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viernes, 15 de junio de 2012

47th Memory: Decisiones

Ahsley Bazsto y yo en Lacrimosa Chor: Robert Hill. Photo Credit: Andres Ace Acevedo

Después de toda la subida de adrenalina de Helsinki y de todas las emociones que he vivido allí, ahora me encuentro como un poco de bajón. A día de hoy me encuentro algo mejor, pero cuando llegué fue como...¡Dios Mío! ¿Volver a esto?.
Podríamos decir que en estos momentos mi vida es un poco caótica. Caótica en el sentido de que mi cabeza está dando vueltas a un montón de decisiones que he de tomar y no sé qué hacer.

Una vez que te has movido tanto por el mundo como yo ya he hecho: primero en Madrid, luego en Boston y ahora en Orlando, que te ofrezcan una oportunidad de volver al lugar de dónde viniste y tomar clases allí, puede sonar como un fracaso, una vuelta atrás. Está claro que no será así ya que de todas las decisiones que he tomado, buenas o malas siempre he aprendido muchísimo, y eso es lo que me queda.
Está claro que este año no ha sido un buen año para mi en Orlando debido a mis múltiples lesiones, pero ir a Helsinki me ha abierto la mente, y me ha hecho darme cuenta de la cantidad de cosas en las que tengo que trabajar para llegar a ser el bailarín que quiero ser, o al menos algo parecido a la imagen del futuro mi que tengo en la cabeza.

Ya se que todo esto es complicado. Imaginense cómo de complicadao está mi cerebro en estos momentos. Pero tengo que tomar una decisión y esa decisión ha de ser rápida, ya que si decido volver a España, tengo que empezar a decidir qué voy a hacer con todos los muebles y todas las cosas que tengo aquí en Orlando. Y si por el contrario decido quedarme aquí, tengo que encontrar un nuevo sitio dónde vivir, y de nuevo ver cómo me las arreglo para mudarme y mover todos los muebles y todas mis cosas sin coche.

Sólo quedar seguir pensando y hablar con las personas que  tengo que hablar, ver qué opinan y decidirme.

miércoles, 18 de abril de 2012

46th Memory: Frustración


La vida de cualquier persona y en especial la vida un bailarín tiene sus altos y sus bajos. Acabo de salir de una lesión de siete semanas de reposo. La vuelta está siendo muy dura, y agradezco toda la paciencia que mis profesores están teniendo. Pero esta vuelta a todas mis clases, está volviéndose más complicada de lo que imaginaba y me está haciendo ver muchas cosas de otra manera...
En primer lugar, mis profesores. Empiezo a pensar que sólo se está prestando atención a los prodigios. ¿No es el trabajo de un profesor, el intentar que sus alumnos consigan el máximo de sus posibilidades? Si hay un alumno con mucho talento, por supuesto que se debe de darle importancia, pero también a aquel otro alumno que quizá no tiene un talento tan natural pero que con trabajo puede conseguir los mismos resultados.
¿Qué está ocurriendo?
Siempre se le echa la culpa a los alumnos de mi generación que no tenemos el mismo espíritu trabajador de las generaciones pasadas. Puede que sea verdad, ya que la vida no es tan dura como hace unos cuantos años atrás, pero yo también pienso que los profesores se están relajando.
Es muy difícil decir que te encanta enseñar y cambiar tu estados en facebook con lo orgulloso que te sientes de que tus mejores alumnos -véase prodigios- han conseguido muchísimos premios en una competición... La parte difícil es conseguir que aquel alumno con más dificultades consiga las mismas cosas. Y esto conlleva dolores de cabeza que los profesores de hoy en día no están dispuestos a tomar por lo que parece.

En este momento de mi vida, me siento totalmente falto de motivación.
Quizá otras personas pueden tirar de ellas mismas, sin ayuda de nadie. No es mi caso. Necesito a alguien detrás mío dándome ese empujón necesario para seguir adelante y no caer en la monotonía y seguir avanzando.
Me considero bastante afortunado de todo lo que he conseguido. Y estoy orgulloso de poder decir que todo aquello que poseo me lo he currado yo mismo. No he nacido con ningún tipo de facilidad para la danza, ninguna. No soy propicio a girar, a grandes saltos, no incluso a una gran flexibilidad. Todo lo que tengo lo trabajo día a día y ultimamente he mejorado investigando yo mismo que es lo que ocurre con  mi cuerpo que hace que ciertos pasos no funcionen.
Todo esto es bueno, pero es el camino lento.
Sin ninguna duda pensé que este sería el año más importante de mi carrera, dónde definitivamente iba a mejorar todos aquellos aspectos que necesitaba para tomar el paso decisivo a una carrera profesional.
Sin embargo, me encuentro tomando clase con niños de catorce años. Que son impresionantes, no lo puedo negar, pero tienen catorce años.
Necesito un ejemplo, alguien que te motive para ser mejor cada día y no quedarse estancado. ¿Es esto mucho pedir?

viernes, 21 de enero de 2011

45th Memory: Catársis


En toda vida tiene que haber un momento de cambio. Y al igual, tiene que haber un ente que conlleve a esta catarsis de uno mismo. Llevo ya dándole muchas vueltas a esto desde hace unas cuentas semanas, pero hoy por fin me he dado cuenta de lo que necesito.
Necesito cambiar, necesito relajarme, dejar atrás toda esta tensión que mi cuerpo tiene acumulada y que me impide mejorar como bailarín. Ha tenido que ser Monique Loudieres, con su clase de hoy la que de verdad me ha hecho verme como amargado haciendo lo que más amo en este mundo que es bailar. ¿Por qué? Se preguntarán. La misma pregunta me hago yo mil ciento y una veces y no consigo encontrar una respuesta que me haga sentir mejor.
Como acontecía en entradas anteriores, la búsqueda de la perfección me ha llevado a un estado de tensión corporal que sólo consigue que las cosas salgan peor y que mi mente se frustre.

Este bucle en cadena que comienza cuando me coloco en la barra y me miro en el espejo tiene que terminar. Mi propósito de cambio da comienzo para dejar atrás toda esta tensión que impide que mi cuerpo alcance los objetivos que espera. Tengo que disfrutar más las clases, cómo solía hacer cuando no prestaba tanta atención a la técnica.
Eso sí, tengo que hacer lo mismo, pero sin perder la técnica y la colocación. Cada vez que lo pienso me parece más imposible, pero no puedo echarme atrás en algo que me va a beneficiar sin consigo alcanzar la meta.

jueves, 13 de enero de 2011

44th Memory: À la recherche de la perfection

Foto: Paris Opera (Palais Garnier)
Estos últimos días que he estado aquí en Asturias, he podido acudir a mi antigua escuela a tomar clase con mis antiguas compañeras y profesoras. Ahora mismo mi cuerpo está quejándose de todo el esfuerzo al que ha estado sometido estos días.
De primeras se puede pensar que cómo es que por cuatro días de clase aquí en Gijón estoy tan muerto y no lo estoy con mi horario normal de clases en Boston. Todo tiene explicación; en Boston estoy igual o más cansado, pero estoy ascostumbrado a ese ritmo y a un tipo determinado de clases y de ejercicios. Aquí todo ha sido diferente, incluso una de mis antiguas profesoras ha estado incidiendo mucho en mí, sin parar de hacerme correcciones... lo que conlleva a que trabajes más duro, te canses más....y si a todo esto le sumamos el que llevaba sin tomar una clase desde el 27 de Diciembre, pues hace la mezcla explosiva perfecta.

Quienes más están gritando son mis cuadriceps, y mis piernas en general (aductores, gemelos...), pero quien llora es mi cerebro. Estos cuatro días, gracias también a esta profesora he vuelto a ver que me falta muchísimo camino por delante. Es más o menos lo que yo le estaba diciendo a ella: en Boston las cosas funcionan muy diferente. Por decirlo de alguna manera -y seguro que estoy exagerando- me da la sensación como que todo vale, que no se centran en detalles tan esenciales de la técnica del ballet como puede ser la colocación de las caderas en la barra. Sin embargo esta profesora ha incidido muchísimo en ello, haciendome ver que no tengo tanta flexibilidad como creo que tengo por culpa de una mala técnica. Podría tener más, pero mis músculos bloquean la articulación impidiendo toda la amplitud del movimiento articular.

Sin embargo, es muy difícil, al menos a mi me parece un esfuerzo cerebral muy grande en cambiar la manera de ejecución de un paso cuando este conlleva dejar de utilizar los grupos musculares que siempre habías usado, o atenuar su intensidad, y comenzar a utilizar otros más internos que no usas tan normalmente.
Es cómo pedirle a alguien que no sabe mover las orejas o levantar una ceja, que comience a hacerlo. Es un gran esfuerzo. Esfuerzo que en mi caso lleva al intento frustrado. Y no estoy siendo negativo. No lo estoy siendo porque quiero conseguirlo, quiero conseguir esa perfección y relajación de movimiento. Pero no lo puedo hacer solo, la autodidaccia consiste el método prueba-error, el cuál mi cuerpo no soportaría a largo plazo.
Necesidad, un profesor que pueda prestarme más atención, o que al menos se fije en estas cosas y no permita que ni yo ni los demás alumnos que pueda haber en la clase lo hagan incorrectamente.

Perfección. He perdido la cuenta de la cantidad de veces en las que esta palabra ha estado dando vueltas en mi mente.
Sin embargo no pierdo la esperanza. Nunca la he perdido, a pesar de que haya momentos en los que me hunda y piense que no voy a llegar a nada... Momentos que cada vez se hacen más abundantes ansiando una técnica impoluta que me permita relajarme más y disfrutar más de aquello que amo.
Perfección. No puedo dejar de pensar en ella.

jueves, 4 de febrero de 2010

43rd Memory: La désespérance


Sí, me desespero. Sé que en casos con el de mi lesión lo último que se puede perder es la esperanza, y no es que la haya perdido, pero soy una persona con muy poca paciencia. Todo el mundo me dice que he de tener paciencia y por Dios que lo intento, pero a la mínima que parece que mejoro es como si alguien quisiera joderme y vuelve a dolerme.

Esta semana he ido al fisio todos los días, y sigue igual. El dolor es diferente es lo único que ha cambiado, pero sigue doliéndome. Y lo peor de todo es que parece que los profesores no me entienden. Tanto María como Víctor lo han entendido, pero por ejemplo ahora, después de cada clase tenemos ensayos del festival de fin de curso. Estamos montando el Gran Pas de Deux del tercer acto de Raymonda.
Pues resulta que los ensayos nos los está llevando una mujer cubana, a la cual le molesta enormemente que haya muchas cosas que marque y que no haga al cien por cien. Además me tiene como enfilado y cada corrección me la dice de una mala ostia.... que de verdad me está sacando de quicio.
Ni que yo estuviera lesionado a propósito. Qué más quisiera yo que poder hacer las cosas a tope. Más que nada porque al que perjudica es a mi que no puedo practicar las cosas, no a ella. Pero ella empeñada. Cada día me pregunta: "¿Ya puedes batir?" Mi respuesta es sencilla.
¿Pero esta mujer qué se cree? ¿Que una lesión como la mía se cura en dos días? Pues no señorita, no se cura en dos días, ni en tres, ni en cuatro y salta a la vista.

Este lunes me hacen una resonancia magnética en el Hospital San Rafael. Veremos a ver qué se ve. Si es que se ve algo, claro. Porque el fisio me ha dicho que igual no se ve nada -Lo que me faltaba a mi-. Yo confío en que se vea algo, por pequeño que sea si es que afecta a una pequeña fibra -Me cago en al puta fibra, será pequeña pero bien que toca los cojones-.

jueves, 4 de junio de 2009

42nd Memory: La peur

Foto: Yo, en la escuela bailoteando.
Lo sé, soy un cabezota, un inconsciente, un burro -poniéndonos más brutos-. Desde el sábado pasado me lleva doliendo justo en la unión entre el metatarsiano y la primera falange del pie. No le he querido dar más importancia y durante toda la semana, aún con dolor he realizado todas mis clases habituales.
Hoy, sin duda todo ha sido un tanto diferente. Me dispuse a realizar mis primeras dos horas de clase, y aunque seguía muriéndome por dentro las realicé, pero ya tras una hora de la siguiente clase, cuando ya nos encontrábamos en el centro con los ejercicios de saltos no pude más. Tal era el dolor que sentía que comencé a llorar. La profesora se dió cuenta y me dijo que si me pasaba algo. Posiblemente habría pensado que su inmediata corrección anterior me podría haber sentado mal, para nada, sencillamente me estaba ahogando en el dolor.

Finalmente me dijo que me sentara. No lo hice, sino que continué con el ejercicio. Al terminarlo me preguntó: "Alberto, ¿te gusta sufrir o qué?. Ya te he dicho tres veces que te sentaras y no lo has hecho, ¿tengo que hacerlo una cuarta?".
Por fín me senté, sin embargo se me calló el alma al cielo y continué llorando. Antes de sentarme, mi profesora me había dicho que cuando uno de verdad está lesionado o siente un profundo dolor ha de comentarlo. Al momento me preguntó qué qué era lo que me dolía. Le expliqué más o menos y me dijo que podría ser "algodeloquenomeacuerdoelnombre". Que si se pillaba a tiempo no era nada, pero que si se hacía crónico, ella conocía a bailarines que habían tenido que dejar de bailar por algo así.

En ese mismo momento fue tal el miedo que sentí que no pude no echarme a llorar. Ahora mismo, a pesar de no considerarme religioso, rezaría por que fuese una simple sobrecarga o una pequeña distensión por haber forzado demasiado.
Mi miedo radica en que en menos de veinte días parto para Nueva York y creo que me moriría si algo truncase mis planes. Es tal el terror que tengo a que sea algo grave que me impida bailar durante un largo período de tiempo, que me mata por dentro.
Por favor, Dios, se que nunca te hablo o que no te suelo hacer mucho caso pero, te lo ruego, haz que no sea nada grave. Por favor.

En estos momentos me hallo temblando. Y así estaré hasta que el sábado me vea el fisioterapeuta. Por favor, pido de nuevo. Por favor. Si tuviese algo... creo que...buf...

martes, 3 de febrero de 2009

41st Memory: Le désir


Tras mi última Memory y tras vuestros comentarios, he recapacitado. He pensado y pensado y pensado. No sólo sobre la soledad, que es de la única que no consigo sacar conclusiones claras, sino de recientes problemas relacionados con la motivación. Sí, me refiero al ballet.

Los bailarines y en general todos los artistas tenemos una personalidad cargada de altibajos debido a las continuas decepciones y alegrías en que nuestro "trabajo" nos ahoga. Bien es cierto que cuando ya has bajado, sólo te toca subir. No obstante después del ascenso siempre viene una bajada. Imaginaros que se trata de una montaña rusa cargada de altas subidas.
Estás subiendo, eufórico por el momento. Continuas subiendo hasta que llegas hasta el borde. A medida que bajas, liberas toda esa adrenalina contenida que posteriormente te dará una sensación de relax.
El caso de los bailarines esto no sucede así exactamente. Nuestro caso puede verse reflejado en aquella persona a la que nada da miedo, ni siquiera una mísera atracción y que la llegada al final de la montaña rusa ha conseguido que llegue a pensar que ha malgastado todo ese dinero que ha podido gastar. ¡Esa es la sensación!
Llegas abajo y te sientes como -por una vez voy a ser literal- una mierda. Una mierda que todo el mundo pisa, llena de taras por doquier.

Sin embargo los bailarines no siempre estamos solos. Tenemos compañeros, profesores, amigos externos al baile incluso, que nos pueden ayudar.
En mi caso fue una conversación con mi profesora de los Lunes, Miércoles y Viernes. Esta profesora es de carácter contrario a "Ella"-el que no lo entienda que lea entradas de hace unos cuantos días y comprenderá de lo que hablo-.
El caso es que tuve una clase desastrosa, principalmente por una obsesión mía que tengo con ciertas zonas de mi cuerpo. Obsesión que se transformó en una visión diferente en los ojos de mi profesora. Me dijo que a veces, cuando estamos afectados por algo tendemos a seleccionar culpables que satisfagan nuestra culpa.
Pensé lo que me dijo durante un largo rato y en realidad puede que tuviese razón en ese sentido. Está claro que lo que hablo de mi cuerpo, me obsesiona y me condiciona muchas veces, pero también es el agobio, stress, llámenlo como quieran, que siento delante de otros profesores. Quiero destacar tanto que estoy empezando a trabajar para ellos. Eso nunca debe de ser así.
No debo de estar tan sumamente pendiente de lo que esté pensando cada profesor de mi en cada segundo de la clase y en cada segundo de cada ejercicio. ¡No!. Tengo que comenzar a trabajar para mí.

Mi profesora me dio un consejo realmente sabio que desde luego pondré en práctica. Me dijo que me olvidase de todo lo que pensaba a día de hoy y que sencillamente volviese a recordar cómo me sentía en mi primera clase, las ganas que tenía cuando empecé a bailar, cuando me vine a Madrid, cuando actuaba...que comenzase a volver a tener esa ilusión que se tiene al empezar y que desde luego es la que te hace continuar día a día. En dos años que llevo bailando -lo que para un bailarín significa llevar 2 meses de vida- he mejorado de tal manera que no se podría establecer ninguna diferencia en cuanto a tiempo bailado con mis compañeros. Compañeros que llevan quizá desde los 7 años bailando.


Ojalá hubiera comenzado yo antes. Hubiera aprovechado el tiempo muchísimo más de lo que cualquiera de ellos lo ha aprovechado. Da rabia, pero sin duda pienso buscar, buscar y rebuscar hasta volver a ir a clase con ese brillo en los ojos. Esas ganas de expresar con lo que más me gusta en el mundo y más deseo por encima de todo que es bailar.
Dejo de escribir porque me emociono con sólo hablar del baile: La pasión de mi vida, la ilusión permanente de mi ser.

domingo, 1 de febrero de 2009

40th Memory: La solitude

Foto: Tomada por mí el sábado 31 de Enero de 2009 desde mi habitación.
Sé que soy bastante quejica en este sentido, pero, sinceramente, cuando me da la vena solitaria y pesimista necesito expresarlo. Así que os pido que simplemente escuchéis.

Pensaréis que la vida en Madrid, lejos de tus amigos, tu familia, etc... es lo más divertido del mundo ya que no tienes que responder ante nadie. Eres libre para hacer lo que quieras, dónde quieras y cuando quieras. Sin embargo esto no es del todo así.
Una vez que has estado tanto tiempo haciendo lo que querías, pensando que en una ciudad tan grande hay mil cosas que hacer, mil sitios que conocer, mil lugares a dónde ir... te das cuenta de que estás completamente sólo.
Sí, es cierto, tengo amigos en el instituto, en ballet, conocidos de haber salido de noche, etc... pero vuelvo a repetir que Madrid es una ciudad realmente grande. No es cómo Gijón, dónde puedes perfectamente estudiar toda la tarde del sábado y a las 19:00, llamar a un amigo para dar una vuelta, despejarse y luego volver al estudio sobre las 20:00. Eso en Madrid es práctica o definitivamente imposible a no ser que tus amigos vivan en tu mismo barrio, zona, o lo que quiera Dios que sea.

Durante la semana rezo para que nunca llegue el fin de semana. Lamentablemente siempre acaba por llegar.
Los fines de semana, momento esperado por todo estudiante inteligente o no, se convierten para mí en la plenitud de mis pensamientos. El no tener nada, diferente al estudiar, qué hacer consigue que pierda el tiempo de una forma descomunal y qué me dedique a pensar y pensar y pensar. Cosa nada conveniente, os lo prometo.

Si no me equivoco llevo en Madrid desde el día 1 de Septiembre, lo que supone 22 fines de semana que equivalen a 44 días sólo, y a 176 comidas y cenas en la soledad. Unas 176 hamburguesas (McRoyal Deluxe) llevo ya comidas contando con la de esta noche. 176 hamburguesas que hubieran sabido mejor de haberlas compartido con algún amigo o persona especial.

Mi compañera, la música. Mi acompañante, un libro. Alguien que me quiera, negativo. Alguien a quien quiera, negativo. Nada, absolutamente nada, y no quiero plagiarle la idea a Carmen Laforet.
Con lo de nadie a quien quiera me refiero en cuanto a amor. Está claro que quiero a mi familia, a mis amigos, etc.. Esta explicación es un tanto estúpida, si es que os considero inteligentes. (Y así lo creo)

En definitiva, gracias por escuchar mis continuos lamentos, pero que en cierto modo son las cosas que consiguen que yo siga adelante. De un modo o de otro, el escribir lo que pienso consigue que me despoje de ello, al menos durante un largo período de tiempo. Así me relajo, duermo bien y no sueño con el futuro.

domingo, 4 de enero de 2009

39th Memory

Y aquí me hallo de nuevo, tal como aquel día. Sentado. Mirando a través del cristal. ¿Diferencia? Mi madurez ha aumentado y ya no llueve. Estoy sentado en una silla. Es cálida. De nuevo, mi mente se encuentra cargada de cosas. Información que va de un lado para otro, que intenta ser analizada. No, no puedo. Por más que le doy vueltas no consigo sacar nada en claro. No hay solución.
Cierro los ojos. Intento, aunque sea por un momento, dejar de pensar. ¡Alto!
Falsa alarma.
Por más que pruebo a no pensar, las dos grandes gotas de agua que comenzaron los problemas no cesan de crecer. Su onda al caer en mi mente, sigue expandiéndose. Se expande de tal manera que consigue apoderarse de gran superficie de mis pensamientos. No consigo ver otra cosa. Flashes de palabras lloran por mis ojos: falsedad, corazón roto, soledad, soledad, soledad, soledad...
No puedo evitar que se repitan. Cierro los ojos. Lo comienzo a ver todo con algo más de calma.
Si los abro, volverán los flashes, pienso.

Todos los sonidos se han abstraido. Tan solo me quedo con aquellos imposibles de abstraer. Oigo mi respiración. Puedo, incluso, visualizar como el aire entra y sale por mi boca. No hace frío. Mi cuerpo permanece cálido, mientras mi error de dejar la ventana abierta congela toda la sala. Mi cuerpo parece no inmutarse. Se muestra pasivo a toda sensación externa. Interiormente es un volcán a punto de explosionar. Siento como esa lava de pensamientos sube por mi garganta. No sé cuánto podré contenerla.

sábado, 1 de noviembre de 2008

38th Memory

Una noche para muchos terrorífica, para otros de mera diversión, para otros de noche en casa viendo una película y para algunos de melancolía.
Sí, es cierto. Una noche que debería de ser de disfrute me hallo aquí sentado frente al ordenador escasos minutos de haber visto una película yo solo. Desafortunadamente, solo.

La soledad es para muchos tema de gran escarmiento, pero mi cuerpo está tan acostumbrado a ella que a veces, me asusto ya que lo que siento es placer. Esta persona hipócrita, egoísta y egocéntrica a la cual leéis está solo. Sinceramente, no me importa. Solo he estado, solo me hallo y solo estaré. Mi destino está escrito, y con esto no quiero ponerme filosófico y menos religioso.

Sensatamente. A primeras todo parece precioso, pero cuando todo va mal siempre se encuentra algo mejor. Algo mejor que esta persona hipócrita, egoísta y egocéntrica.
No todos los cuentos acabarán con perdices y una buena comida. Desafortunadamente, repito, no.
¿Pesimismo? No. Pura realidad.
¿Amor? Inexistente. Puro placer.
¿Felicidad? Nula. Pura búsqueda.

domingo, 12 de octubre de 2008

37th Memory



Esta entrada se la dedico al fin de semana que he pasado, aquí en Madrid junto a mi madre que ha venido a verme.
El sabado, llegó sobre las 19:20 muy guapa vestida. Casi ni la reconocí. Me tuvo que llamar ella porque yo por más que miraba no conseguía encontrarla. Después la acompañé al hotel en el que se hospedará hasta mañana a medio día que coge su tren de nuevo a Asturias.

No sabíamos a dónde ir a cenar. Yo había pensado en llevarla a cenar al Café de la Ópera, pero desgraciadamente estaba todo completo. Continuámos (ahora ya juntos) buscando lugares con espectáculo, para que no fuese una sencilla cena. Por fín encontramos un lugar; un tablao flamenco llamado El Corral de la Pacheca (véase la imagen nº 1).
Nos aconsejaron que fuésemos pronto, hacia las 21:30 para así cenar tranquilos y luego a las 22:30 ya haber terminado de cenar y poder ver el espectáculo con más atención. He de decir que fué sencillamente alucinante. Los bailarines todos muy buenos, los músicas igual de buenos y las coreografías excelentes, al igual que el sitio o el ambiente.

El domingo por la mañana fuimos a ver el desfile de las fuerzas armadas (véase la imagen nº 2). También estuvo muy bonito, aunque llegamos un poco tarde ya que no pensabamos que empezaba tan sumamente pronto. No obstante, nos dió tiempo a ver a los legionarios y a su famosa cabra, a la Guardia Real e incluso a los Reyes y a las Infantas.

El domingo por la tarde yo ya tenía planeado llevarla al Teatro de Madrid a ver Antología de la Zarzuela (véase imagen nº 3) que sé que le encanta la Zarzuela. Como consecuencia fuimos al centro comercial La Vaguada a comer. Para ser exactos cominos en El Tío Pepe (muy buena comida). Sobre las 17:30 nos dirigimos hacia el teatro. Como no...dimos cuarenta vueltas antes de dar con el sitio (a veces no vale la pena fiarse del Google Maps, ya que también se equivocan).
Pero por fín llegamos, entramos y qué deciros...MARAVILLOSO. El ballet impresionante, el coro más de lo mismo y los solistas...apoteósicos.
Vamos, un fin de semana para recordar. Te quiero mami.




PD: Las fotos están todas sacadas por mi a excepción de la tercera que la he cogido de la página web del Teatro de Madrid.

lunes, 22 de septiembre de 2008

36th Memory

Hoy fue primer día en el I.E.S. Cervantes. Días antes, incluso meses antes a este día me llevaban hablando largo y tendido sobre este "macabro" instituto. Consiguieron meterme un gran miedo en el cuerpo y ayer, en la presentación, estuve más nervioso y con más miedo que en toda mi vida. Afortunadamente, los seres humanos añadimos 4 palabras nuevas a cada historia que sale de nuestra preciada boca, por lo tanto todo aquello de lo que me habían hablado y con lo que había conseguido asustarme se ha transformado en un pequeño ratón que no me da miedo.
Quizá es que he tenido suerte y me ha tocado una buena clase. La gente, muy agradable, graciosa, amable, etc.. De los profesores no puedo hablar nada principalmente porque los pocos que he conozido hoy han sido realmente breves y escuetos, por lo que no puedo hacer un análisis de cada uno de ellos.

Mi mayor miedo era la gente, y la gente resulta que ha sido encantadora. Han aceptado perfectamente que sea bailarín. Sobre el otro tema, no he querido hacer incaipé, aún es pronto. Aunque no me gusta tener que ocultar lo que soy, pero creo que es más seguro para mi en estos primeros momentos. Luego haré amigos y podré ser algo más natural...
Lo de natural lo digo, porque me fui con los machitos de clase y estuve hablando de fútbol (y yo no tengo ni idea de fútbol. Ni siquiera me gusta)

Desde aquí decir lo siento por no haber podido continuar hoy con mi trilogía, pero sólo he podido escribir esta entrada, porque estoy bastante cansado. Y como las cosas hay que hacerlas bien, lo dejo para mañana. Lo siento, sobre todo por Irene, que le tocaba a ella.

sábado, 20 de septiembre de 2008

35th Memory

Ayer era uno de esos días en que llego a casa completamente derrotado de las clases de danza y lo que menos me apetece es salir. Efectivamente, no me apetecía salir. No me apetecía, pero acabé por salir después de dos horas tirado en el sofá y después de haber visto por tercera vez Match Point de Woody Allen (Una buena película, sin duda).

Las primeras tres horas de la noche deseé volverme a casa cuanto antes, ya que todo el mundo se encontraba en la plaza de Chueca bebiendo sin parar, gritando y armando escándalo. Como podréis observar yo no soy de esos. A veces bebo una copa o un cubata, pero normalemente me divierto más sin estos aditivos de la noche. Y así fue que continuaron las ya pasadas tres horas en la plaza, sin hacer nada más que el gandúl.
Por fin a alguien se lo ocurre la genial idea de irnos a un local. Aquí está mi otro óbice de la noche...soy menor. Y como menor, no entro en la mitad de los sitios.
La gran mayoría de mis amigos entran siempre sin problema ya que aparentan mayor edad, pero yo...yo tengo una carita de niño (y repito, niño) bueno que no cuela aunque el portero estuviera completamente ciego.
Pasábamos pues al plan B, "El Delirio". Un pub-bar en el que entra todo el mundo. La verdad que está bien. Gente joven, buena música, calorcito...

Una noche que recordar...sobre todo por la buena compañía de un "amigo" (eso, "amigo" ^^)...
Continuará...

martes, 16 de septiembre de 2008

34th Memory

Salgo de casa. Madrid se encuentra al igual que un sofocante y caluroso día de verano. Yo, inoportuno, llevo unos pantalones largos, playeros y calcetines altos. El sol es completamente achicharrante y aunque llevo gafas de sol, su utilidad parece ser mínima en estas condiciones. Camino a lo largo de la calle. A mi izquierda una gran cantidad de bancos se encuentran despoblados...aquellos en los que sentarse sería como apoyar un mísero dedo meñique en la vitrocerámica de la cocina, mientras que, salteados, aquellos en los que la sombra de los pocos árboles que se ven durante el camino acecha, se encuentran altamente poblados. Poblados por personas muy diferentes, aunque la mayoría de avanzada edad. Me acuerdo de una señora que siempre se encuentra sentada en el mismo banco, de la misma manera, con una gran variedad de bolsas de colores y todo tipo de artilugios. Siempre viste sus mejores ropas, y un pintalabios color carmín que tapa las heridas de una boca descuidada. Y ahi permanece durante todo el día, sentada...Su único movimiento es para divisar, de vez en cuando, la carretera.
Continúo, las obras de la nueva infraestructura del metro entre las torres Kyo provocan, además de un ruido ensordecedor, una gran polvareda que junto al potente viento que acecha en esa avenida, me hacen sentirme en mitad de una tormenta de arena.

lunes, 11 de agosto de 2008

33rd Memory

Y de nuevo aquí me encuentro, sentado, con mis manos sobre el teclado, sin saber qué hacer. Contemplando con parsimonia todo lo que me rodea. Pensando por qué la voy "cagando" por momentos, por qué soy así.
Una vez comencé un camino, un camino de puertas que conocerán todos aquellos que han leído mi blog desde el principio. Una etapa pesimista y oscura de mi vida. Ahora parece haber un poco más de luz, pero estos días lo veo todo demasiado oscuro.
Comienzo a preguntarme por qué narices he de estropearlo todo. Ya no sé qué hacer; no sé si taparme la boca con una mordaza o directamente cosérmela. ¿Por qué cojones seré tan sumamente bocazas? No intentéis responder porque yo no encuentro respuesta alguna para esto.
Ayer ocurrió algo, ocurrió algo y dije algo que no tendría que haber salido de mi boca. No tendría que haber hecho nada de lo que hice ayer a las 2:05 de la mañana. Arrepentirse solo sirve para hundirse en este momento, pienso yo...
¡Dios! Estoy completamente enrredado en una sarta de palabrería, situaciones, personas y momentos que es tan enorme el nudo que no encuentro ni un simple orificio por donde sacar mi "dulce boquita" y respirar.


Me ahogo.

jueves, 7 de agosto de 2008

32nd Memory

Foto: En el monte, Irene, Andrea, Lara, Bea y yo.
Chicos, deciros que, estoy vivo. Pero, vamos a empezar por el principio, ¿correcto?
Antes de ayer, me desperté y levanté a las 7:00 de la mañana. Todo un logro, sabiendo que estamos en verano. Pues buen, lo hice porque el padre de una amiga mia pasaría a recogerme en mi portal sobre las 8:30 y tendría que estar preparado para esa hora (Soy muy tardón a la hora de prepararme). A las 8:51 (ni un minuto más ni uno menos) tendríamos ya que coger nuestro tren en dirección Laviana.
Durante la larga hora de trayecto yo iba hablando y hablando mientras mis amigos dormían. Llegamos a Laviana y allí estaba el coche de otra amiga mía esperándonos para llevarnos al Condao, el pueblo de una de mis amigas. Una vez allí, cargamos nuestras mochilas de comida para subsistir un día arriba en el monte, y nos acercaron hasta donde comenzaba la ruta.
La ruta...no creía que hubiese trayectos tan empinados como esos, y encima con gravilla que lo único que hacía era impedirte el desplazamientos, únicamente consiguendo que te resvalases hacía atrás. En fin, ya os imaginais como fueron las dos horas de subida ¿no?. ¡Pues no! Os olvidáis de los tábanos, mosquinos y cualquier raza de bichos voladores que lo único que consiguen es que durante todo el trayecto yo, grite como un "maricón" en apuros. Seré sensato: yo iba completamente "cagado" de miedo. Afortunadamente iba muy bien preparado. El día anterior a la salida me acerqué hasta el Mercadona y me compré una especie de parches que desprendían un olor a Citronella, una sustancia que la gran mayoría de los insectos la repelen. Gracias (o no) a esto, a mi no me picó nada, pero a una amiga mía...le picaron cinco tábanos. Imaginense su pierna, parecía una morcilla. Pobrecilla.

Y ya hemos llegado arriba, después de andar esquivando "mierdas" de vaca, caballo, toro, etc...
La casita, muy mona: típica casa asturiana del siglo catapún. Y como buena casa del siglo catapún se dividía en varias partes. La "casa" originaria, donde dormía el pastor en sus tiempos era una habitación donde dormía el padre de mi amiga que fue nuestro guía durante el camino. Y la otra parte era la cuadra, y en el piso de arriba el pajar. Adivinais donde dormi yo ¿no? En el pajar. Dormí junto a otra amiga en una cama, cuyo colchón, hecho de algodón no medía más de 5 cm de alto. Las sábanas, parecía que se hubiesen meado encima, ya que debido a la gran húmedad que había en el ambiente se encontraban algo mojadas. Dormir fue toda una calamidad, principalmente porque ese colchón de algodón solo conseguía que mi amiga y yo nos fuesemos los dos en dirección centro de la cama y la cama quedase en forma de V con nosotros en medio. Por la mañana, comprenderéis que tenía un fuerte dolor de espalda ¿no?

Al día siguiente, me levanté y ví como el padre de mi amiga nos calentaba la leche del desayuno en la chimenea. Fue bonito y campestre.
Después de desayunar nos encaminamos a pasear un poco (3 horas) por el monte. Me quemé la cara, un caballo me mostró claramente que la tenía más grande que yo, y se me rompió la cámara de fotos. ¡Ahhhh! y se me olvidaba: yo, que soy muy listo iba caminando a mear en el prado (por dios, no le contéis esto a nadie, nunca pensé que podría mear en un prado con todas las moscas mirándome) y me encontré con un toro en medio de mi camino. No un torito ¿eh? Un buen toro. Y claro, yo quería que se quitase el camino y empecé a torearle. Me quité la camiseta y empecé a, como dije antes, torearle.
El toro se levantó y empezó a levantar polvo con la pata, como consecuencia me largué inmediantamente ya que me miraba de una menera un tanto extraña, y me fui a orinar (que fino soy) a otra zona.

Lo más bonito de toda la excursión, la noche. Imaginaros que empieza a oscurecer, pero aún podeis ver el sol introduciendose entre las montañas. La niebla comienza a cubrirlo todo y tienes que entrar en la casa a cogerte una chaqueta ya que sopla una brisa extremadamente fría.
Cuando sales, la niebla ya no lo cubre todo, impidiendo ver todas las montañas, sino que se ha depositado en las zonas bajas como si de algodón se tratase, haciendo que el paisaje fuese demasiado bonito para mis ojos. Cuando te cercionas de donde estás, todo se ha vuelto oscuro. Oyes los ruidos del bosque durante la noche y te relajas, te tumbas y te dispones a ver las estrellas. ¡Qué maravilla Dios mio! ¡Qué maravilla!

Sin duda, a pesar de las dificultades del camino, la excursión valió la pena, sobre todo si la haces en compañía de tus mejores amigos, que solo te armonizan el camino. Os quiero muchísimo.

lunes, 4 de agosto de 2008

31st Memory


Foto: En Victor Ullate, Marta y yo.
Mañana me voy al monte. Me voy al monte con unas amigas y que queréis que os diga, estoy cagado. Os explico; yo soy una persona de ciudad que ve una simple arañita y empieza a gritar y a correr escandalizadamente. Imaginaros lo que pasaría si estuviese en un monte durmiendo en una cabaña sin luz (tienen un candil) lleno de insectos (concretamente tábanos, que me tienen loco), rodeado de animales salvajes (jabalíes, lobos...) y de noche.
Me moriré, estoy seguro. Así que desde aquí un comunicado: si en dos días no me he posteado de nuevo es que me he muerto de miedo (literalmente).
Como comprenderéis, voy absolutamente preparado en mi campaña contra los insectos: llevo dos botes (de los grandes) de insecticida, unos parches extraños que evitarán que cualquier cosa voladora de menos de 2 cm de longitud se acerque a mi, y lo más importante, valor (que cesará en cuanto una simple mosca que apoye en mi brazo).
Si ois gritos desde vuestros cómodos (y libres de insectos) hogares, no os asustéis, posiblemente sea un chico de asturias de unos diecisiete años que se encuentra en un monte rodeado de insectos preparados para deborarle la sangre.
Deseenme suerte y si pueden, recen por mi.
Sin nada más que añadir, un fuerte y voluptuoso saludo.

domingo, 3 de agosto de 2008

30th Memory

Foto: En Victor Ullate, Piper(Claudia), Bea, Amparo y yo.
Ahora mismo me estoy acordando del día en qué abrí mi blog...y sobre lo que hablaba en mi primera entrada. Hablaba sobre el amor. A día de hoy no os podéis imaginar como ha cambiado mi idea sobre este tema. Creo que si volviese a escribir esa entrada, las diferencias serían demasiado notables.
Ese "personajillo" que allá por febrero del 2007 abrió este blog aún sigue estando aquí, pero tanto físicamente como ideológicamente ha cambiado. Pues sí, he cambiado muchísimo. Os sorprenderíais os lo aseguro...

Confuso me hallo, sobre todo lo confuso que pueda existir. Hoy me he dado miedo a mi mismo cuando he hablado con cierta persona. Nunca pensé que podría ser tan sumamente oscuro y siniestro a la hora de tratar con alguien que era más que un simple amigo. Como bien decía al comenzar la entrada, he cambiado, pero ¿hasta que punto he llegado a cambiar? Os juro que no me reconozco en ciertos aspectos. Comprenderán por tanto que me algo de miedo (yo mismo, me refiero).
Del día de hoy mejor no hablemos, porque no creo que haya existido un día más aburrido en mi vida. Os lo prometo...
¿Sabéis lo que es "no hacer nada"? Pues a eso me he dedicado yo toda la tarde...a mirar el techo de mi habitación mientras estaba tirado en el suelo pensando y volviendo a pensar qué hacer, con el móvil en la mano derecha y el teléfono de casa en la mano izquierda por si a algún amigo mío se le ocurria la "maravillosa" idea de llamarme para salir. Conclusión: Dejad de hacer el tonto como yo hago y llamad vosotros a la gente.

Os preguntaréis a qué se debe mi pesimismo de hoy ¿verdad?. Pues bien, es una "mezcolanza" de aburrimiento, cansancio y rencor. Creo que no tengo nada más que decir.

sábado, 2 de agosto de 2008

29th Memory



(Foto: En Victor Ullate, Lucía y yo)
Del día de hoy poco queda que contar, principalmente porque ha sido extremadamente corto. Hace unos momentos miraba el reloj completamente alucinado de que ya eran las 20:40 de la tarde. ¡Buah!
La noche (larga noche, todo hay que decirlo) no la pasé en mi casa. Ni en mi casa, ni en mi habitación, por consiguente. Dormí en casa de una amiga, donde debido a mi rutina diaria de por las mañanas (ir al gimnasio, nadar, tomar el sol...) estaba "un pelín" (muy) cansado. Como consecuencia me dormí bien pronto y fue sujeto de numerosas bromas que se suelen gastar en estas situaciones. Mientras dormía, tuve uno de los peores sueños que jamás habré tenido, el cual ahora mismo recuerdo cada vez más y más borroso, por lo que no procederé a contar algo sin sentido.
Mis amigos me comentaron que durante mi período de sueño (ellos se quedaron despiertos toda la noche) comencé a balbucear cosas. Cosas que cuando, desayunando me comentaron me asombraron demasiado. Me dijeron que...bueno antes de deciros lo que me dijeron os diré que es sobre mi ex. Yo textualmente decía: "Jesús...te quiero. Lo siento" y cosas por ese estilo.
Estoy no un poco sino, muy confuso. ¿Qué puede significar esto? A mi novio le dejé yo porque quise, pero no sé...

martes, 29 de julio de 2008

28th Memory

Everyday is so wonderful, but inside of me there's something that don't work good. I don't think it's a problem, but either way i have to solve it. But....how? How can i solve something if i don't know what it is?
You may be thinking...he's crazy
Maybe i am, but...i need to change this beacuse is changing my personality. I'm meeting new people, and they are helping me a lot, but...