimista necesito expresarlo. Así que os pido que simplemente escuchéis.

Pensaréis que la vida en Madrid, lejos de tus amigos, tu familia, etc... es lo más divertido del mundo ya que no tienes que responder ante nadie. Eres libre para hacer lo que quieras, dónde quieras y cuando quieras. Sin embargo esto no es del todo así.
Una vez que has estado tanto tiempo haciendo lo que querías, pensando que en una ciudad tan grande hay mil cosas que hacer, mil sitios que conocer, mil lugares a dónde ir... te das cuenta de que estás completamente sólo.
Sí, es cierto, tengo amigos en el instituto, en ballet, conocidos de haber salido de noche, etc... pero vuelvo a repetir que Madrid es una ciudad realmente grande. No es cómo Gijón, dónde puedes perfectamente estudiar toda la tarde del sábado y a las 19:00, llamar a un amigo para dar una vuelta, despejarse y luego volver al estudio sobre las 20:00. Eso en Madrid es práctica o definitivamente imposible a no ser que tus amigos vivan en tu mismo barrio, zona, o lo que quiera Dios que sea.

Durante la semana rezo para que nunca llegue el fin de semana. Lamentablemente siempre acaba por llegar.
Los fines de semana, momento esperado por todo estudiante inteligente o no, se convierten para mí en la plenitud de mis pensamientos. El no tener nada, diferente al estudiar, qué hacer consigue que pierda el tiempo de una forma descomunal y qué me dedique a pensar y pensar y pensar. Cosa nada conveniente, os lo prometo.

Si no me equivoco llevo en Madrid desde el día 1 de Septiembre, lo que supone 22 fines de semana que equivalen a 44 días sólo, y a 176 comidas y cenas en la soledad. Unas 176 hamburguesas (McRoyal Deluxe) llevo ya comidas contando con la de esta noche. 176 hamburguesas que hubieran sabido mejor de haberlas compartido con algún amigo o persona especial.

Mi compañera, la música. Mi acompañante, un libro. Alguien que me quiera, negativo. Alguien a quien quiera, negativo. Nada, absolutamente nada, y no quiero plagiarle la idea a Carmen Laforet.
Con lo de nadie a quien quiera me refiero en cuanto a amor. Está claro que quiero a mi familia, a mis amigos, etc.. Esta explicación es un tanto estúpida, si es que os considero inteligentes. (Y así lo creo)

En definitiva, gracias por escuchar mis continuos lamentos, pero que en cierto modo son las cosas que consiguen que yo siga adelante. De un modo o de otro, el escribir lo que pienso consigue que me despoje de ello, al menos durante un largo período de tiempo. Así me relajo, duermo bien y no sueño con el futuro.