miércoles, 10 de junio de 2009
Adiós selectividad, hola libertad
Tres días -perdonenme la reiteración, pero es absolutamente necesaria- cansados, llenos de estrés, de agobio de prisas, nervios... y sobre todo, tres días en los que he estudiado más que en todo el curso.
Los examenes han ido bastante bien. Todo comenzaba el lunes, cuando me levantaba a las 7:30h de la mañana para coger el tren en Chamartín a las 8:18h. Alli me estaría esperando Belén, mi amiga para ir juntos hasta Cantoblanco, a la Universidad Autónoma.
Nuestro primer examen era el de Literatura. Sin duda el examen para el que más había estudiado, debido a su extenso temario. Cuando llegamos, acudimos a nuestra sede: la facultad de Filosofía y Letras y comenzamos a rondar por ella para encontrar, entre el laberinto de aulas, la nuestra. Aula 103 para mi y Aula 105 para mi amiga. Estaban una enfrente de la otra caminando la tercera escalera hacia abajo por la izquierda.
Pronto comenzó a llegar todo el mundo, mientras Belén y yo discutíamos sobre si entraría la Generación del 27 o no. Todos suponíamos que caería o bien el Romanticismo, o el Realismo, o el Modernismo, o La Generación del 98, la del 27, el teatro posterior a 1939... pero no. A las 10:00h nos entregaron el examen. Leí la primera opción: el texto parecía fácil, La Casa de Bernarda Alba, y la pregunta de literatura era La literatura Hispanoamericana del siglo XX. Yo no tenía ni idea, por tanto me dispuse a leer ahora la opción B. Fui directamente a la pregunta de literatura: La novela de los años sesenta y setenta.
Inmediantamente exclamé para mi interior "¿Queeeé?". No me sabía ninguna de las dos preguntas de literatura. No obstante opté por la opción B ya que el texto parecía fácil y creo que algo se me ocurriría sobre la novela de los sesenta y los setenta.
Tras el examen, nos dirigimos a comer algo a la cafetería. Me tomé un bocadillo de jamón serrano con tomate. Realmente delicioso. Acto seguido caminamos hasta la Biblioteca de Humanidades. Una enorme biblioteca atestada de estudiantes, en silencio y concentrados. Nos costó encontrar un hueco libre, pero tras buscar durante unos diez minutos lo encontramos. Nos sentamos y comenzamos a estudiar -yo, al menos- filosofía. No era el siguiente examen. El proximo era el de inglés, a las 16:00h. Sin embargo inglés no me merece la pena estudiarlo, se me da demasiado bien, por tanto me centré en filosofía que me faltaban aún tres autores por mirarme: Kant, Ortega y Santo Tomás.
Llegó a mis oidos que había habido un soplo, y que todo el mundo estaba seguro de que entraría Kant. Luego, me puse a estudiar Kant como un loco. Es el único que me dió tiempo a estudiar. No obstante, una media hora antes de comenzar el examen, la gente comienza a comentar que se habían enterado de que sabíamos quién iba a entrar y que había cambiado el examen. "¡Mierda!", pensé.
Me tranquilicé y comencé a meditar sobre qué autor podrían preguntar entonces. Era el último año de la LOGSE y el año que viene no volverá a caer Ortega. "¡Exacto"!. Me repasé Ortega en el último minuto y, efectivamente, entró Ortega. No realicé una examen perfecto, pero por lo menos no me quedé en blanco y escribí las dos hojas que te entregan. El examen de inglés anterior, fue bien.
Segundo día. El primer examen era el de Química. La verdad, no estaba nervioso. Química ha sido una de las asignaturas que mejor he llevado durante el curso y efectivamente, el examen me salió muy bien, además, era muy fácil.
Tras ello, de nuevo volví a la biblioteca para pasar unas cuatro horas estudiando el siguiente examen, C.C.T.M (Ciencias de la Tierra y Medioambiente). Un examen fácil, pero que había que repasar, claro está. Me fue bien.
Tercer y último día (o sea, hoy). Examen de Biología, único examen para mi. Lo llevaba mejor de lo que creía, no obstante el examen fue realmente difícil. Al leer la opción A me planteé si de verdad había estudiado algo, ya que no sabía contestar ni una sola pregunta. Tras leer la opción B, me relajé ya que de ella si que sabía contestar, con excepción de la tercera pregunta que fue -para mí- realmente complicada y la cuál me inventé como quien se inventa una historia.
Ahora, por fín, soy libre.
jueves, 21 de mayo de 2009
Graduación
Voy a ir elegante y "mono", pero desde luego, no me pienso poner un traje.
Mi madre ha venido hasta Madrid y lleva unos días ya aquí. Por tanto, como estará presente en mi graduación le pediré que saque algunas fotos con mi cámara nueva -regalo suyo por mi 18 cumpleaños-.
Ya que os he contado como será mañana me dispondré a relataros un poco cómo ha tenido suceso el día de hoy.
En primero lugar, hoy debíamos de ir al instituto a las 11:00h a recoger nuestros respectivos boletines de notas. La verdad he obtenido lo que me esperaba. Podían haber sido más elevadas, pero me conformo:
Filosofía: 9
Historia: 8
Lengua Castellana y Literatura: Mención Honorífica (10)
Lengua Extrangera (Inglés): Mención Honorífica (10)
Biología: 8
Matemáticas: 6
Química: 9
Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente: 10
Si sumamos todas las notas me salen un total de 70 puntos. Y 72 eran necesarios para obtener la matrícular de honor.
Tras ese "disgusto", debíamos de ir a solicitar nuestros documentos para el título de bachillerato así cómo la matrícula de la P.A.U. (Prueba de acceso a la Universidad). Sólo el título costaba unos 49€, y la matrícula 79€. Sin duda un robo. ¿Esto es enseñanza pública? Imaginense que han sacado un diez en todas sus asignaturas en segundo de bachillerato. No pagan este importe y es cómo si nunca hubieran hecho bachillerato. Horror de educación la de este país...
Así fue que fuimos al banco ya a pagar todo. Tuvimos que hacer dos viajes ya que no tenían todos los papeles al mismo tiempo -penoso-. Y cuando me quiero dar cuenta me madre me dice que en mi documento de selectividad pone que he elegido como optativa Matemáticas en lugar de C.C.T.M. Seguimos mirando el documento y traía que era la Convocatoria de Septiembre.
"¿Qué narices es esto?" Pensé yo. ¿Es que no van a hacer ni una sóla cosa bien en todo el día?
Como no...yo llevaba un cabreo encima que no cabía en mi mismo... pero luego me fui de compras y tras almorzar junto a mi madre me relajé.
Continuando con el tema de la graduación, he de deciros que tendré que leer una pequeña cosa. Está mal redactado y la verdad, no me gusta lo que he escrito. Os lo coloco aquí para que podáis leer semejante cursilada. El texto original tenía algo más de garra y divagaciones varias características en mi escritura. No obstante mi profesora cogió la tijera y me cortó todas las frases subidas de todo o todas aquellas que podrían crear malas caras.
De pronto la vida se convierte en un conjunto de relojes. Cada cual tiene su serie de relojes, todos diferentes pero con una única cosa en común: van hacia atrás. Efectivamente, aquello que antes no tenía ninguna importancia para nosotros se convierte ahora en algo vital de lo que uno siempre está pendiente. El tiempo corre hacia atrás y a cada día que pasa se activa un nuevo reloj.
Ahora mismo el nuestro se halla sincronizado en la selectividad y posteriormente tendrá una mayor cabida el del primer día de universidad. Todas nuestras aspiraciones, metas, sueños... no son más que un mero reloj que debe llegar a cero.
Una mañana te levantas y, de repente todo ha cambiado. No esperes a que suene el despertador porque no sonará. Ya no habrá prisas con motivo de no llegar tarde a clase, ni faltas que justificar, ni contiendas por estudiar otras asignaturas en la clase inadecuada... nada.
Quedarán, eso sí, infinitos recuerdos que nadie podrá borrar: aquel profesor que se empeñó tanto en ti, compañeros que ya no están a tu lado...
Un nuevo futuro se abre camino. Los papeles han cambiado y llega el momento en el que cada uno debe de realizar sus propios esfuerzos. Ya no lo haces sólo para aprobar, o para pasar de curso. Ahora trabajarás porque de verdad tienes una ilusión por llegar a ser algo.
Sin duda este ha sido un curso dónde todos hemos cambiado de una forma inimaginable nuestro modo de ver las cosas. Hemos adoptado posturas diferentes en cuanto al continuo estrés al que hemos estado sometidos. Pero, con esfuerzo hemos conseguido lo que cada uno se proponía. Sin trucos, tan solo esfuerzo. Con todo esto creo que sería inmaduro no agradecer a todas aquellas personas que han estado continuamente tras nosotros, dándonos ánimos, empujándonos a seguir hacia delante a pesar de las adversidades. Estas personas son nuestros padres, que siempre estarán ahí, y nuestros profesores, que han estado ahí.
Este curso permanecerá en la mente de todos durante muchos años. Ha habido grandes momentos de regocijo, de alegría, y muy pocas circunstancias tristes. Pesimistas ha habido en cantidad. Creo que nunca podré olvidar un curso en el que cada examen que se fechaba era cambiado al instante por "mayoría absoluta". Aún no me puedo creer que los profesores nos hiciesen caso en todos los cambios que les efectuábamos en su horario.
Pasarán a la posteridad aquellos exámenes que nada más ser distribuidos, parecían llevar un mensaje oculto consiguiendo transformar cada cara en una masa amorfa que intentaba decir “¿Qué es esto?”. Evocaremos también la gran nevada que vivimos durante las clases, que consiguió que nadie prestase ni un mínimo de atención a los profesores. Nuestras miradas se encontraban dirigidas hacia los ventanales, asombrados por los copos de nieve. Después se pudo disfrutar de ella en el recreo, lo que consiguió crear un sonido característico tras una buena "mojadura" en los días siguientes: estornudos continuos, tos seca, cleenex por aquí, cleenex por allá... pero estábamos felices. Fue un día en el que lo olvidamos todo y por un momento nos sentimos con ganas de estar en clase, con nuestros compañeros, disfrutando tal y como hacíamos en el colegio cuando éramos pequeños. Son momentos que nunca olvidaremos y que en el futuro recordaremos con alegría y añoranza. Son tiempos que jamás volverán a repetirse.
Por lo que aunque ya sea tarde recomiendo aprovechar al máximo el tiempo con cada uno de nuestros compañeros. Quizá mañana no estén a nuestro lado y se encuentren estudiando en una universidad diferente a la nuestra. Quizá en la misma ciudad. Quizá en otra comunidad autónoma. Y os aseguro que las promesas de continuidad, de llamarse todos los días... se cubren de telarañas y las amistades nunca vuelven a ser lo mismo. Cuidad de vuestros amigos, de vuestra familia, de vosotros mismos también...porque se activan nuevos y diferentes relojes en cada uno de nosotros y todo va a moverse de sitio en la etapa que ahora comenzamos.
viernes, 17 de abril de 2009
Viernes de consideraciones
Para mí también fue un respiro, ya que últimamente no sé que me ocurre que estar sentado me agobia. ¿Nunca os ha pasado que estáis en clase y os sentís como encerrados? ¿Que intentáis moveros y tenéis la sensación de que no podéis, de que queréis permanecer de pie? Parece algo complicado, pero recientemente me pasa muchísimo. No consigo aguantar las clases sin agobiarme o sentirme acorralado en mi pupitre. Espero que sean cosas momentáneas.
Termina una semana, más o menos relajada para dar comienzo a una excesivamente cargada. Sin duda hoy la gran polémica del día era el examen de Biología. Nuestra profesora, Catalina -bastante despistada- aceptó ayer el cambio del día del examen al lunes. Todo parecía correcto y bien organizado. Nosotros únicamente debíamos hablar con la profesora de Inglés para que nos dejase su hora del lunes y así poder hacer el examen. sin embargo, nada más llegar yo a clase alguien me viene corriendo y me dice -como delegado se me suelen contar a mi las cosas- "¿Sabes que Catalina se ha dado cuenta de que no tiene la última hora libre el lunes?". Mi expresión fue un Lo sabía, sin embargo mis palabras fueron algo más "blasfemicas".
Yo estaba y estoy bastante cabreado ya que, me encontraba entre ese grupo de personas que se oponían a cambiar el examen y preferían haberlo hecho hoy. No obstante, por el bien de la clase, ya que con que una persona se negase, el examen no se cambiaría, cambié de opinión. Pero este cambio fue porque el examen se haría el lunes.
El martes no tendremos a primera hora nuestra clase de lengua, por lo que el examen podría hacerse durante esa hora ya que después hay Biología y se podría hacer el examen de una hora y media. Pero como no... Catalina tampoco tenía esa hora libre -que atareada está esta mujer ¿verdad?-.
Por fin, después de tanto discutir, gritar y hablar sin llegar a una conclusión, Catalina alzó la voz. El examen se haría el lunes fuera del horario escolar: de 2:00h a 3:00h.
En condiciones normales yo no podría hacer ese examen, ya que no llegaría a coger el autobús para acudir a mis clases de baile, pero se da la casualidad de que el lunes voy al teatro a ver al Ballet de Camagüey y no asistiré a las clases -falta justificada-. Pero no penséis que aquí se acaba la historia, no. Tres personas no podían hacerlo este lunes ya que sobre esa hora estarían realizando un examen de recuperación de inglés de 1º de Bachillerato.
El caos reinaba en 2º B y Catalina volvió a alzar la voz: "El examen se hará el lunes de 2:00 a 3:00. Los que no puedan lo harán también el lunes a 3ª hora junto con la otra clase".
Problema resuelto.
El resto de la mañana ha seguido su transcurso con normalidad. No ha habido ningún desbordamiento, ni síntomas de torrente. Sin embargo un 8.5 en filosofía me ha disgustado un poco. Ya sé lo que estaréis pensando, sí, soy un niñato que si no saca un sobresaliente se pone a llorar. ¡Pues no! -bueno, en cierto modo sí- Pero creo que había estudiado mucho y me había salido bastante bien como para sacar tan poca nota. Creo que tendré que conformarme con ello.
Este fin de semana, como ya predecía en el anterior post, será algo más agobiante de lo normal. El sábado tengo ensayo desde las 11:00h hasta las 17:00h. Eso implica que me tengo que quedar a comer allí, y no, tranquilos que no me pasará como la última vez que no me llevé comida. Ya me he comprado mi "ensaladita" y mi comida para poder aguantar el sábado entero, ya que, en cuanto llegue a casa tendré que ponerme a estudiar arduamente.
El domingo también tendré un ensayo, pero algo más breve. Durará hasta las 13:00h y no tendré que comer allí. Espero poder aguantarlo todo, baile y estudios.
miércoles, 11 de febrero de 2009
2º B Bachillerato IES Cervantes (Madrid)
Nuestra clase se ha convertido en un embutido de personajes ficticios. Yo para ella soy Pepito Grillo, el de la fila de delante que todo reprocha, que nunca se calla nada y divaga en sus comentarios de texto.
Existe también Andrés -este no posee un mote original, pero porque ya vale él mismo- que constituye al estresado de la clase. A mi me cae genial este chico. Me parece, y no exagero, una de las mejores personas de clase. Yo le llamo Lloyd. Por si os lo preguntáis viene de Andrew Lloyd Webber.
La gran mayoría de los motes de mis compañeros de clase, que la profesora de Lengua y Literatura aprovecha para burlarse de ellos -sin ninguna mala acción, claro- me los he inventado yo. Es una tendencia rara mía. Siempre le cambio el nombre a todo el mundo.
De esta manera tenemos a Victoria Chacón, alias Chaconwsky. Una mujer que desde que la conocí este mismo año, creo que no ha cesado de reír en ni un sólo momento. Ríe en los pasillos, en clase, a la salida, en el metro...
Seguimos con mi compañera de al lado, Belén, alias Belenáutica o Nautilus. Sin duda otra de las personas con las que mejor me llevo de clase y a la que ayudo muchísimo, ya que se que se esfuerza mucho para aprobar pero suele suspender. Así que yo le dejo mis resúmenes, mis apuntes y demás cosillas que al final resulta que los tiene toda la clase. Como delegado, no es mi deber, pero ya ven...soy la voz de la conciencia de mi clase.
La clase continúa con el chico más alto de todo el instituto, 2,08 metros. Una bestialidad. Se llama Pablo, pero cómo Pablo significa "pequeño", cosa que no le pega para nada yo le llamo Pol.
Tanto Chaconwsky, como Elena -de la que no he hablado- tienen estuche. No un estuche normal, no. El estuche de Chaconwsky es un tigre, llamado Tiger y el de Elena una vaca, a la que yo llamo Mss. Cencerro.
Creo que me he desviado bastante de mi tema inicial. Mi profesora es por tanto, una caja de sorpresas. La ves por los pasillos con otra profesora a su lado. La compañera charla efusivamente con ella. Sin embargo, mi profesora opta por ponerse unos auriculares, haciendo caso omiso de la otra profesora, que continúa hablando completamente sola. Lo que venía diciendo, se ríe de todo el mundo, pero es realmente genial. De mi, a pesar de que me considera un "tocanarices" -a veces creo que lo soy un poco- dice que tengo buen estilo escribiendo, aunque a veces divago -cierto es- en mis comentarios de texto.
Esta mujer, que al principio yo odiaba cómo podéis leer en algunos posts iniciales, se está convirtiendo en una de las profesoras que mejor me están llegando a caer.
lunes, 9 de febrero de 2009
Cambios, cambios y más cambios



Sí, cambios. Pero empecemos la historia por dónde debe de empezar toda historia, por el principio. Este fin de semana estuve en mi tierra. Una pequeña escapadita para realizar unas grabaciones de ballet que necesitaba. Las fotos que veis arriba me las sacó una amiga. Perdonadme por el pequeño tamaño, pero es que no teníamos tarjeta de memoria y tuvimos que reducir el tamaño de las fotos al máximo para poder sacar un buen número de ellas. Espero que os gusten, de todas maneras.
El caso es que llegué a Asturias sobre las 12:00 del medio día. Mi madre me fue a buscar a la estación y fuimos a mi casa, dónde dejé la maleta, cogí mi bolsa de baile, la comida que me había preparado mi madre en un tupper y me fui a mi antiguo conservatorio.
Allí me esperaba Rocío, para realizar las grabaciones. La verdad es que lo pasamos genial, pero después de pasarse seis horas seguidas bailando uno acaba realmente derrotado. Y así estaba yo. No obstante, vinieron dos amigas mías a casa hacia las 21:30 y cenamos juntos en mi casa y lo pasamos realmente bien. Se marcharon sobre las 02:00 de la mañana y yo me acosté. Lo necesitaba intensamente.
Al día siguiente, pensaba ir a ver a mis tíos y a mi abuela. Sin embargo, tenía demasiadas tareas pendientes del instituto. Comentarios de texto, estudiar para examenes, trabajos, deberes... En fin, un retahíla de tareas que consiguieron que no les pudiera ver. Espero recompensarselo la próxima vez.
Ese mismo domingo, cogía el tren de vuelta a Madrid a las 18:15. Un viaje relajado. La película que nos pusieron era Scoop de Woody Allen. Sin duda, genial película. No la había visto, pero fue realmente graciosa.
Junto a mi, en el tren, había una chica de unos treinta años diría yo, que se pasó todo el viaje estudiando inglés y buscando palabras y más palabras en su diccionario de mano. Hubo momento en que pensé ayudarla, porque la verdad que la veía un tanto perdida. Jamás había visto a nadie darle tanto uso a un diccionario en una fracción tan reducida de tiempo.
Detrás, dos señoras que casualmente se habían vuelto a sentar juntas. Me imagino que la ida, Madrid-Gijón les tocaría sentarse juntas, y conversarían mucho. La casualidad las volvió a unir, ya que no se callaron durante todo el viaje. Yo, mientras tanto hacía estragos por intentar concentrarme en la biología.
La profesora de matemáticas, como era de esperar, aún no ha corregido los examenes. La verdad es que los profesores son el espécimen más vago que existe en el mundo. Mira que es fácil corregir un examen, pero no, ellos se pasan todo el fin de semana haciendo yo que se que en vez de sentarse toda la tarde a corregir unos pocos examenes. Señores profesores, nosotros nos pasamos la tarde entera haciendo las millones de trabajos que ustedes nos ponen y estudiando toda la tarde también para aprobar sus infinitos examenes.
Mi clase no ha cambiado nada -y esta es la relación con el título-. Esta semana tenemos dos examenes: uno, el miércoles, de biología; y otro el jueves de Ciencias de la tierra y Medioambientales. Ya han cambiado el de C.C.T.M.M y ahora pretenden cambiar también el de biología. Vale, por una parte es bueno cambiarlo ya que así podré estudiarlo mejor ya que es un extenso temario lo que nos entra en el examen. Pero por otro lado... prefiero no cambiarlo.
Lo dicho, que me hartan con tantos cambios de examenes. Siempre estamos con las mismas discusiones en clase y no puede ser.
viernes, 6 de febrero de 2009
Incompetencias, planos y rectas
El caso es que ya ha pasado la tormenta, y ahora -espero- vendrá una época de calma, de estabilidad y bajas presiones.
Hablando de presiones tengo que contarlo, porque la verdad que me hizo muchísima gracia -luego sentí pena-. Cómo cada mañana yo me levanto realmente pronto, sobre las 06:30. Y después me dispuse a desayunar viendo un poco la televisión, el tiempo, las noticias y esas cosas. Durante la previsión temporal, aparecía una nueva presentadora que dudo que siga en la cadena tras la tontería -más bien "burrada"- que soltó. Dijo textualmente: "la cota de nieve bajará hasta los seiscientos mil metros".
Si que ha bajado la cota de nieve ¿no? Ja, ja, ja, ja. Pobrecilla, me da pena porque seguro que ya la han despedido tras su aparición. El caso es que no fue un fallo momentáneo. Sino que repitió la misma frase unas tres o cuatro veces.
Mi semana ha continuado pues normal, depende de cómo la miremos. Hoy por la mañana tuve un examen de matemáticas. Un examen un tanto polémico. Os cuento. En mi instituto, ya que el aula que poseemos este año tiene una morfología demasiado complicada como para hacer una distribución de mesas para hacer un examen, se hacen en la llamada Aula Magna. Se trata de una gran sala dispuesta escalonadamente con un gran número de asientos. Sin duda el mejor sitio para copiar -desafortunadamente yo no soy de esos-. Nuestra profesora de matemáticas, Mª Luisa, es una profesora extravagante y hortera al cuadrado. Su forma de vestir podría incluso multiplicarse por once en la escala de las peores vestidas del momento
Su actitud, de pacifista y víctima. Ya hemos intentado hablar con ella, comentarle que, sin duda, no la entendemos cuando explica y que se pierde gran cantidad de tiempo en clase. A veces perdemos incluso una clase entera corrgiendo un sólo ejercicio. La verdad, es bastante fuerte.
Todo el problema comenzó, sin embargo, porque durante lo que debía de ser nuestro examen, se introdujo otro curso en el aula para hacer otro examen. Estaba claro que eso iba a ser un caos, sobre todo porque el examen del otro curso no era general. La mitad de la clase se encontraba en la parte final del aula hablando sin parar, cosa que en un examen de matemáticas no es nada beneficioso en cuanto a concentración.
Los aspersores se ponían en funcionamiento. Muchos alumnos comenzaron a chistar, ya que el murmullo trasero iba in crescendo. Un amigo mío se rebeló y, no dispuesto a aguantar esa total desorganización y desconcentración continua dejó su examen en blanco y se marchó. Pensé en seguir su ejemplo, pero me arrepentí después de recordar los esfuerzos que había tenido que hacer yo para que el examen me saliese bien. Al final, no he salido contento del examen. La clase en general ha mostrado un descontento total, tanto con la profesora con el examen -realmente difícil- lo que supondrá que el lunes habrá numerables quejas.
viernes, 23 de enero de 2009
Ella
Ella, es una mujer. No se trata de una anciana ni de una persona de avanzada edad, sin embargo su rostro se asemeja al de cualquiera de las anteriores. Las especulaciones sobre su edad son aún persistentes hoy en día, sin embargo nadie conoce la verdad.
Su tez, lívida, cadavérica, desvaída y macilenta. Sus ojos, incrustados en la cara a presión, hacen lo posible por no caerse de sus órbitas. Su mirada es completamente fulminante. Sí, fulminante.
En mi vida había visto unos ojos que hablasen tanto. Las palabras no hacen falta cuando te encuentras ante ella, un movimiento de los ojos dice más que cualquier palabra. Os lo prometo, éstas se convierten en inútiles en su presencia. Esos ojos grises que resaltan más que nada en su níveo rostro, desvían la atención de su cuerpo, flácido en una primera ojeada, pero férreo en su interior.
Mis latidos se agitan cuando escucho su caminar. ¡Tac! ¡Tac! ¡Tac! ¡Tac!... Sus bajos, pero ensordecedores tacones resuenan en mis oídos cuando comienza a atravesar ese pasillo. Mi mente piensa qué decir; un "hola", un "buenas tardes"... Todos mis pensamientos son en vano. Cuando la veo, sólo puedo mirar esos ojos, abiertos como ventanales. En cuanto entra, se hace el silencio. Todo el mundo la teme, todo el mundo se tensiona. Su caminar resuena de nuevo, sin embargo, nunca aparto mi rostro del frente.
Comienza a hablar. Seria, pasiva, enfadada con el mundo. Mis ojos se desvían a sus arrugadas y afiladas manos. Por un momento solo consigo ver esas manos. No consigo oír nada.
Doy un giro brusco con mi cabeza y consigo librarme de su hechizo. Su voz comienza a sonar lenta pero enérgica.
No permitas que se dirija a ti en ningún momento. Te sentirás siempre ofendido.
A veces me pregunto cómo alguien puede ser tal sumamente cruel. Mucha gente piensa que la gente así lo hace por algún bien para el colectivo, pero no encuentro ese bien. Aún sigo buscando una razón que comience a resolverme algunas dudas internas.
viernes, 5 de diciembre de 2008
La semana del horror...
Segundo de bachillerato es un cúmulo de agobios. Desde que empiezas el curso la frase a asignar a cada profesor es: "Vamos muy mal de temario".
Yo creo que se deben de poner de acuerdo lo algo ya que en todas las asignaturas vamos fatal. Espero que sea así todos los años y no seamos los únicos, porque sino creo que empezaré a sentirme un poco idiota.
El caso es que tal agobio radica en la excesividad de examenes que se hacen a lo largo del curso. Si me lees usualmente sabréis que bailo y que mis horas libres durante la semana se basan a una media hora después de comer y el tiempo que quiera a partir de las 22:00. Está claro ¿no? Mi tiempo de estudio durante la semana es muy reducido, por tanto tener 5 examenes en una semana es una muerte clarísima.
El fin de semana me dió para estudiar CCTM que tenía el examen el lunes y comenzar a mirarme un poco lo de Biología, que tuve que estudiarmelo todo el martes y el examen era el miércoles. Me pasé practicamente toda la noche despierto a base de coca-colas del McDonald's. Dormí solo dos horas, y así todo dejé un tema practicamente sin estudiar. Como no, hicieron preguntas referentes a ese tema...las cuales me inventé descaradamente.
Los examenes continuaron hasta hoy que fue el último de esta semana, un examen de Historia. Un poco de relax para este "puente" viene bien ¿no?
Creo que ya he vuelto a la vida bloggeriana, así que ya podéis volver a hartaros de mi.
lunes, 6 de octubre de 2008
Normas radicales pero sobre todo estúpidas
Ayer de noche salir a cenar con un amigo a un Friday's. En primer lugar tuvimos que esperar unos veinte minutos a que quedase una mesa libre y posteriormente a que nos atendiesen. Para más inri la comida tardó una hora y cuarto en llegar a nuestra mesa. A todo esto le podemos añadir que a la hamburguesa, en vez de ponerle patatas fritas de guarnición le pusieron puré de patata, poniéndonos como excusa que se les habían terminado.
Con todo este rollo, podéis comprender que llegué bastante tarde a casa, lo que conlleva a que me acosté más tarde aún.
Acostumbro siempre a poner dos despertadores porque soy muy perezoso. Uno a las 6:50 y otro a las 7:00. No recuerdo haber apagado ninguno de los dos. No recuerdo ni siquiera haberlos oído sonar. Si sois listos (cosa que afirmo) abréis adivinado que no me desperté a la hora a la que me tenía que despertar. ¡Me desperté a las 8:15! Y yo entro en el instituto a las 8:30.
Comencé a agobiarme mucho ya que en este instituto la norma es que si llegas tarde, no entras. Te pasan a una sala "de castigo" y esperas a la 2ª hora. Pero tampoco podía hacer eso porque entre que me duchaba, vestía, desayunaba darían las 8:30 y Madrid es grande y yo vivo a casi media hora del instuto. El mundo se me había caído encima por completo.
Decidí pues, llamar a mi madre. Explicarle que me había dormido y eso y preguntarle qué hacer; no tengo a nadie aquí que me pueda firmar un justificante. Estoy solo.
Mi madre llamó al instituto avisando de que llegaría tarde.
Yo ya estaba más tranquilo pensando que me dejarían entrar sin ningún problema.
Llego al instituto, me abren la puerta y comunico en secretaría que soy Alberto Blanco Pérez y que había llamado mi madre hacía unos minutos. "Sí, sí" - Me contestan - "Pase a jefactura de estudios"
Yo, como buen hijo de mi madre camino hasta jefactura y llamo a la puerta. "Un segundo" - Me dicen - "Enseguida le atendemos"
Esperé unos dos minutos y me hicieron pasar. Les conté todo lo ocurrido, que me había dormido, que mi madre había llamado, etc..
Afirmaron no tener noticias de ninguna llamada. Les comenté que en secretaría sí habían recibido la llamada y que lo lógico es que se la hubiesen hecho pasar a jefactura.
Me atendió un profesor (muy estúpido) el cual comenzó a reprimirme acusando de que dormirse no era ninguna justificación, que podría echarme ahora a la calle perfectamente, incluso abrirme un parte.
Yo ya estaba que me hundía en mi misería además de al borde de un ataque de nervios. Este personajillo, por más que yo intenté defenderme diciendo que no es normal que yo me duerma, que le puede pasar a cualquiera, que no tengo a nadie que me pueda despertar, etc... pero no sirvió absolutamente de nada mi intento. Aquel hombre seguía en sus treinta. Finalmente me envió a mi clase.
A lo que viene esta entrada es a la estúpidez que conllevan estas normas tan sumamente radicales. ¿Que quieren evitar que la gente falte a primera hora? Pues que busquen otro método menos radical, que conciencien a los alumnos.
Lo peor de todo es que este personajillo (no creo que desde mi persona mereza ningún tipo de respeto después de cómo me comunicó que no estaba bien lo que hacía y ese es otro tema; las formas de decir las cosas) me decía que tendría que entrar después del recreo. Pero ¡por Dios bendito de mi alma y de mi corazón! ¿Es usted subnormal o algo? Osea, que es mejor faltan tres horas lectivas que una ¿no? Yo es lo que entiendo. Si lo que se intenta con esto es que la gente no falte, ¿cómo puede entrar esto en la conciencia de alguien?
Es un sinsentido de arriba a abajo. Lo que consiguen con esto es que, los alumnos, para evitarse la monumental bronca que me tuve que tragar yo, y lo mal que lo pasé, cuando les ocurra algo así pues bien, o falten todo el día o falten las tres primeras horas en vez de intentar faltar las menos posibles.
De verdad...yo lo flipo en colores a cada momento que lo pienso.
viernes, 26 de septiembre de 2008
El dilema del Análisis Sintáctico
Cada año, desde que comienzas a estudiar este "controvertido" epígrafe de la asignatura, vas cambiando de profesor, el cual cambia a su vez de modo de análisis. Digo "controvertido" principalmente porque no existen dos profesores iguales en cuanto a este tema se refiere. Y digo yo, ¿no existen departamentos de Lengua y Literatura en los institutos? ¿No pueden ponerse todos los profesores de acuerdo y llegar a una misma forma de análisis? La respuesta es sencilla, no.
El alumno, tiene que romperse las neuronas todos los años y, en cierto modo, destruir y olvidar aquello que se ha estudiado y de lo que uno se ha examinado en años anteriores. ¿Por qué? ¿Para qué narices estudiamos análisis si en 2º de Bachillerato nos van a cambiar toda la forma de analizar?
Mi enfado viene dado por mi nueva profesora de Lengua en el I.E.S. Cervantes de Madrid; ha cambiado completamente toda mi forma de análisis. Y lo más fuerte no es que me diga que prefiere que yo analice como a ella le gusta, sino que tiene la cara dura de decirme que mi análisis está mal, que es incorrecto. Pero vamos a ver, señora, ¿cómo va a estar mi análisis incorrecto si es como llevo yo analizando toda la vida? ¿Quiere que consultemos con otros profesores?
Me hallo completamente indignado. Me parece una estupidez y una pérdida de tiempo sumamente grande, más aún en un 2º de Bachillerato, que se tenga que hacer este cambio estúpido.
Pienso hablar con la profesora. No pienso callarme mi forma de pensar, como si tengo que hablar con jefactura o hablarlo con la dirección. Esto no es normal. No es normal, porque ninguna de las personas que estamos en clase analizamos como lo hace esta señora que afirma que su método es el correcto. Le vuelvo a repetir señora, que eso es lo que todos los profesores de lengua decís. ¡Pamplinas!
