miércoles, 8 de septiembre de 2010

Odisea Ikea.

Viernes 3 de Septiembre de 2010.

Los días van pasando en la escuela. Ayer fue un día bastante duro. Connor, el padre de Connor y yo fuimos a Ikea a por todos los muebles. Antes de nada hay que decir que desde el día 1 de Septiembre la gente ha empezado a mudarse aquí en Boston y todo es un caos. Camiones de mudanza por todos lados y muchos muchos muebles.
Lo cierto es que Ikea es un lio tremendo. Los que hayan comprado allí se darán cuenta de lo complicado que puede llegar a ser comprar en Ikea, y si a eso le añadimos que la mitad de las cosas que yo quería ya no las había porque todo el mundo compra lo más barato -ósea lo que yo elijo-.

El siguiente paso era montar todos los muebles. Empezamos por los de Connor. Digamos que se compró todo lo más caro de Ikea. No como yo, que sólo me cogí una cama, una cómoda y un escritorio. De todas maneras todo ha sido muy caro.
Como iba diciendo: montar los muebles. ¿Alguien le puede decir a los de Ikea que no hay nadie que entienda cómo montar ciertas cosas? No entiendo como pueden hacer algo tan sencillo como un escritorio, tan complicado.

Hoy el día ha sido bastante normal. Tuve clase por la mañana, pero con una nueva profesora. Lo cierto es que me gustó mucho la clase.
Después tendría un ensayo de tres horas en el que no hice absolutamente nada. Y aquí llega mi comedero de cabeza del día: digamos que el día anterior estuve junto con Pascal en un quiropráctico que había sido profesor nuestro durante el verano y el cual nos habían recomendando. Tanto para él que tiene un problema de espalda, como para mi que tengo mi esguince que no termina de curarse.
El caso es que tenía la cita a la 13:30h, pero cómo siempre algo tiene que ocurrir: tenía un ensayo hasta las 14:30h.
Intenté llamar a la consulta y cambiar la cita pero nadie cogía el teléfono, así que decidí dejar un mensaje de voz.

Esperé todo el día por una respuesta. Respuesta que nunca llegó. Así que hoy cuando fui a clase, estaba algo nervioso, porque de verdad necesitaba esa cita hoy. Lo bueno es que cuando acabé la clase, tenía un mensaje de Connor diciendome que tenía la cita a las 14:30h. Así que me marché del ensayo a las 14:00h para poder llegar a tiempo a mi cita. Y así fue.
Una vez allí, se portó muy bien conmigo. Aunque es un poco caro, la verdad. Pero bueno, sólo espero que mi tobillo se recupere pronto.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Boston Ballet School. First Days.

Lunes 30 de Agosto de 2010.

Comienza el primer día de clases. Ya estoy instalado en casa de la hermanastra de Connor: Carman. Lo cierto es que cuando la conocí me asustó bastante ya que es una chica muy extrovertida, quizá demasiado. No obstante me gusta muchísimo, me he reí muchísimo con ella el primer día que llegué aquí a Boston. Fuimos ella y un amigo suyo, todos juntos a dar un paseo, ya que ella es una obsesa de hacer ejercicio y quemar calorías, así que se pasa el día entero andando y andando. Dimos como ocho vueltas a un campo de fútbol americano hasta que por fin su amigo decidió que nos sentáramos en el centro del campo.
Allí estuvimos hablando de nuestras cosas, haciéndonos preguntas para conocernos mejor y esas cosas. Cada vez me iba gustando más estar con ella.

Luego me acompañaron a cenar algo. Fuimos a Kappy’s. Se trata de una pequeña pizzería, hamburguesería, en la que hacen unas pizzas inmensas. Me dijeron que me pidiera solo un trozo de pizza. Yo me quedé asombrado, pensando que sería muy poco. Pero menos mal que les hice caso con eso, porque el “trocito” era gigantesco. Estaba delicioso, y además era barato. Creo que fueron tres dólares contando la Coca-Cola que me pedí.

Más tarde acudimos al conservatorio. Ella y sus amigos están todos en el Boston Conservatory (BOCO). Tenían una audición al día siguiente y todos tenían que ensayar. Me dijeron que si me apetecía ir. Y no se me pasó por la cabeza un no.
Eran todos impresionantes, comenzaron con un calentamiento acompañados por el piano. Sólo aquello ya me estaba pareciendo una maravilla.

Una vez que terminaron -digamos que estuvimos allí como dos horas o una hora y media- volvimos a casa de Carman. Habían empezado a ver una película -Deep Blue Sea- antes de que yo hubiera llegado a Boston, así que decidieron terminarla. Me puse a verla con ellos pero en menos de quince minutos estaba completamente dormido. Me dormí en posición de ranita. Según me dijo Carman la mañana siguiente estaban todos alucinando en colores de cómo me podía dormir así.

La noche estuvo muy bien. No pasé mucho calor ya que estaba muerto de sueño así que me dormí al instante. El colchón era comodísimo, de látex.

El plan era despertarse a las 8. Así que los dos pusimos las alarmas a esa hora. Sin embargo y sin querer me levanté una hora antes. Intenté volver a dormir pero ya era imposible. Así que comencé a sencillamente pensar en todas las cosas que tenía que hacer hoy.
Hoy sería mi primera clase. Pensé en qué profesores podrían darla, en qué clase estaríamos, cómo serían mis compañeros… Así como el camino que tomaría para ir hasta allí. Yo me había hecho rutas con Google Maps, pero no desde el edificio de Carman, sino desde el mío. Y desde luego ya no tenía disponible el GPS de la blackberry ya que aquí no me funciona. El caso es que salí sin mapa y sin blackberry en busca de la aventura. Y me perdí, cómo no. Sin embargo mi decisión fue caminar y caminar hasta encontrar algún sitio conocido que me indicase el camino y me refrescase la mente de dónde narices estabas.

Durante el camino, paré en un McDonald’s a desayunar algo ya que no había desayunado. Así que me pedí un beagle con bacon, queso y huevos revueltos con un zumo de naranja. No tenia mucha hambre así que no me lo pude terminar.

Al final decidí coger el metro en Hynes Convention Center, de tal manera que solo sería una parada hasta Copley. Una vez allí habría que andar un poco hasta los estudios del Boston Ballet, pero no me importa. Por fin había llegado, así que decidí comenzar a saludar a todo aquel que era necesario saludar. Tales como (no puedo dar nombres), el hombre y la mujer de la librería que tan bien me trataron durante el cursillo de verano, y (no puedo dar nombres).

La clase tendría lugar en el Studio 4. Es uno de los medianos, pero bueno no éramos muchos en la clase. Lo cierto es que pensé que habría muchos más chicos y sólo éramos tres.
Supongo que habrá más. Pero bueno, dentro de lo que cabe era el primer día.
El tobillo me molestó bastante durante la clase, para qué mentir. No obstante, pude hacer algo de la barra y al menos, estirar un poco que ya lo venía necesitando.

Fui a comer con Pascal, un chico que había conocido en el cursillo de verano. No sabíamos dónde comer pero al final decidimos entrar en un Wendy’s, dónde yo pude tomarme una ensalada y el una hamburguesa.
Teníamos como unas cuatro horas libres hasta que el ensayo comenzase, así que decidimos cogernos la comida y comerla en un parque a la sombra debajo de un árbol. Lo cierto es que hacía un calor horroroso y daba igual en la sombra que estuviéramos que el calor lo notabas.

Tras unas cuantas horas allí, decidimos volver a los estudios del Boston Ballet, para calentar antes del ensayo. El ensayo estuvo bastante bien, hicimos la danza india de La Bayadere. Es un poco extraña y eso, pero al menos ya estamos aprendiendo algo de repertorio, aunque sea de cuerpo de baile.

jueves, 19 de agosto de 2010

Decisiones dramáticas.

Como todos sabéis, los cambios drásticos requieren decisiones drásticas. No sé si alguno ya se estará oliendo cuál será el tema de mi post de hoy. Dentro de una semana -más o menos- estaré volando hacia Boston.
Sí, es el comienzo de algo nuevo y completamente diferente. Pero este gran cambio significa que dejo muchas cosas importantes atrás. Por decirlo de alguna manera, dejo atrás todo aquello que ha formado y sigue formando parte de mi vida: mi familia, mis amigos, mi casa, mi escuela... y mi novio.
Acabamos de dejarlo. No puedo decir otra cosa porque no tengo palabras que puedan describirlo. La distancia mata, y ha sido todo un verano sin vernos y ahora tanto tiempo separados. No va a funcionar. Me ha costado, pero al final hemos hablado y los dos creemos que es lo mejor.

Lo cierto es que es lo más justo para ambos. Para mi van a ser todo experiencias nuevas, voy a estar cargado de cosas diferentes que no me dejarán ni un sólo minuto libre para pararme y pensar en todo lo que hay en España. Sin embargo el seguirá con la misma vida de siempre -bueno, no creo que la misma exactamente (eso espero), pero más o menos- pero sin mi. No sé. Espero que no suene egoísta porque de verdad que no es así.

domingo, 8 de agosto de 2010

Accidentes Albertianos

Ya hacía tiempo que no me ocurría nada especialmente "gordo". Y no, no me ha tocado la loteria -ya me gustaría a mi-.
Digamos que toda esta nueva odisea en la que me encuentro, daba comienzo el pasado jueves. Yo como cada día durante esta pasada semana, estaba acudiendo al intensivo de verano de mi escuela. La verdad es que me estaba gustando mucho. Era agotador, pero interesante.

Este mismo día decidí que sería mi última oportunidad para poder hablar con Víctor y contarle, de una vez por todas, lo que iba a ocurrir el curso que viene. Así que estuve esperando por él, ya que sólo estaría antes de mi clase o durante el tiempo de ésta, ya que esa misma mañana cogería un avión.
Pedí permiso a mi profesora, la cual entendió mi preocupación perfectamente.
Pensé que estaría esperándole, no sé, como máximo media hora. No fue así. Se fue a tomar un café y trasladó una reunión con todo el equipoc de la escuela a dicha cafetería. No me quedó otro remedio que sentarme en la recepción y esperar.
Durante la larga espera, dió incluso tiempo a que un camión que llevaba sin ponerle el seguro a la pata, se llevase por delante la mitad del coche, haciendo explotar las ruedas, de la chica que trabaja en la recepción. Lo cierto es que nos llevamos un susto bien grande.
A todo esto, yo ya me había perdido casi tres cuartos de la barra. Estaba claro que subiese cuando subiese no iba a tener una buena clase, ya que estaba sin calentar y sin hacer barra.

Una hora después aparece Víctor. No me lo pienso dos veces y le comento que tengo que hablar con él sobre algo importante. Yo sabía que él lo sabía por tanto ya estaba jugando en terreno seco.
Sin más rodeos inicié mi discurso:

"Bueno, Víctor, quería decirte....bueno supongo que ya lo sabes, que me quedo en Boston durante el año. Pîenso que es una buena oportunidad y me han ofrecido muchas posibilidades si trabajo de la manera que ellos esperan que lo haga..."

Tras esto, él me corta la frase. Me echo hacia atrás en la butaca de cuero de su despacho esperando un grito foraz que consiga dejarme sin palabras.
Para mi sorpresa, nada de esto ocurre. En todas las situaciones recreadas en mi cabeza sobre este momento, ninguna tenía similar alguno. Me había quedado boquiabierto y estuve sin decir nada por lo menos un minuto. Después comencé a decirle todo lo que le agradecía lo que me había enseñado, que era practicamente todo lo que yo sé. Le dije gracias como unas cien veces. Y la verdad es que aún ahora no me considero haber sido un pesado. Porque es como de verdad lo siento. Estoy realmente agradecido de todo lo que he aprendido en esta escuela. En mi escuela. Sin todos estos conocimientos nunca habría conseguido la posición en la que me encuentro ahora.

Me despido con un fuerte abrazo y un enorme beso y me dispongo a subir a la clase. Por el camino me encuentro con una profesora, la cuál le pregunta cómo me ha ido. Le contesto que bien y sigo subiendo por las escaleras.

Ya estaban en el centro. Me coloqué en una de las barras laterales y me dispuse a calentar un poco, aún sabiendas de que iba a ser en vano. La mala clase no me la quitaba nadie. Y así fue. Hay que añadir que mis musculos se hallaban realmente tensos ese día, lo que contribuyo a que ni siquiera pudiese saltar. La profesora, finalmente me dijo que me sentase, que acabaría lesionandome si no lo hacía.
En la sigueinte clase -saltos- estaba aún peor. Me había sentado y no había ni estirado ni calentado. Para más inri, estaba yo solo en la clase, ya que los demñas chicos se habían quedado en el vestuario ya que no les apetecía tomar la clase. A mi eso me da remordimientos de cabeza, así que yo subí, aún sabiendas de que no iba a poder con mi alma.
La clase empezó muy mal. No obstante la profesora se diño cuenta y no me forzó mucho durante la clase. Estaba irritado y enfadado conmigo mismo, cosa que no ayudaba en nada a que mi cuerpo estuviese relajado. Sino que se tensaba aún más y más.
Se me escaparon algunas lagrimas de rabia durante la clase -os parecerá una tontería. A mi tambien me lo parece, pero cada clase es importante para mi. Odio encontrarme tan mal que no pueda rendir un mínimo en una clase-.

Cuando la clase terminó me dirigía hacía la cafeteria. Habia parado por el vestuario para recoger la comida que tenía guardada en la taquilla y ya estaba bajando las ultimas escaleras. Quedaban tres escalones y me disponía a apoyar el pie derecho en el proximo escalón, cuando de repende me falla la rodilla izquierda.
Sin poder reaccionar, me caigo sobre el tobillo derecho, retorciéndomelo al máximo y cayendo rodando el resto de escaleras que quedaban. Estaba tirado en el suelo y sólo oía risas por parte de mis compañeros. Supongo que pensarían que no me había hecho daño. El caso es que sentía muchísimo dolor. No podía parar de llorar y no podía mover el pie derecho.
Cuando se dieron cuanta de que no había sido un resbalón sin importancia, todos acudieron a mi. Llamaron a la gente de recepción y a todos los profesores para que viniesen a ayudarme.

Me llevaron al hospital La Paz de Madrid. Allí no tardaron mucho en atenderme. Me hicieron radiografías. Por suerte estaban limpias. El hueso estaba perfectamente.
La mala noticia es que tengo un esguince. Ya me puedo ir olvidando de la última semana del cursillo -la voy a empezar a llamar la semana maldita, ya que nunca termino (ni comienzo) la última semana de este cursillo. Siempre me pasa algo-.

Ahora mismo me encuentro con la pierna vendada -demasiado para mi gusto-. Sin poder moverme y andando con muletas a todos lados. ¿Mala suerte?

viernes, 6 de agosto de 2010

Boston y nuevos cambios.

Como todos sabéis he pasado cinco semanas en un intensivo de verano en el Boston Ballet. Y como gran noticia he de deciros que me quedo allí. Me han cogido en la escuela, y este mismo Septiembre estaré allí.
De todas formas creo que debo de empezar por el principio:

Todo comienza el 25 de Junio. Viernes. Tenía lugar mi actuación en el festival de fin de curso de mi escuela. Todos estábamos muy nerviosos pero lo cierto es que salió muy bien. Bailábamos todo el Grand Pas del tercer acto de Raymonda e Instantánea Fugaz.
Para no mentiros os diré que me llevo mejor recuerdo de la primera pieza que de la segunda. No salió tan bien debido a los pocos ensayos -o mejor dicho, la poca intensidad- de los mismos.

Todos, tras bailar Raymonda.

Al día siguiente. Digamos que mas o menos a las 7:00h salía mi avión. Esta vez haría parada en el aeropuerto JFK de Nueva York, para después cambiar de avión y aterrizar en Boston en el Logan International.
Viajaba con American Airlines -compañía que no recomiendo a ninguno, a pesar de que yo pensaba que era buena-. La comida estaba bastante bien, pero las condiciones del avión para un viaje tan largo eran pésimas. Se trataba de un avión muy pequeño.
La programación -importante en este tipo de vuelos en los que llega un momento que ya te has terminado todos los Sudokus que llevabas, leído todas las revistas, empezado un libro, y escuchado toda la música del Ipod- era pésima. Así que, para que mentir, me aburrí bastante durante el vuelo.
No obstante, dormí bastante, así que se me pasó rápido.

Sobre las 16:00h llegaba mi avión a Boston. Concretamente a la Terminal D del aeropuerto. La gente del staff del Boston Ballet SDP -o como los voy a llamar durante todo el tiempo RC's- se encontraban en la Terminal C.
Se podía coger un autobús para cambiar de terminal pero yo no lo encontraba, así que ya que se trata de un aeropuerto con forma circular, todas las terminales están conectadas y se puede acceder a ellas caminando. Y eso hice. Me recogerían en la zona de recogida de equipajes de la Terminal C, y allí estaban.
Tuve que esperar un buen rato con ellas, ya que aún faltaban unas cuantas chicas que irían en el mismo autobús que yo.
Ya habíamos llegado a los dormitorios: el Shelton Hall. Se trataba de un precioso edificio con verdes jardines en el exterior. Estaba lleno de gente, de la cual yo no conocía a nadie.
Si no recuerdo mal, se ofrecía limonada, y se estaba realizando una pequeña barbacoa en el exterior. No obstante yo me dirigí con mi maleta -corrijo, "maletón"- hacia el interior del edificio donde se encontraban una gran cantidad de RC's que se dispondrían a tomarme los datos para realizarme mi tarjeta de identificación durante el curso.
Como bien decía el Students Handbook, esos no eran mis dormitorios, sino que eran los de las chicas. Los nuestros se encontraban en la calle paralela: Commonwealth Avenue. No estaba lejos, pero era un incordio tener que andar moviendose, ya que el comedor se encontraba en el Shelton Hall.

Mi habitación, cómo no, en el último piso. Dónde más calor hacía -todo esto, claro está, sin aire acondicionado y sin ascensor (no os quiero ni contar como consegui subir la maleta)-. Las chicas poseían ascensor y aire acondicionado mientras que los chicos nos teníamos que informar con esa cutrez de dormitorios.
Los demás chicos parecía majos, pero ya sabéis que la gran mayoría de los chicos intimidan al principio.

...

Al día siguiente, el domingo, tendríamos la prueba de nivel. Esa mañana desayuné solo... aún no conocía a nadie, aunque me pegué a un grupo de chicos para poder caminar hacia los estudios del Boston Ballet. Había que coger el metro - The T, como lo llaman en Boston- y bajarse en la segunda parada de la linea verde en dirección Goverment Center.
Tendríamos una barra de calentamiento separados en dos clases para subir después al Estudio 7 y realizar la prueba.
Hago un paréntesis aquí para hablar de la grandiosidad del recién nombrado estudio. Creo que es el estudio más grande y más bonito que he visto en mi vida. Eramos como 80 chicos en el aula y aún sobraba espacio. Era magnífico.La prueba fue bien. Me metieron en el nivel más alto M2. -Os voy a ser sinceros: la prueba fue realmente fácil).

Fue en la audición en dónde conocí a Connor. El chico que va a ser mi compañero de piso durante el año en Boston. Y a Jean-Pierre (JP), un adorable chico al que no olvidaré jamás.También estaban Guillaume y Thibault, los dos franceses; Kabba; Steeven; Garrett... en fin, muchísima gente.

JP, Yo y Connor en mi habitación.

Al menos ya no estaba solo. Y poco a poco comencé a tener más y más relación con más gente. He conocido a personas maravillosas durante este cursillo.
También están Aiara y Amaia, mis españolitas favoritas, a las que echo muchísimo de menos.

Bueno, supongo que os iré contando poco a poco historietas de días marcados en Boston. Pero también tengo que contar que esto pues como es normal no sentó del todo bien en mi escuela, como era de esperar.
Si ya sentó mal el que me fuera en verano. Imaginaros esto. Además se enteraron antes de que yo pudiera explicarlo ya que una amiga de mi madre me comentó sin querer en facebook, deseandome suerte para el año próximo en Boston.

No obstante, yo ya he hablado con Víctor y las cosas han ido mejor de lo que me hubiera imaginado. Víctor se mostró bastante comprensible. Lo cierto es que yo estoy imnensamente agradecido por todo lo que me ha enseñado, que es, en grandes palabras todo lo que sé. Está claro que a mi me da pena, me ha costado muchísimo tomar la decisión, y hablo enserio. Sólo espero que haya sido la decisión correcta.


lunes, 21 de junio de 2010

La cuenta atrás

Ya queda poco para actuar, concretamente cuatro días, si tomamos este lunes como un día ya pasado. Ahora mismo cualquier cosa puede pasar, sólo esperemos que todo aquello que ocurra sea bueno. Los ensayos ya están tocando a su fin y el jueves ya tendremos el primer contacto con el escenario.
Un escenario ya conocido. Conocido y nuevo a la vez. Quiero decir que el escenario conoce a aquel chico que lo pisó una vez iniciado este Septiembre, nada más comenzar un año de grandes cambios de nuevas metas....
Ahora creo que soy una persona completamente diferente. Han ocurrido muchos momentos destacables a lo largo de este curso, muchos de ellos buenos pero también muchos malos. No obstante todos ellos me han servido para aprender, para crecer como persona y como bailarín, está claro.

Nada más terminar de bailar debería de ir a acostarme. Esa noche la pasaré junto con mi hermana y mi madre en un hotel en Chamartín. Ellas vienen el miércoles para verme y bueno, se tienen que llevar muchas cosas de vuelta a Gijón en el coche...
Será la última noche en Madrid, ya que en la mañana del día siguiente cogeré mi avión hacia Boston, por mucho que haya pesado esto en mi escuela. La verdad es que he tenido algún que otro problema al hablar con Víctor para decirle que me iría a Boston a un cursillo de verano con el Boston Ballet.
No lo entiende, pero yo no puedo hacer nada para que me entienda. Me conformo con saber que es una oportunidad que no se puede rechazar, además es sólo un curso de verano. En invierno volveré a estar en mi escuela. Y no sólo en invierno ya que de Boston vuelvo el día 1 de Agosto y estaré dos semanas en Madrid en el cursillo de mi escuela. Después me volveré ya a Gijón, para celebrar las fiestas de mi cuidad y sobre todo, el cumpleaños de mi madre.

Va a ser un verano agitado, os lo aseguro. Sólo espero poder aguantarlo sin ningún bajón importante.

jueves, 17 de junio de 2010

Tic tac tic tac...

Lo sé, el tiempo pasa y no te deja volver atrás para revivir sencillamente prestar más atención a ciertos momentos.

Parece que fue todo el estrés que pasé los primeros diecisiete días de Septiembre antes de mi debut en el Joven Ballet de Alcobendas en el Teatro Auditorio de Alcobendas, y ya casi estoy terminando el curso.
El día 25 de Junio, es decir, el viernes de la semana que viene actuaré de nuevo. Esta vez será un simple festival. Simple, pero para el cual hemos estado ensayando desde Enero.
Ha sido duro, aunque podía no haberlo sido, pero ha habido muchas bajas, lesiones, gente que ahora ya no está, y eso complica las cosas.
Así que una vez más volvemos al estrés propio de los diez últimos días antes de una gran actuación.

Anímicamente estoy muy bien, todo hay que decirlo. Físicamente tengo algún dolor, pero como yo digo...es soportable.
Lo cierto es que ya tengo muchas ganas de salir al escenario y darlo todo. Vivir los aplausos y poder decir: "ya está hecho". Tengo ganas también de que mi madre me vea bailar de nuevo -supongo que ella tendrá más ganas de verme a mi-.

El día 26, al día siguiente de la actuación me voy a Boston. Así que no podré actualizar mucho esto por verano tal y como pensaba. De todas maneras no creo que me echéis de menos ya que cada día actualizo menos esto. No obstante, no pienso cerrarlo. Parte de mi vida está aquí escrita.

Ahora que me he comprado una Blackberry, quizá pueda actualizar esto desde el móvil, aunque aún no estoy muy seguro de como, pero lo intentaré -si encuentro un hueco claro-. Ya... ya sé que estoy hablando de Boston mucho pero no estoy diciendo nada.
Se trata de un cursillo, un mes, como el año pasado cuando estuve en Nueva York.

Tuve que hablar con Víctor en la escuela sobre ello, hace más o menos dos meses. Lo cierto es que no se lo tomó muy bien -siendo francos, se lo tomó realmente mal-. No entiendo por qué, y la verdad es que me gustaría que se lo hubiera tomado de otra manera. Es sólo un cursillo de verano, y también acudiré como el año pasado al de aquí de Madrid en cuanto vuelva en Agosto.
Pero bueno, no todo se puede pedir...

Estoy feliz por las cosas que estoy consiguiendo y eso hace que espere cada día con mucha más ansia.

domingo, 16 de mayo de 2010

Un año más

Dios mío, ¡qué rápido pasa el tiempo!. Aún recuerdo cuando llegué a Madrid con 16 años, dónde comencé una nueva vida dedicada a la danza y ya voy a cumplir los 19. La verdad es que todo ha ocurrido muy deprisa. Tanto, que a veces no te da tiempo a saborear todo lo bueno de cada momento. No obstante, todas mis experiencias a lo largo de los últimos años me han dejado un buen sabor de boca. He hecho tanto en tan poco tiempo...

Lo cierto es que no me imagino como hubiera sido mi vida si nunca me hubiera venido a Madrid. Es como si el destino hubiera querido que yo estuviera en Madrid, ya que no tengo en mi cabeza ninguna noción de haber pensado en cómo habrían sido las cosas... Es raro, pero estoy conforme.

No tengo mucho que contar, excepto de que estoy feliz. Esperemos que mañana tenga una buena clase, no me enfade conmigo mismo y el día en general esté libre de inconvenientes y malos rollos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Mayo de mi corazón

Siento que cada vez el blog se actualice menos, pero entre que cada vez tengo más ensayos que me hacen llegar a casa muerto de cansancio, y las pocas ganas que tengo últimamente de escribir, debido a, no sé, que no tengo nada que contar, pues resulta difícil mantener el blog activo.

Ante todo decir que físicamente estoy muy bien -toco madera por ello-, a pesar de que los ensayos van en aumento debido a la cercanía del festival. Últimamente tengo muchas ganas de todo. Será el buen tiempo que vuelve a intentar aparecer. Lo cierto es que un buen día soleado te alegra la cara por la mañana ¿no?. A mi al menos me hace salir a la calle con una sonrisita en la cara, y si no lo consigue pues para eso está mi apreciada música clásica de cada mañana, para conseguir que sonria durante el camino, de manera que aproveche la clase al máximo.

Se acerca mi cumpleaños... 19 años ya... dentro de poco no volveré a tener un 1 delante de mi edad hasta que cumpla 100. Lo que daría por no cumplir años, quedarme siempre con esta edad. Pero que el tiempo siguiese pasando, de manera que yo siguiese mejorando como bailarín, pero en cambio aún tendría 18 años. -Lo sé, que bonito es soñar-.
Pero bueno, los años tienen que pasar a la fuerza, y hay que ser positivo con ello. Sino...

miércoles, 28 de abril de 2010

La Danza ¡Oh Culta!

MENSAJE POR EL DIA MUNDIA DE LA DANZA

Por Jesús Alegría Argomedo

En una sociedad de palabras, donde las falacias se imponen como verdades. En un mundo parlante, e incomunicado. En un sistema donde el doble discurso verbal articula, guerras e injusticias y la política de palabras huecas impone hambre y miserias. Nosotros, los bailarines y nuestro callado oficio, hemos optado por el silencio de la palabra y el grito del MOVIMIENTO. No usamos palabras, pues nuestro cuerpo expresa lo indecible. Nuestro movimiento recoge la memoria genética de muchos hombres, que desde inicios de la humanidad, protestaron con el silencio, ante el horror y temor que justifican las palabras.

En una sociedad de prejuicios y exclusiones justificadas con palabras. Los bailarines hemos sido invisibilizades , imponiéndonos una imagen de frivolidad que no nos pertenece. La sociedad nos mira como el hobby de señoritas de conversación intrascendente. El estado nos ve como una carga a la que hay que sostener, pero no sabe para que existe. Los políticos nos observan como sujetos sin ciudadanía, ni derechos y fácilmente contentables.

En un oficio a contra corriente, se nos pide trabajar sin sueldo establecido, en pésimas condiciones laborales, se nos mira como artículo suntuario. Mientras padecemos el frío y duro piso de la exclusión, se nos presenta como grupo elitario y de oficio vacuo de unos pocos. Con Instituciones de obesas burocracias, y políticas culturales de mezquinos intereses, que nos excluyen, poniendo trabas a nuestra labor creativa, asignándonos un rol aleatorio, superficial o inexistente.

Los prejuicios de género que pasan por la identidad sexual. También han servido para cerrarnos el paso y cortar nuestros derechos. Hombres y mujeres vistos como sujetos de conducta homogénea, a quienes se les niega la abierta interacción social, sospechosos de una vida licenciosa o un exagerado individualismo.

Así despojados de derecho y deberes, invisibilizados, sin ciudadanía se nos muestra como sujetos inocuos, aterciopelados y sin diferencias entre ellos y rápidamente acallables.

¡NO, no somos eso! En nuestro oficio existen visiones y diferencias marcadas. No somos homogéneos, tenemos posiciones diversas, contrarias y también marginales. Las grandes compañías, receptoras de altos presupuestos del monopolio de las trasnacionales y sus remedos en los países subdesarrollados. Han silenciado los otros pasos; esos que no siguen un curso elitario y se han rebelado a la arbitraria y desigual distribución de poder. Así la exclusión también viene desde adentro.

Esa Danza Ballet la que no puede usarse como trofeo geopolítico ha sido invisibilizada en su lucha por los derechos civiles. La que recogió el pensamiento científico y materialista, lo que no niega sus rasgos étno - genéticos, la que asumió posiciones sociales. La que es fruto del abigarramiento cultural y sus vínculos multi étnicos. La que es libre y no condicionada por los auspiciadores.

Su grito no es de palabras, se articula en acciones, se percibe en las líneas que definen su espacio social, económico y cultural. Su grito conmueve con efectos superlativos, su grito es demasiado fuerte, para que el sistema lo integre.

Esa Danza Ballet , la que no puede usarse como objeto pintoresco, y se resiste a ser decorado de salón, no es de historia reciente, la lista es larga. Desde la observación aguda, la reflexión constante de Jaqes Noverre, tantas veces relegado y excluido, incomprendido de su tiempo. O la exiliada Isadora Duncan, con su Danza Ballet libertaria y feminista, gritando comunismo con su cuerpo. La otra en un frio sótano, mostrando la lucha por los derechos civiles, mientras descubre la respiración, acto tan cotidiano como desconocido, Martha Graham. También esa mujer de piel oscura y altos ideales, luchando por ser integrada, en un país de discriminación intolerable, tantas veces rechazada por su negro color, Katherine Dunham. Y ese espíritu rebelde a las prácticas colonizantes, que se une a la revolución, para darnos una escuela y una manera distinta de vivir el arte, aceptando las limitaciones y enamorada de la lucha constante, Alicia Alonso.

En cada país y región existe una historia de espíritus que se negaron y niegan a aceptar el rol superficial que el sistema asigna. Bailarines rechazados por sus rasgos étnicos y ninguneados por su extracción social e identidad de clase. Evitados y objetados por su libre pensamiento político. Rescindidos por su crítica a la ausencia de Poder democrático. Reprendidos por su oposición a la copia y a la imitación imperfecta. Replicados por su peligrosa libertad creativa. Condenados a ser cuerpo de baile por el terror al color de su piel o la sospechosa posibilidad de visibilizar su ascenso. Excluidos, silenciados, invisibilizados, por los antidemocráticos métodos internos y sus vínculos mediáticos.

Los medios quieren palabras y nosotros damos fuertes símbolos kinéticos. Los medios quieren virtuosismo exagerado, nosotros damos poesía en movimiento. Los medios quieren afiches coloridos y poses inanimadas. Nosotros damos imágenes pre-verbales y el grito silencioso de la reflexión.

En esta fecha quiero pensar en todos aquellos que lucharon, que luchan y lucharán por una Danza Ballet con una mirada abierta y no temerosa de las diferencias. En su no negación de la realidad. Aquella Danza Ballet que no se escuda en la fría técnica. Una Danza Ballet que integra y no excluye, que se expresa libre y capaz de cuestionarse y que rompa la inercia permanente. Una Danza Ballet que busque soluciones y no mire dificultades. Una Danza Ballet que busque y no espere encarcelada por las circunstancias, que emerja, pregunte y construya diferencias.

En este día quiero pensar en todos aquellos que en algún rincón del planeta construyen una Danza Ballet que baila sola, despojada de los grandes presupuestos y opuesta a aquella de organización burocrática y pocos resultados. Quiero pensar en todos aquellos que bailan expuestos a la lluvia, al sol, al frío invierno, al duro piso de cemento. En todos aquellos que hacen de la Danza Ballet una explicación existencial., una búsqueda metafísica, una razón filosófica, humana. Tan humana que logre destruir las restricciones y encontrar las libertades.

En esta semana, quiero invitar a las organizaciones públicas, privadas, instituciones culturales, medios de prensa, líderes de opinión, líderes sociales, abrir sus espacios para mostrar nuestro callado oficio y las dificultades de nuestra labor, la precariedad de nuestros recursos. También, nuestra clara y abierta identificación en la lucha constante por una sociedad justa solidaria y más democrática.


29 de abril Día Internacional de la Danza Ballet. Jesús Alegría Argomedo desde el Lago Titicaca Puno -Perú

miércoles, 21 de abril de 2010

Continuo malhumor

Sé que no he actualizado esto desde hace ya mucho tiempo, pero no pienso dar explicaciones. He estado liado y punto.
A lo que iba, necesito desahogarme y esta es la única manera de la que lo consigo es diciéndolo todo. No sé que narices me pasa pero últimamente cualquier cosa consigue que me salga de mis casillas y que me ponga de muy muy mala uva -por no decir ostia-. Intento relajarme, pero algo consigue que vuelva a estar cabreado. No me preguntéis por qué, porque no lo sé.
El caso, que pido perdón a todo aquel que se haya encontrado conmigo en uno de estos momentos de rebote: mi madre, cuando hablo por ella por teléfono, mi novio que ya debe de estar hasta los cojones de mi, etc... lo siento

Necesito un bate con el que golpear algo. Necesito liberar energía por algún sitio. Pero es que estoy tan cansado... Digamos que hay bastantes bajas en mis clases últimamente y estoy siendo el único chico en paso a dos y repertorio. Consecuencia: me toca hacer el Tchaikovsky Pas de Deux con todas y cada una de las chicas que haya disponibles. Y a eso hay que sumarle después variaciones y Coda. En fin, que si no me volvéis a ver por aquí es que definitivamente he muerto.

Malhumor y enfados a parte, este fin de semana me voy a la Feria de Sevilla, junto con mis compañeros de baile. Espero que me sirva para desestresarme un poco, para relajarme y conseguir que todo vaya a mejor.
Aunque ya hoy han salido varias cosas mal. Hoy hacía dos meses con mi chico, y se me ha olvidado. Si es que ya no sé ni en qué día vivo. Sabía que era el 21, pero no sé por qué pensé que hoy era 20. Vamos que entre que esta semana no hemos podido quedar casi ningún día debido a la extensa duración de mis ensayos últimamente y esto, la voy rematando a cada paso que doy.

viernes, 26 de marzo de 2010

Ansiado fin de semana

Comienza el fin de semana. Un fin de semana del cual tengo muchas ganas, ya que necesito descansar bien. Aunque para muchos las vacaciones de semana santa ya hayan comenzado, para mi comenzarán el martes. El mismo martes, después de las clases cojo mi tren en dirección Gijón. Y esto no es todo lo bueno que me trae la semana santa: mi chico se viene conmigo. Supongo que él estará muerto de vergüenza pensando en que va a conocer a mi madre, a mi hermana, a mis amigos... pero bueno los billetes ya están sacados.
Lo "malo" es que yo saqué mis billetes de tren mucho antes de comentarle la opción de venirse a mi casa en semana santa, por tanto, para cuando él decidió a sacar los suyos ya no quedaba nada. Así que yo llego en tren a las 23:30h y el en bus a las 00:00h. Iré a buscarlo junto con mi madre -mi hermana no sé si vendrá o se quedará en la cama- y ya se habrá dado el primer paso.
En general, que la semana santa promete.

A la vuelta me gustaría poder volver sin dolor alguno en ninguna zona del cuerpo. Sigo sosteniendo mi teoría de que en la escuela hay una maldición o un mal de ojo, o malas energías, o algo... porque no es normal que sólo haya una chica a la que no le duela absolutamente nada. En menos de una semana -esta semana- ya ha habido otros dos esguinces de tobillo más. Como dice nuestra profesora, en lugar de el Joven Ballet de Alcobendas, tendremos que ser el Joven Ballet de los Tobillos Torcidos.
En fin, que si no me lo tomo con humor me hundo, porque a mi cada día me duele algo nuevo. Ya me había recuperado del pie, y estaba pudiendo hacer clase gracias a los antiinflamatorios, que ahora me duele la espalda. Y no una simple contractura -en mi esas cosas no pasan- sino, todo el nervio ciático pillado.
¿Que cómo me siento? Pues hijos míos, como un -puto- anciano a los dieciocho años que tengo. Si es que esto es... de lo peor. Yo creo que todo ha sido por no comer las uvas y no hacer caso a ninguna tradición para empezar el año con buen pie. Si es que mira que soy cabezón...

Mañana, en teoría se celebrará el cumpleaños de mi amiga Aina. Nuestro primer plan era un picnic en el Retiro, una salida por la tarde, y una salida por la noche. Pero dado que es ella una de las implicadas en los esguinces de tobillo, lo de salir creo que no va a poder ser, al menos por el momento. El picnic...pues parecía que estaba haciendo buen tiempo ultimamente, pero parece que el maldito invierno este tocacojones no quiere irse. Y esta noche en teoría iba a dormir junto con Aina y otra amiga en la residencia de esta, pero les he dicho que mejor otro día, que necesitaba descansar la espalda en mi cama -Me iba a tocar dormir en un colchón en el suelo... nada recomendable-. Así que mañana supongo que me enviarán un mensaje de texto con el plan del sábado. Crucemos los dedos para que sea interesante y no se vaya todo por la borda como suele pasar en estos planes que no están bien establecidos.

sábado, 20 de marzo de 2010

Día redondo

Ayer fue un día un tanto extraño -no por ello, dejó de ser un día interesante y precioso-. En primero lugar, yo tenía ya pensado jubilar las botas de invierno y empezar ya a ponerme mis converse -que no se pueden poner cuando llueve porque están "un poco" rotos. Si me oye mi madre me mata, me obligará a comprar unos nuevos-. Pero no me pude poner las converse, y hoy creo que tampoco, porque llovía. Botas de nuevo.
Al menos no hacía frío y pude ir con un jersey finito y un abrigo. Había quedado con mi amiga Lara a las 14:00h en el pececito de Sol -para mi, la estación de Renfe de Sol es "el pececito de Sol"- para ir a comer y estar toda la tarde juntos -de compras-.

Comimos en el Nebraska, dónde nada más llegar parecía que los camareros nos querían echar. Lo primero, la camarera empeñada en moverme el tenedor de sitio. Y venga a movérmelo, y yo a colocarlo de nuevo, claro.
Luego nos quitan las servilletas....nos apagan la luz... yo estaba ya por mandarles a todos a la mierda e irme sin pagar. Pero no, soy un hombre honrado.

Tras un bonito y relajado almuerzo, a mi amiga se le ocurrió ir a Sephora, ya que quería mirar unas colonias. Nos dieron muestras y bueno, mi amiga seguro que volverá a comprarsela. Hablando de colonias, me he quedado sin ninguna, pero es que son tan caras...que me da cosita comprarlas. No obstante, la que yo uso One Million de Paco Rabbane ha bajado casi diez euros de precio, así que ahora resulta más económica para mi bolsillo.
La siguiente parada fue justo la tienda de al lado, MaryPaz. Mi amiga quería comprarse unos zapatos. El caso es que me he quedado sorprendido con esta tienda, porque es la desorganización en persona. No entiendo cómo una zapatería tan grande tiene esta manera de organizarse tan penosa y absurda.
Resulta que a través de un pequeño microfonito, la mujer de arriba le va diciendo a la del almacén los zapatos que ha de subir -uno cada segundo-. La de abajo sube con millones de cajas, de las cuales que se asemejen a lo que ha pedido el cliente, hay dos. Como comprenderéis estuvimos allí -y no es mentira- 60 minutos de reloj. Al final mi amiga se llevó los zapatos pero ya estaba ya hasta las narices de esperar.

Después le dije que fuéramos al H&M de Gran Vía, dónde estuvimos poco más de diez minutos. Cruzamos la calle y nos sentamos en un Burger King a hablar un buen rato. Así por lo menos estábamos sentados.
Ya hacía las 19:00h cogimos el metro en dirección norte, hacía el Teatro de Madrid, dónde iría a ver actuar a los chicos del conservatorio, es decir, a mi novio.
Llegamos muy pronto y estuvimos esperando, pero bueno, ya estábamos allí.

La actuación, la verdad es que me sorprendió. Me gustó muchísimo, y mi chico, como no, perfecto. Me gustó muchísimo, sobre todo, Sinfonía India, coreografía de Nacho Duato. La verdad es que lo bailaron muy bien. Y no sé, a mi me pareció complicada, por tanto me alegro muchísimo de que haya salido tan bien.
Los de español, impresionantes también. Un baile muy gracioso con mucha marcha y luego una jota espectacular también.
Me dio mucho miedo, eso sí, la parte contemporánea del espectáculo. Había momentos en los que de verdad yo pasé angustia: una chica corriendo en círculos gritando como una loca, un tío dándose ostias a sí mismo....

Después fuimos a cenar todos al Vips de la Vaguada. Mi chico estaba guapísimo, por supuesto. Cené junto con su hermana, así que por fín había conocido a su hermana. Muy maja, de verdad.
En fin, día redondo.

domingo, 14 de marzo de 2010

Boyfriend?

Bueno, mis queridos lectores cotillas. Sé que llevo bastante tiempo sin escribir y lo siento, pero han pasado un montón de cosas últimamente y he tenido la cabeza en tantos sitios a la vez que si no me ha explotado ha sido por pura casualidad.

No obstante, habrá que empezar por un principio ¿no?.
En primer lugar os aportaré cierta información sobre mi y mis dolencias. El pie está recuperado por completo, el dolor es practicamente mínimo y se reduce a cada día que pasa.
El aductor, en cambio, sigue dándome la lata. La intensidad ha bajado pero no es gracias a una mejora de la lesión, sino al efecto de los antiinflamatorios.

Tengo también ciertas noticias relacionadas con la danza, de las cuales aún no puedo dar mucha información, pero según se vaya acercando el momento os daré más datos. Siento esto, pero mi blog cada vez es menos privado y hay mucha gente que me conoce personalmente y que lo lee. Aún no es el momento para dar esta noticia y, desde luego, no quiero buscarme problemas de ningún tipo.
Comento también que este fin de semana -viernes y sábado para ser más concretos- toda mi clase ha asistido a unas clases magistrales en los Teatros del Canal con Gilbert Mayer, profesor de la Ópera de París. Qué decir... una pasada. Se me hizo demasiado corto. Hubo dos clases, ambas de una hora y media cada una, a las cuales proseguían dos horas de pedagogía en las cuales Gilbert Mayer explicó cada parte de la clase. Una charla realmente interesante de la mano de un gran pedagogo, maestro de importantes bailarines como Matieu Ganio, Manuel Legris...

Y llega lo más importante a comunicar: definitivamente ya no estoy soltero -desde hace ya unas semanitas, pero bueno, yo lo digo hoy porque me apetece decirlo hoy-. Qué deciros de él... pues que no tengo palabras para describir lo feliz que me hace. Así que si algo os deslumbra por la calle, no os asustéis que seguro que es mi sonrisa que no puede evitar salir a relucir. -Cuando vuelva a releer esto, me daré cuenta de lo empalagoso que estoy resultando, pero... qué os voy a contar yo... así es el amor-.
Contaría cada día que he pasado con él, pero entonces la entrada se alargaría demasiado y, qué queréis que os diga, o no es el día de mayor inspiración que tengo para escribir.

domingo, 28 de febrero de 2010

Amor! Infinito! Amor!

Yo. La persona que siempre ha negado el amor en toda regla y más aún el amor "a primera vista" -en poco tiempo-. Yo. El que siempre había pensado que nunca se enamoraría. Yo. El más escéptico en relaciones del mundo, cree que está empezando a pillarse por alguien.
Creo que todos recordaréis el chico del que hablaba en la última entrada, ¿no?. Pues resulta que hemos estado quedando durante toda la semana y, qué queréis que os diga, ha sido genial.

Bueno, comencemos a narrar el día de ayer, que no tiene nada que ver con el primer párrafo de esta entrada.
Resulta que el domingo pasado intenté, junto con una amiga, acudir al Teatro Real a ver una ópera: Andrea Chénier. Me habían hablado muy bien de ella, a pesar de que yo no la conocía. Así que decidimos conseguir entradas de último minuto, con un 90% de descuento.
Desafortunadamente para nosotros, no tuvimos entradas. Digamos que había cinco y nosotros estábamos sextos en la cola -una p*** mierda-.
Le dije a mi amiga que lo volveríamos a intentar el fin de semana qué viene, el sábado en lugar del domingo, ya que la función comenzaba a las 20:00h en lugar de a las 18:00h, por tanto podríamos tener más tiempo de espera en las taquillas antes de que las abriesen. Así estaríamos más adelante en la cola.

Y así fue, a pesar de lo temprano que llegamos, ya había tres personas por delante de nosotros en la cola. Las taquillas del teatro abrían a las 18:30h y eran las 16:00h. Y cómo teníamos muchas cosas de las que hablar, no nos aburrimos. En tal caso acabamos hasta el culo de ya no saber cómo colocarnos -me dolía todo-. Y quitando un momento en el que un chirriante pitido empezó a romper nuestros tímpanos... la espera fue amena.

Ya eran las 18:30h y tanto mi amiga como yo estábamos que se nos iban a salir los ojos de nuestras órbitas. Ambos cruzábamos los dedos, rezando para que esta vez si hubiese entradas y la larga espera no hubiera sido en vano. Tras pasar las tres personas que iban delante nuestro, nos llega el turno a nosotros: "Dos entradas, por favor", digo exaltado. "Bueno, tienen estas dos, una al lado del otro en la fila 6 del patio de butacas", comenta la chica. "Ohhhhh Dios mío!" pienso para mis adentros. Unos sitios impresionantes con un precio de 156€ por tan solo 15.6€, qué chollo.
Tanto mi amiga como yo pensábamos que estaríamos separados, que sería muy difícil encontrar sitios juntos, ya que en teoría estaba todo agotado. Estas entradas eran cancelaciones de última hora. Una suerte de las buenas.

Salimos ambos super contentos del teatro y nos fuimos a tomar algo al McDonald's hasta que dieron las 19:30h, hora en la cuál decidimos entrar al teatro y ya sentarnos en nuestra ansiada fila 6. No sin antes pasarnos por la tienda del Teatro Real, en dónde vimos por primera vez a un hombre al que yo he denominado "Fetuccini". Mucho me pude reír al ver a este hombre, con un abrigo de visón, un bastón, unas gafas azules muy extrañas, haciendo juego con un pantalón azul celeste que asomaba por debajo del abrigo, junto con unas extrañas mangas con chorreras que también salían a la luz por debajo de aquel abrigo. Lo dicho, todo un personaje.
Dentro del teatro, tuvimos la oportunidad de volver a verle, durante el primer descanso entre el Acto I y el Acto II. Ya se había despojado de su pesado abrigo, y lucía una chaqueta de pingüino, blanca, con lentejuelas salteadas con brillos azulados, haciendo juego con su pantalón extremadamente chillón y sus gafas.

La ópera, una maravilla. Unos decorados impresionantes, junto con unas grandes voces y una detallada puesta en escena. No conocía la ópera, pero salí con muy buen sabor de boca a pesar de las tres horas de duración del evento.

Mientras la veía, le había mandado unos cuantos mensajes de texto al chico del que hablaba al principio. Pensábamos vernos después de la ópera, pero si acababa tan tarde iba a ser imposible porque él tenía planes, porque una amiga suya daba una fiesta y había quedado a las 23:30h, más o menos la hora a la que terminaba la ópera.
Así es pues que cuando termina la ópera y la me dispongo a salir, miro el móvil antes de levantarme de la butaca. Tenía un mensaje y una llamada perdida. El mensaje era suyo, me decía algo así cómo:

Acuerdate dl tok na mas terminar xra llamarte! k rabia no hbernos visto hoy' xra mañana kedms sin falta.

Yo le decía a mi amiga lo mismo, que que rabia no haberle podido ver hoy, pero bueno al día siguiente le iba a ver seguro.
Le estaba ya dando el toque, cuando ya estaba saliendo a la calle -vaya frío que hacía-. Levanté la vista y allí estaba él apoyado en un pivote de piedra. Que guapo que estaba. No pude pensar en nada más que correr e ir a besarle. Era lo último que me esperaba.

No me diréis que no es como para pillarse....

lunes, 22 de febrero de 2010

Y fin de la primera semana de reposo

Por fin ha terminado la primera semana de reposo total, y comienza la segunda. De momento voy bien, pero claro, ya que el pie me duele mucho menos no he podido resistir la tentación de hacer paso a dos. Ahí no fuerzo nada el pie y por lo menos me muevo algo, que ya comienzo a aburrirme de ver tantas clases.
De momento no me he desesperado y el pie va mucho mejor. Los aductores, pues en el derecho sigue habiendo un punto muy localizado de dolor, que espero que remita en esta semana. Y el izquierdo, estaba sencillamente sobrecargado así que se encuentra algo mejor.

Por otro lado, este fin de semana ha sido genial. He estado con mi hermana y con unas amigas todo el fin de semana. Hemos ido al retiro. Colocaré unas cuantas fotos en esta entrada. Me lo pasé muy bien el sábado. Además hizo muy bien día. Creo que me viene bien reír un poquito después de tanto disgusto. Esperemos que mis dolores remitan con una buena dosis de felicidad.

Mi hermana y yo, haciendo el canelo.
Mi hermana, mi amiga Lara y yo.

También hay otro tipo de noticias "sabadienses". Más de las que os gustan a algunos, ya que tienen algo de morbillo. Resulta que después de cenar con mi hermana y compañía, yo salí. Había quedado a la 01:00h en Callao. Sin embargo, por allí no apareció nadie. Empecé a llamarlos, pero unos no me cogían el teléfono, otros lo tenían apagado o fuera de cobertura y finalmente alguien me lo cogió. Me dijo que no estaba con el grupo que yo había quedado, pero que iba a ir a Cool, que era lo que yo quería y lo que el grupo con el que había quedado quería.
Él estaba de camino a Gran Vía, concretamente a la calle Montera, dónde había quedado con una amiga suya. Así que fui hacia allí.
Una vez allí nos dirigimos hacia Cool, dónde entramos por los pelos. A la 01:59h entramos. Un poco más y ya teníamos que pagar -yo no llevaba ni un duro encima-.

Como era de esperar, todos mis amigos -los que me dieron plantón- estaban dentro. Entre ellos un chico que me gustaba mucho. Era un chico del conservatorio y bueno... digamos que el que me suele gustar a mi, siempre pasa de mi. Es un hecho.
Y así fue durante toda la noche, hasta que ya casi media hora antes de cerrar el local estuvimos sentados uno al lado del otro.
De repente el apoyó su cabeza en mi hombro - yo no sabía que pensar: ¿la estará apoyando porque está cansado o porque se está insinuando y quiere algo?. Un lío, vamos.-. Yo apoyé mi cabeza sobre la suya, y así estuvimos un buen rato, hasta que uno de mis amigos le llamó.
Estuvo un rato hablando con él y volvió al sofá, a la misma posición de antes.
Sin embargo, de repente, se incorporó -yo no sabía que iba a pasar-, me miró fijamente a los ojos durante un segundo -se me hizo eterna la espera- y.... hasta aquí puedo leer. A ver si os vais a pensar que esto es un blog porno. ¡Pues nada de eso!

Mañana martes he quedado con él...

lunes, 15 de febrero de 2010

¿Gafado?

Hoy el día a comenzado mal y ha ido de mal en peor. Me he levantado tarde, a eso de las 08:20h cuando suelo levantarme a las 07:55h. Intenté que no me importara ya que al no tener que tomar clase daría igual que llegase un poco más tarde porque no tenía que calentar. No obstante, cuando yo me despierto tarde -me duermo- ya es como empezar mal el día.

Llego a la escuela sobre las 09:30h. Me cambio, ya que no puedo tomar la clase pero si puedo aprovechar para estirar tranquilamente y al menos, aprovechar algo el tiempo. La clase dura más o menos tres horas. Nos comunican que no tenemos paso a dos ya que el profesor no podía venir -ahora mismo no recuerdo el por qué-. El caso es que teníamos dos horas libres de repente. Yo bajé a la cafetería a tomarme un chocolate y una concha, ya que hacía muchísimo frío -nevaba- y yo tenía hambre.
Tras una larga espera, llega la profesora de repertorio y comenzamos el ensayo. Le comento lo de mi pie y sólo se le ocurre decirme "Jolín, te diste bien fuerte ¿eh?" Y le da mi puesto a otro chico. Conclusión, que me han quitado de la variación. Todo el mundo me dice que no pero yo estoy seguro de que sí, ya que es tontería que dos chicos ensayen su variación en un puesto que no es el suyo durante dos semanas que estaré yo parado y cuando me reincorpore cambie todo de nuevo.

Tras la decepción, termina el ensayo. Llega la hora de comer -por fin-. Cómo no, si algo podía ir mal, irá mal: me he dejado la comida en casa. Total que me voy al vestuario a ducharme y cambiarme para ir a casa a comer, ya que ya casi eran las 17:00h. De repente me llama el fisioterapeuta y me dice que hoy sólo me puede atender a las 18:00h. Yo acepto, está claro que no puedo dejar de ir al fisio.
¿Qué decido? Quedarme sin comer. Y así hago, salgo hacía el cercanías. Una buena caminata bajo la lluvia. Ya casi estoy llegando, me meto la mano en el bolsillo izquierdo y me cercioro de que ni el abono de transportes, ni mi cartera están ahí.
Empapado, vuelvo a la escuela.
Tanto el abono como la cartera estaban en la taquilla.

Vuelvo a salir a la calle, de nuevo camino del cercanías. Ya casi eran las 17:20h y seguía lloviendo -como no-.
Algo más tenía que pasar: pierdo el tren justo delante de mis narices. Tengo que esperar otros quince minutos sentado -muy mojado- en el andén, hasta el siguiente tren. Por fin llega, pero ya puedo irme mentalizando de que llegaré tarde al fisio. Y así es. Llego unos cuarenta minutos tarde. A pesar de todo, me atienden. La sesión es corta y con el chico que a mi no me gusta, porque no es el que me suele tratar... pero bueno.

La vuelta a casa, pues bajo la nieve. Una comida a las 19:00h de la tarde. Y una, no sé si cena. ¿Algo más? ¿Se romperá el somier de la cama mientras duermo? ¿Me caeré cuando me levante por la noche a beber agua?

sábado, 13 de febrero de 2010

Lo que me faltaba...

Miren, me lo voy a tomar a coña, porque sino me voy a hundir.

Les cuento: Resulta que el jueves, tras una buena clase sin mucho dolor en el aductor y con esperanzas de que esa misma tarde recogería los resultados de mi resonancia, tuvimos ensayo, al igual que cada día.
Comenzamos por la variación de los chicos, la cuál comenzó bastante bien hasta que inesperadamente di un traspiés y me caí. Me caí encima de la primera falange del pie izquierdo doblándomela por completo.
El dolor era insoportable, me tiré al suelo maldiciendo a todo. Al principio no lloraba pero empecé a llorar en cuanto la música paró y todo el mundo se acercó a mi lado. "¿Por qué?" pensé, "¿Por qué?". Ahi fue cuando empecé a llorar. No de dolor, sino de rabia.

La profesora me preguntó que qué había ocurrido. Le conté lo que más o menos pensaba yo que había pasado. Preguntó si alguien tenía alguna venda y me lo vendó. Me mandó ponerme el calcetín y la zapatilla y volvimos a comenzar la variación. -También, manda huevos-. No pude ni hacer la preparación antes de la variación. No podía apoyar el pie, así que -con razón- me senté. Una chica fue al bar de al lado a traerme hielo porque tenía el pie bastante hinchado. Permanecí el resto del ensayo sentado.

La profesora comentó que así era imposible trabajar, que no sabía si es que estabamos cansados -lo estamos, hija, lo estamos- o qué ocurría, pero que hablaría con Víctor al respecto. -Ni que yo tuviese la culpa-

Por la tarde, fui a por los resultados de la resonancia. Digamos que lo que tengo es suficientemente pequeño como para no observarse en una resonancia. La noticia puede ser considerada como buena, no obstante, algo tengo porque me duele por tanto... pero que no es nada muy grave.
Ya en el fisio le comenté lo que me había ocurrido y me envió de nuevo al hospital de dónde venía de recoger los resultados para que me hicieran una radiografía en el pie y saber qué pasaba, que podía estar roto.
Efectivamente lo está. Quince días de reposo....

Miremoslo por el lado bueno, así hago el reposo que tendría que estar haciendo por lo del aductor. ¿No?

martes, 9 de febrero de 2010

Resonancia

Como ya venía comentando días atrás, ayer por fín me hice la resonancia en el Hospital San Rafael. Todo fué más o menos normal.
Tenía cita para más o menos las 19:30h y llegué sobre las 19:15h ya que supuse -y supuse bien- que tendría que esperar algún tipo de cola. Estuve en la cola más o menos un cuarto de hora hasta que me atendieron. Me dieron unos cuantos papeles que debía de rellenar antes de la resonancia, del tipo de si estaba embarazado -sí, embarazado- o si llevaba algún tipo de objeto metálico.

Una vez hecho todo me senté en la sala de espera a esperar. Una larga espera de unos cuarenta minutos más o menos -se me hicieron eternos. Además hacía muchísimo calor en el hospital-.
Por fín oigo mi nombre. Me dicen que pase a la Sala 5. Y llega mi primera odisea: resulta que para entrar en la sala 5 hay que atravesar una puerta de estas que se abren solas. Pero no, no se abría... El caso es que empecé a alejarme y a acercarme como un tonto por si no me detectaba -tan pequeño no soy, joder- pero nada no había manera. Hasta que caí en la cuenta de que justo al lado de la puerta había un interruptor... Lo pulsé y -magicamente- la puerta se abrió.

Estupideces varias aparte conseguí entrar. Me tomaron los datos y me metieron en una -puta- celda dónde debía de cambiarme y ponerme una ridícula bata azul de hospital. -Que vergüenza Dios mío-.
Me llaman y salgo con aquella bata -sólo llevaba los calzoncillos-. Me tumbo en la especie de camilla y me comentan que me van a dar unos auriculares ya que la máquina hace bastante ruido y que no me puedo mover nada en treinta minutos que puede durar el proceso. "Pues yo en media hora soy incapaz de no moverme", le digo. "¿No puedes inmovilizarme o algo?".
Y a la chica no se le ocurre otra cosa que rodearme las piernas con esparadrapo y unirmelas. "Ala, así ya no te mueves", me dice.

Y da comienzo el proceso. La mujer se va de la sala no sin antes preguntarme si estoy bien. Y la camilla comienza moverse para introducirme en el "tubo" de la resonancia. El pobre que tenga claustrofobia no podría hacerse una, es horroroso estar ahí dentro.
Al final, a pesar de que la máquina efectivamente hacía muchísimo ruido -el cual oía a pesar de los auriculares-, me dormí. Era inevitable. Estaba muy cansado.

El jueves pasaré a por los resultados y veremos qué es lo que de verdad hay debajo de tanta piel y músculo.
De momento estoy en plan positivo. Gracias a Fernando por su comentario en la entrada de ayer. Su video me ayudó mucho, lo digo enserio. Un beso muy grande y muchas gracias, de verdad.

jueves, 4 de febrero de 2010

43rd Memory: La désespérance


Sí, me desespero. Sé que en casos con el de mi lesión lo último que se puede perder es la esperanza, y no es que la haya perdido, pero soy una persona con muy poca paciencia. Todo el mundo me dice que he de tener paciencia y por Dios que lo intento, pero a la mínima que parece que mejoro es como si alguien quisiera joderme y vuelve a dolerme.

Esta semana he ido al fisio todos los días, y sigue igual. El dolor es diferente es lo único que ha cambiado, pero sigue doliéndome. Y lo peor de todo es que parece que los profesores no me entienden. Tanto María como Víctor lo han entendido, pero por ejemplo ahora, después de cada clase tenemos ensayos del festival de fin de curso. Estamos montando el Gran Pas de Deux del tercer acto de Raymonda.
Pues resulta que los ensayos nos los está llevando una mujer cubana, a la cual le molesta enormemente que haya muchas cosas que marque y que no haga al cien por cien. Además me tiene como enfilado y cada corrección me la dice de una mala ostia.... que de verdad me está sacando de quicio.
Ni que yo estuviera lesionado a propósito. Qué más quisiera yo que poder hacer las cosas a tope. Más que nada porque al que perjudica es a mi que no puedo practicar las cosas, no a ella. Pero ella empeñada. Cada día me pregunta: "¿Ya puedes batir?" Mi respuesta es sencilla.
¿Pero esta mujer qué se cree? ¿Que una lesión como la mía se cura en dos días? Pues no señorita, no se cura en dos días, ni en tres, ni en cuatro y salta a la vista.

Este lunes me hacen una resonancia magnética en el Hospital San Rafael. Veremos a ver qué se ve. Si es que se ve algo, claro. Porque el fisio me ha dicho que igual no se ve nada -Lo que me faltaba a mi-. Yo confío en que se vea algo, por pequeño que sea si es que afecta a una pequeña fibra -Me cago en al puta fibra, será pequeña pero bien que toca los cojones-.