jueves, 15 de octubre de 2009
Y de repente lo mismo
Córdoba, que decir, impresionante experiencia. Un escenario un tanto pequeño, pero una gran aventura. Muchos momentos graciosos, unas cuantas broncas: la primera y más fuerte fue causada por haber dormido todos juntos -4 personas- en la misma habitación del hotel, que por cierto era una pasada. Piscina en la azotea, dónde, debido al buen tiempo y al calor que hace en Córdoba, pude darme un buen baño por la mañana antes de comenzar con la clase en el escenario, los posteriores ensayos y la actuación.
Tras Córdoba, le llegó el turno a la despedida de Josué, un gran amigo y compañero que se marcha a Cuba a estudiar ballet al Nacional. La fiesta en casa de Víctor, impresionante.
Una casa que creo que el que se la intente imaginar no podrá: 4 pisos, estilo andaluz, muy grande, piscina con cascada, jardines con paseos, un pequeño canal y dos estanques...precioso. ¡Quiero una casa así!
Tras ello, nada más, un día de descanso, el lunes y de nuevo la rutina. Debido a esta he dejado de lado a una persona, a la que, si me está leyendo pido perdón. Enserio, no pretende dejarte de lado ni pienses que paso de tí. De verdad que en ningún momento ha sido mi intención, pero ya sabes como soy, un cabeza loca que tan pronto tiene la cabeza en un sitio como la tiene en otro. Espero que me perdones.
jueves, 8 de octubre de 2009
Next station: Córdoba
Aparte de esta gran noticia y de que ahora mismo estoy haciendo la maleta y las palabras no me están saliendo solas, sino que estoy forzando al teclado a escribir por si sólo... no tengo mucho más que contar. Las clases continúan en su linea; algunos días salgo contento, otros triste, otros enfadado, en fin, el pan "mío" de cada día.
Por lo demás no tengo nada que contar. Me fastidia tener que ser así de aburrido y escribir un post tan sumamente corto, pero enserio mis días últimamente, quitando ciertas cosas, están resultando muy monótonos.
Hasta el lunes.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Días de teatro

Efectivamente, "Días de Teatro". Los ensayos han finalizado y las actuaciones ya han comenzado en los nuevos Teatros del Canal. Bailaremos hasta el día 4 de Octubre, y de momento puedo deciros que está siendo una experiencia maravillosa. Algo cansada, ya que los que fuimos elegidos, aparecemos durante unos dos minutos en un espectáculo de tres horas, por tanto, las esperas son largas.
Por las mañanas continuamos con nuestras clases de siempre. Comemos, normalmente en la escuela, y sobre las 16:00h ya tenemos que estar en el teatro por si nos mandan repasar alguna cosa (nunca lo hacen). Por tanto nuestra tarea se basa en esperar en los camerinos hasta una hora antes del espectáculo para comenzar a maquillarnos y a vestirnos. Una vez listos, hay que esperar al comienzo de la segunda parte, después del intermedio, para, por fin, salir a bailar.
Eso sí, todos estos ratos sirven para poder ver de cerca actuar a la compañía entre cajas. Un lujo que sólo nosotros podemos permitirnos.
Lo de esperar es un precio que hay que pagar para poder salir y bailar con bailarines tan asombrosos como los que tiene el Ballet de Víctor Ullate. Sin duda un repertorio de bailarines masculinos que muchas compañías envidiarían. Las chicas, os prometo que tan o más impresionantes. Pero yo, siendo hombre me suelo fijar más en los chicos.
Perdonadme que no actualice mucho. La verdad no tengo mucho muy interesante que contar. Si ocurre algún suceso fuera de lo común -con común me refiero a fuera de este espectáculo- no duden que se lo contaré.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Estreno y bomba lapa.
Foto: El Joven Ballet al completo.Os dejo aquí una foto de todos mis compañeros. Por si intenáis buscarme estoy hacia la derecha de la foto. Empezando por ahi cuentas cuatro cabezas de mujer y el chico sonriente de camiseta blanca soy yo.
Creo que dejaré de enrrollarme y pasaré a las noticias más frescas: Tras la actuación y la bajada del telón, Víctor, Arantxa y Eduardo vinieron a darnos la enhorabuena por el espectáculo y Eduardo nos dió una noticia. Nos comentó que seleccionaría a unas nueve personas para bailar con la compañía en su próximo estreno en los Teatros del Canal -nueva sede de la compañía-. Más o menos ya tenía elegidas a las personas que habrían de bailar, pero no obstante, nos ofreció ir al día siguiente a los Teatros del Canal a tomar una clase con la compañía.
La clase fue una pasada, tanto la propia clase en sí, como el aula dónde la tomamos. Precioso. Duró, más o menos unas dos horas. Unas dos horas que a mi se me hicieron muy cortas. A pesar de la dificultad de la clase, me estaba encantando.
Yo, la verdad no tenía ninguna esperanza de que me seleccionasen ya que hay mucha gente muchísimo mejor que yo -a mi aún me queda coger mucha técnica, según mi punto de vista (y no es por modestia, es la cruda realidad)-. Sin embargo, comenzó a decir nombres. Primero los de las chicas -más o menos los que yo me suponía que diría- y después comenzó con los de los chicos. Tan sólo escogió a tres chicos, mi nombre sonó el último. No me lo podía creer. Creo que se me puso cara de loco, de chiflado. Pero era un loco feliz, alegre, ilusionado.
Creo que tan ilusionado estaba y tan feliz que me puse malo. Ahora me duele la garganta, cosa que me preocupa un poco ya que mañana comienzan los ensayos, después de las clases normales.
La única palabra que recorre mi cuerpo ahora es, gracias.
domingo, 13 de septiembre de 2009
Ya famosos
http://asociacionadaedanza.blogspot.com
http://fotoescena.net
http://eter.es
Ahora mismo todos estamos ya algo cansado. Pero durante este fin de semana todos nos hemos llevado una enorme sorpresa cuando la coreógrafa ha traído al ensayo a nada más y nada menos que a José Martínez. A la gente que no sabe mucho de danza le sonará a chino, sin embargo José Martínez es un bailarín estrella de la Ópera de París. Como comprenderéis es todo un lujo poder tenerle en nuestros ensayos, dándonos consejo.
Estoy ilusionado. Nervioso y cansado, pero sobre todo ilusionado porque llegue el día 17. Ha sido mucho trabajo, una nueva técnica que aprender, y muchas horas de ensayo. Sobre todo esto último. Pero parece que el esfuerzo de todos comienza a dar su fruto y el futuro comienza a verse venir. Solo espero que todo salga perfecto y que disfrutemos haciendo lo que nos gusta.
Tendréis que perdonarme la ausencia en cuanto a la escritura de estos últimos días, pero os prometo que los ensayos me están quitando mucho tiempo, y el poco que tengo lo dedico a descansar, y a hablar con alguien. En cuanto terminen supongo que estaré menos cansado y no me dará tanta pereza escribir.
martes, 1 de septiembre de 2009
Ya van dos días en Madrid
Tras una dura despedida, después de uno de los mejores veranos de mi vida. Por una parte Nueva York y por otra mis tres semanas en casa, he llegado a Madrid. La verdad es que llevo ya dos días aquí y ha comenzado de nuevo mi proceso de "acostumbramiento" al calor madrileño.El viaje en el tren, para que mentiros, muy largo. Además tenía sentado al lado a un chico que pobrecito...muy mal debía de estar pasándolo con su novia. No dejó de hablar por teléfono en todo el viaje. Os prometo que me estaba muriendo de ganas por preguntarle cuánto pagaba al mes por el teléfono. El amor, es lo que tiene -supongo-. La película era interesante. Si no recuerdo mal se titulaba "Mi ligue en apuros". Una comedia romántica de las de pasar el rato.
Llegué a Madrid el día 30 a las 23:15h. Por tanto, una vez en la residencia dediqué el tiempo a deshacer la maleta y a conectar el ordenador ya que debía de acostarme razonablemente pronto porque al día siguiente tendría el primer ensayo del mes de Septiembre.
Adelantemos un día ahora. Ya estamos a día 31 de Septiembre. A las 14:00h tiene lugar el ensayo hacia el que me dirijo. Un ensayo que termina hacia las 19:00.
Mi cuerpo está lleno de moratones de la cantidad de pasos que hay por el suelo en la coreografía. Y claro... al día siguiente, unas agujetas que en mi vida he tenido. Y hoy he tenido mi primera clase en 5º. No sé si ya lo he dicho alguna vez pero ahora definitivamente me han pasado a 5º. Estoy feliz, he trabajado para ello y bueno... estoy feliz eso es todo. Ahora solo toca esforzarse al máximo para que sepan que han tomado una buena decisión pasandome a este curso.
Eso sí, la clase es un desastre; estamos todos con las mismas agujetas y con los mismos moratones en las rodillas y codos, sobre todo. Y tras la clase, un nuevo ensayo que dura tan solo hasta las 18:00h.
Conclusión de todos estos días: necesito un masaje ¡ya!. Se aceptan sugerencias. Estoy muerto. -Pero en el fondo de mi corazón, feliz-. Eso sí, masajista (guapo) ya.
jueves, 27 de agosto de 2009
Double Decker Bus Tour: NYC V
La rutina de esta mañana resulta ser la misma que la de todos los días, pero describamos un poco el edificio donde tomo las clases. Sin duda es moderno, muy moderno. Ascensores rápidos, todo enmoquetado, sillas suntuosas y sofás comodísimos.
Nada más salir del ascensor del quinto piso, te encuentras de sopetón con un gran escritorio en mármol, blanco, y detrás de él a una elegantísima mujer, algo mayor, pero agradable.
Giro a la derecha y me encuentro con una puerta, la atravieso y vuelvo a girar a la derecha mientras continuo por un largo pasillo. A mi izquierda están los servicios y...primera cosa que me llama la atención: una especie de fuentecilla -un grifo, vamos- a la altura de los pies. Pregunto para qué sirve y me cuentan que es para las chicas. Muchas de ellas mojan sus puntas antes de una clase para evitar la rigidez. ¡Las chorradas que se inventan estos americanos, Dios mio!
Sigo mi camino por el pasillo y llego a un gran salón el cuál estaba destinado a los alumnos. Allí había cuatro ordenadores con internet a disposición de todo alumno, sofás, una mesa, sillas... y mucho espacio para calentar.
Las clases resultan duras como las de todos los días pero la tarde se presenta emocionante. Tendremos un paseo en un Double Decker Bus -un autobús rojo de dos pisos, de estos de turismo-, por todo Manhattan y Brooklyn.
Somos demasiados por tanto, la mitad iremos arriba viendo todo el panorama a la ida, y los demás lo harán a la vuelta. Con un poco de suerte, consigo colocarme en la parte de arriba para la ida. Así puedo aprovechar la luz del sol para tomar fotografías. No obstante, no os esperéis fotos tan bonitas como las del Empire State, ya que el bus se mueve y no daba tiempo a tomar buenas fotos.
Una experiencia que creo que no podré repetir. Para mi, una de las mejores. Además es en esta excursión en la que conozco a más gente. Estoy feliz, aunque pasé un frío en el bus...
domingo, 23 de agosto de 2009
Top of the Empire State: NYC IV
El miércoles se despierta con agujetas y dolor por todo el cuerpo. Nada más levantarme me encuentro con todo el mundo en mi habitación deseandome un buen día. Todo el mundo tiene las mismas augujetas que yo, pero ellos poseen un remedio desde mi punto de vista, no muy saludable. Se dedicaron a tomar unas pastillas "milagrosas" que hacen desaparecer las agujetas y relajan la tensión muscular. Me las ofrecen pero decido no tomarlas ya que sin duda, el cuerpo es sabio y si he de tener agujetas es por algo. No creo en este tipo de remedios, sobre todo, cuando se toman sin saber siquiera qué es lo que se toma.
Las clases continuan siendo duras y así serán todos los días, me imagino. No me importa. Sé que estoy en una escuela mundialmente prestigiosa y con unos profesores altamente cualificados que me enseñarán perfectamente todos los rasgos y detalles de la técnica que el gran maestro Balanchine trajo a América.
La mañana es como cualquier otra mañana en el edificio del American Ballet. Por tanto, no me voy a limitar a relataros una y otra vez mis pensamientos sobre cada una de las clases que voy tomando ya que no creo que os interesen. Algún día que otro, dedicaré un poco más de tiempo a la sección de la mañana. Me refiero a la descripción de las aulas, cosas del mobiliario que me llamaron la atención y meras curiosidades de un maníaco del ballet.
Sin embargo, la tarde se presenta emocionante. Tenemos la primera salida en grupo: NY Skyride & top of the Empire State Building. Estoy emocionado.
Para que todos pudiesemos enterarnos de las horas de meeting y toda la información sobre las salidas: listas de espera, horarios, localización, duración, etc... estaba colocado, en el piso 14, un gran tablón con la actividad de cada día detallada, así como otro tablón aparte con un horario más sintetizado de la semana.
La hora de reunión de esta actividad sería a las 19:00h en el Estudio 1 del 5º piso. Una vez allí me quedé asombrado por la gran cantidad de gente que acudía a esa actividad -debo informarios que estas actividades se pagaban aparte, no estaban incluidas en el precio del curso de verano, por tanto había mucha gente que no acudía. Yo estaba en todas.-. Me senté junto a la gente que más o menos había conocido la noche anterior, ya que mis compañeros de suite no acudían a esta actividad ya que muchos habían estado otros años en este cursillo y ya habían ido.
Pronto comenzaron a pasar lista. Yo, como era de esperar, no me enteré cuando pronunciaron mi nombre debido a dos cosas: la primera es el error que hubo con mis apellidos, al que aún no me había acostumbrado; y la otra es la extraña pronunciación de ni nombre y apellido.
Tras estos preliminares absolutamente necesarios, fuimos bajando en grupos hasta la planta baja. En la calle, nos esperaba un autobús. Sin duda, no era el autobús que esperaba. ¿Saben estos autobuses amarillos que aparecen en las series americanas de dibujos para llevar a los niños a la escuela? Era uno de esos. Me reí cuando lo vi, ya que no pensé que existirían de verdad. Lo comenté con mis nuevos amigos y me dijeron que era el tipo de autobús que los llevaba a la escuela cada mañana. Lo que ellos llaman, School Bus.
Tardamos unos 15 minutos en llegar hasta el colosal edificio. Yo ya estaba emocionado.
Una vez dentro, pude observar que se trataba de un edificio bastante antiguo, de 1931. Mientras subíamos al NY Skyride -más adelante explicaré lo que es esto-, una mujer nos iba relatando ciertas historias sobre el edificio. La más cuirosa, sin duda, es que a pesar de la época en que fue construido -piensen en lo rudimentario de la maquinaria en la década de los veinte y los treinta-, se terminó en tan solo 18 meses, estableciéndose como el edificio más alto de la ciudad de Nueva York hasta la construcción en 1972 de la Torre Norte del World Trade Center. Ahora, vuelve a convertirse, tras la destrucción del World Trade Center en 2001, en el edificio más alto de la ciudad y del estado de Nueva York.
Como decía antes, subíamos, en primer lugar al NY Skyride. El NY Skyride no es más que un simulador virtual inaugurado en 1994, en el que se puede experimentar un paseo en helicoptero -si no recuerdo mal- por toda la ciudad de Nueva York. Unos intensos 25 minutos, que a mi me parecieron un poco sosos, pero que son pasables.
Después de esta atracción, supongo que para un público más joven, subíamos por fin a lo alto del Empire State. Nos elevávamos en un ascensor muy veloz. Tanto, que a mi a medida que ascendíamos me pitaban los oidos. La misma sensación que se tiene en un avión. No tardamos ni 30 segundos en alcanzar el piso más alto, lo cual me sorprendió, ya que se trata de 102 pisos.
Una vez arriba ya era de noche. Hacía frío y una niebla ayudaba a poder mejor los edificios. Lo sé, suena contradictorio, pero la niebla ayudaba a que la luz de todos los rascacielos y edificios de Nueva York reflejase con mayor intensidad, mejorando la iluminación.
Creo que esta experiencia es algo indescriptible, por tanto me limitare a colocar algunas de las fotos que tomé aquel día. Espero que os gusten.
miércoles, 19 de agosto de 2009
In-House: NYC III
El plan de hoy era levantarnos sobre las 09:00h pero, cómo no, me levanté muchísimo antes. Podríamos decir que sufrí una sobredosis de horas de sueño, ya me parecían demasiadas y me era imposible el continuar durmiendo.
Mi primera opción era despertar a Aaron, pero luego me sentiría culpable. Además, aún no le conocía del todo bien. Decido pues dar unas cuentas vueltas por la habitación y ponerme a leer una revista que había cogido en el aeropuerto.
Tiempo después, Aaron despierta y bajamos juntos a desayunar. Esta vez tampoco sé que escoger entre la gran variedad de cosas que no conozco, por tanto pido lo mismo que Aaron.
Tras el desayuno, volvemos a la habitación y nos vestimos para la clase. Hacia las 09:30h bajamos al quinto piso y comenzamos nuestro calentamiento personal en la Student Loungue. Intento calentar al máximo ya que la clase se prevée dura.
Como supuse, la clase fue dura, pero impresionate. Sim embargo, a mi me vuelve a salir fatal -"todo es cuestión de costumbre", intento autoconvencerme-. Comenzó a las 11:00h y finalizó a las 12:30h. Tras ella tuvimos un break para comer y prepararnos para la primera clase de Weight Training con Peter Frame desde las 14:00h hasta las 15:00h.
Peter Frame, nuestro pintoresco profesor, era un hombre tremendamente musculado, ex-bailarín del NYCB. Llevaba una camiseta de tirantes verde esperanza que dejaba entreveer cada músculo de su fibrado cuerpo. De todas maneras, se trataba de un hombre tremendamente sabio e inteligente. Sabía como hablarte, como animarte. Nunca olvidaré esa dulce voz y sus continuos honey, sweetheart, son, baby, darling, dear...
La clase da comienzo con una pregunta: si hemos tenido alguna lesión que él deba saber y que pueda ser perjudicial para el trabajo con pesas que realizaremos en sus clases. La gente comienza a soltar extensos monólogos sobre infinidad de lesiones. Yo me dedico a confirmar que estoy perfectamente.
Después nos pide que nos coloquemos de pie y que sencillamente nos miremos en el espejo. Una vez fijado un punto en nosotros, nos pide que busquemos en nuestro interior aquello que nos hace especiales como personas por un lado y por otro aquello que nos falta como bailarines y como personas. Se centra en esto último y nos comenta que es en lo que debemos de trabajar durante nuestra estancia en SAB. Mi primera respuesta es joy y mi segunda respuesta es confidence. Eso es todo. La clase termina pero comienza una nueva.
Según nuestro horario deberíamos tener Variations, pero Jock consiera que ya que es el primer día e clases, tomar una clase e variaciones no sería apropiado ya que muchos de nosotros no estamos acostumbrados a la técnica de Balanchine. Así es que en lugar de la clase de Variations, tenemos una nueva hora y meddia de técnica. En resumen, el día fue duro.
Tras las clases, hacia las 19:00h había una In-House Activity, concretamente Door Decorating. Los chicos, según nos dicen, no suelen participar en esta actividad por tano nos quedamos todos en la suite hablando del día y de lo que nos esperaba al siguiente.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Placement Classes: NYC II
Monday, 22nd June 2009
Me decido por un beagle relleno con bacon y huevos revueltos con queso y un yogurt. Mi compañero de habitación elige el Breakfast Special. Yo aún no sabía lo que era, por tanto me conformo con mi elección.
Al comienzo del cursillo aún no teníamos nuestro código de barras con el meal plan, por tanto en las cajas había unas hojas con todos los nombres de los alumnos del cursillo. Allí buscabas tu nombre y sencillamente ponías una cruz en la comida correspondiente: desayuno, comida o cena. Después todo se volverá más sencillo.
Desayunamos tranquilamente, la placement class es a las 12:00h y tenemos tiempo suficiente para incluso salir a dar una vuelta. Yo le comento a mi compañero de habitación que he de comprar ciertas cosas para mi cama: una almohada y una manta, ya que no las había traído por cuestión de sobrepeso en la maleta. Me llevó a una tienda conocida como Bed, Bath & Beyond, un inmenso supermercado dedicado a cosas de cama y de baño, principalmente. Eso sí, es realmente caro, pero lo necesito.
Tras ello volvemos a la residencia y comenzamos a vestirnos para la clase. Yo aún no estoy nervioso, "lo estaré cuando empiece a calentar", le comento a Aaron, mi compañero de habitación.
"¿Qué me pongo?". Esa era la gran pregunta del día. Tengo una gran variedad de maillots, camisetas y medias...por tanto. ¿Cuál escoger?. La negra, demasiado seria; el rojo, demasiado chillón; el gris, suena a viejo; el verde, ay el verde; el azul marino, se parece demasiado al negro; el azul claro, mmm! me gusta el azul claro.
Tras unos quince minutos sacando ropa y más ropa me decidí por el maillot azul claro, camiseta blanca apretada, calcetines blancos y zapatillas blancas.
Juntos, Aaron y yo, bajamos al 5º piso. Allí es dónde se encuentran todos los estudios y dónde tendrá lugar mi primera clase. Más concretamente, en el Estudio 1. Empieza mi calentamiento. Ya estoy nervioso.
Sin duda, es el mejor calentamiento de mi vida. Estiro al máximo y mientras tanto me tomo la libertad de ver a los demás chicos. De esta manera puedo ver cómo será el nivel de mi clase. Sin duda...alto.
La clase me sale horrorosamente mal ya que, primero mi técnica es completamente diferente a la técnica americana y segundo, como consecuencia no estoy acostumbrado a hacer ese tipo de ejercicios. Ahora pienso en el desastre de clase que realicé y me entran ganas de reirme. Os prometo que no entendía nada de lo que aquel profesor: Andrei Kramarevsky, me estaba diciendo. Encima, cómo no, se colocó justo delante mío en la barra. En el centro ya tuve el cuidado de colocarme lo más atrás posible. ¡Dios mío, que desastre de clase!
Por suerte la clase fue extremadamente corta, 45 minutos para ser exactos. Lo justo para que vieran el nivel que tenía cada uno para poder meterlo en los respectivos niveles.
Más o menos, hacia las 8 de la tarde, después de la cena colocaron las listas con los niveles en los que habíamos sido asignados. Miro la lista de Intermediate Men, pero no me encientro. No me lo puedo creer. Sorprendido miro la de Advanced de arriba a abajo, y ahí está mi nombre. Mi sangre comienza a desplazarse mucho más rápido y mi corazón parece que se ahoga. Me contengo las ganas de gritar y saltar, miro hacia arriba y digo "gracias".
Tras la noticia paseo junto con Aaron por todo el edificio. Me enseña dónde se hallan las salas comunes y nos damos un paseo por todas. Os comento que estos son los únicos lugares dónde ambos sexos pueden estar juntos ya que en las suites está totalmente prohibido, así como en las respectivas habitaciones.
Nos fuimos pronto a la suite, después de que Aaron me presentase a gran cantidad de gente. Estabamos cansados, pero por suerte ambos estábamos en la misma clase. Sobre las 21:30h, todos estábamos ya en la suite listos para el suite-check de la 22:00h.
El día siguiente sería duro, nuestra clase comenzaba a las 11:00 -la verdad, tuvimos suerte, había gente cuya primera clase tenía lugar a las 9:30h- y debíamos descansar para nuestra primera lección con Jock Soto. Sólo el nombre me aterraba, sin embargo dormí realmente bien.
sábado, 8 de agosto de 2009
Move-In Day: NYC I
Que de comienzo el viaje:
Mi viaje a Estados Unidos da su comienzo. En este momento, en mi cabeza solo acechan dos mosntruosas preocupaciones: la primera es que, seguramente, seré el bailarín de menor nivel de toda la escuela; y la segunda es mi conocido dolor en el pie izquierdo. La verdad es que aún no comprendo cómo han podido seleccionarme para un cursillo tan sumamente importate como este. Pero, ¿acaso no es la suerte un factor importante en la vida de todo hombre?
Me encuentro ya en el aeropuerto, esperando por mi primer avión. Por cuestiones de dinero he de tomar dos aviones en lugar de uno directo, ya que es mucho más barato. El primer avión me llevará desde Madrid hasta Heathrow y el siguiente desde aquí hasta el aeropuerto John F. Kenedy.
Mientras espero estoy rodeado negra. No pretendo ser racista, pero no me lo explico y me resulta raro. Ahora mismo tengo miedo. Y comienzo a echar de menos alguien con quien hablar.
Por fin puedo subir al avión y parece que todos mis nervios de afuera desaparecen. Comienzo ahora a sumergirme en un mundo completamente english.
Rememorando un encuentro gracioso, os voy a relatar el primer encuentro con una persona inglesa: Se trataba de una de las azafatas de mi avión de British Airways. La mujer, con una cara un tanto arrugada me estaba ofreciendo la opción de elegir entre dos tipos de desayunos. Tras su pregunta solo hubo silencio. Yo la miraba fijamente con una cara de "no te estoy entendiendo, bonita" y ella me miraba con una cara de "o me contestas ya o te quedas sin desayuno, guapito". Al final contesté que me daba igual.
Cuando por fin me ofreció el sandwich de queso, me di cuenta de lo que me preguntaba. Si no recuerdo mal era algo asi, pronunciado muy rápidamente: "jam and cheese or just cheese?". Esa sería la primera de muchas situaciones ridículas a lo largo del viaje.
Ya en Heathrow, tuve el honor de conocer a una mujer española que, al igual que yo acudía a Nueva York a un cursillo. La diferencia era que el suyo era de pintura por tres meses, y el mío de danza por cinco semanas. Os prometo que me es imposible recordar su nombre, pero me ayudó a encontrar la puerta de embarque y estuvo conmigo el mayor rato posible, seguro a sabiendas de lo lleno de miedo que estaba.
El vuelo hasta Nueva York fue realmente largo. Por suerte los asientos eran cómodos y poseían una pequeña televisión personal con una amplia variedad de peliculas, series, documentales, música, noticias... Creo que me dió tiempo a verme todas las series, escuchar todas la música y ver una película. Por todo lo demás sólo puedo añadir que, viajen en British Airways, ya que es casi un 60% mejor que Iberia: comida, comodidad, atención...
Mi avión acaba de aterrizar. Ahora mismo sólo me aterra la idea de que me paren y comiencen a registrarme a fondo, que me encierren en una habitación, o piensen que soy un terrorista.
No me ocurrió nada; me tomaron las huellas dactilares y me realizaron una fotografía del iris como a todo el mundo. Tras ello me dirigí a por mis maletas. Por el camino me cercioné de que ya había perdido de vista a la mujer que estuvo conmigo en Heathrow.
Me esperaba ahora un nuevo reto: encontrar el teléfono azul con el que llamar al coche que vendría a buscarme. Abro un paréntesis para explicaros lo del teléfono: Mi hermano fue el que contrató todo el viaje; los vuelos y el coche que me llevaria hasta la escuela. En la página web avisaba de que una vez aterrizado tendría que buscar un teléfono azul entre una gran variedad de teléfonos, marcar el número correspondiente y dar mi número de reserva para que el coche viniese a buscarme.
Encuentro algo similar que pone Super Shuttle Manhattan, correspondido con el número 29, que debía de marcar para comunicarme con el servicio que había contratado. Así hice. Alguien cogió el teléfono. Se oía realmente mal, por lo que tuve que taparme el oído que tenía libre. Una mujer me preguntó por mi número de reserva, se lo repetí dos veces para evitar errores. Sin embargo tuve que llamar otra vez tras veinte minutos de espera en vano. Durante la espera, me dio tiempo a comprarme un teléfono móvil por 60$ con 60 minutos gratis y las llamadas siguientes a 29¢ por minuto.
¡Aleluya! Llega el coche. Es cómodo, aunque está lleno de gente. Consigo sentarme junto a la ventana, desde donde puedo ver todo el paisaje americano. Resulta tal y como en las películas: los pisos adosados, las carreteras, las señales de tráfico, las matrículas, los taxis amarillos...
Todo es más o menos igual hasta que comenzamos a atravesar Brooklyn Bridge, de camino a Manhattan. En el cielo comienza a divisarse una linea de rascacielos que perfilan ciudad. Precioso.
Soy el último en bajarme del coche, el cuál me deja en el número 165W de la calle 65. La primera impresión es de acojone, tras ver un enorme y lujoso edificio.
Subo las escaleras con mi pesada maleta y por fin llego al gran hall. Comienza la desesperación, no sé que hacer, a qué piso tengo que subir...nada y para colmo no hay nadie que pueda ayudarme.
Como buen aventurero decido subirme al ascensor y presiono el piso 5, el que ponía School of the American Ballet. El ascensor es muy rápido y antes de que me de tiempo a pestañear, ya estaba delante de un gran escritorio blanco. Tampoco hay nadie, así que permanezco parado durante más de 15 minutos. Alterado, llamo a mi madre, y terminamos discutiendo, era normal...estaba bastante nervioso y asustado.
Como caida del cielo, veo a una mujer con la camiseta azul del Summer Course y decido preguntarlo que a dónde debo ir, que acabo de llegar. Amablemente me contesta que he de tomar el ascensor y subir hasta el piso 11. Allí debo de atravesar el control y coger otro ascensor hasta el piso 14, dónde debía girar a la izquierda y decir mi nombre y apellido en el escritorio que allí me encontrase.
Hubo un pequeño lío con mi nombre ya que cuando rellené los formularios debí de cometer algún error con mis apellidos, y en lugar de ser Alberto Blanco Pérez, sería, para todo el curso de verano: Alberto Pérez. Tras este pequeño lío del que pasé olímpicamente, me dieron un sobre con una ID y la llave de mi habitación y mi buzón de correo.
Mi suite, y mi correspondiente habitación se hallaban en el piso 17, por tanto debía de coger de nuevo el ascensor desde el piso 14 en el que me encontraba. Piso 17, suite 04, habitación B (1704B). Llamo a la puerta y decido entrar. Allí se encontraban sentados algunos de mis compañeros de suite, así como mi compañero de habitación, tras unos pequeños cambios de habitación.
Me siento con ellos un rato, y juntos esperamos a la hora de la cena. Estoy muy cansado y hambriento, además de confuso ya que no entiendo nada de lo que me dicen; diferentes acentos, diferentes voces...
Pronto, después de la cena -a las 5 de la tarde- nos llaman para una reunión general antes del Ice-cream social en el Estudio 1. Nos dan una tarrina del helado que queramos a cada uno y comenzamos a presentarnos todos -200 personas-. La gente parece muy simpática y agradable, aunque yo estoy un poco abstraido de todo el mundo, es mi primer día. Sin embargo mi compañero de habitación estuvo todo el tiempo conmigo, le echo de menos.
Al día siguiente comenzarán las clases y todos estamos algo nerviosos ya que habrá una placement class en la que nos asignarán el nivel en el que estaremos. A las chicas las dividen en 6 grupos diferentes y a los chicos en dos: Intermediate y Advanced.
A las 22:00h debemos de estar todos en nuestras respectivas suites para el suite-check, y a las 23:00h ya en la cama, listos para lights out. Me parece una buena idea ya que debemos de descansar para nuestras clases, sobre todo para la que nos esperaba al día siguiente.
viernes, 17 de julio de 2009
AVISO
Yo ya lo habia comentado alguna vez y Iker lo ha avisado en su ultima entrada. Por tanto no quiero que entre el panico. A mi vuelta, el 25 de Julio, intentare comenzar a relatar mi maravillosa estancia aqui.
Un beso enorme,
Charmed_boy
domingo, 28 de junio de 2009
El último boli bic: aviso
Escribo esta breve nota de aviso para comunicar a todos los lectores de la sección que, a causa de un viaje a los Estados Unidos, me será imposible publicar nada hasta el mes de agosto.
Sin embargo, el blog proseguirá con su actividad habitual a cargo de Charmed Boy, a quien, aprovechando la ocasión, envío un saludo desde este espacio que me brinda.
Muchas gracias a todos, y hasta la vuelta.
Iker.
martes, 16 de junio de 2009
El último boli bic: historias de lo desconocido (I)
El humano es, probablemente, uno de los seres más complejos del Universo, y, por si fuera poco, le gusta hacerse el complicado. Forma parte de su esencia grandilocuente y egocentrista, lo cual se demuestra al observar que el humano se cree el dueño del Universo. Pobre inconsciente.
Sin embargo, a pesar de su vanidad y su fachada de valentía, hay algo que al ser humano le causa una tensión indescriptible: lo desconocido. Ese folio en blanco, esa calle desierta, una puerta hacia lo que escapa a nuestro control... tienen la capacidad de causar en nosotros una extraña sensación de indecisión e indefensión que no siempre somos capaces de controlar.
Por norma general, tendemos a ser desconfiados, como lo es una cebra que vislumbra un león a lo lejos. Supongo que se trata de un mecanismo de autodefensa, un instinto. Al fin y al cabo, son demasiadas ya las veces que hemos oído truculentas historias con trágicos finales protagonizadas por incautos temerarios que se adentraron más allá de lo aconsejable en los terrenos de lo desconocido.
A pesar de ello es innegable que, como animales que somos, sentimos curiosidad hacia lo ajeno. Y es por eso que con lo desconocido se acaba creando una relación de amor - odio, que, en algunas ocasiones, desemboca en situaciones tan curiosas como aquella que escribí con mi bolígrafo un día al llegar a casa hace ya varios meses y que quiero contar hoy. Antes de que alguien me lo pregunte, diré que es una historia completamente real y que la viví en primera persona.
Estación de autobuses de Laredo (Cantabria)
27 de septiembre de 2008; 19h40
Entro al autobús. Según mi billete, ha salido de Santiago y su recorrido acabará en Irún. Por suerte, sólo tengo que ir hasta Bilbao. En la parte de atrás hay un grupo de jóvenes medio borrachos gritando y cantando. Me están poniendo dolor de cabeza.
Me ha tocado el asiento 2. Justo detrás del conductor. A mi lado, un señor de unos 50 años. Casi ni le he mirado al subir, así que mientras me pongo el cinturón de seguridad, le saludo. Un saludo rápido e impersonal. El señor que hay a mi lado es un desconocido.
Miro por la ventanilla y me despido entre lágrimas del chico por el cual me pregunta el desconocido: "¿es tu novio?", pregunta. No digo ni que si ni que no. Murmuro algo ininteligible y, justo cuando voy a buscar el MP3 en el bolsillo, me acuerdo de que se ha quedado sin batería en el viaje de ida. Genial. Mientras escuchaba a Kate Ryan. Penoso.
El desconocido sigue haciendo comentarios sobre el chico y sobre mí, y también preguntas sobre mi vida. Contesto con evasivas. Puede que sea un agente infiltrado de la CIA, el FBI, el CNI o incluso de la TIA de Mortadelo y Filemón. Quizás he visto demasiadas películas americanas, pero es que nunca se sabe.
Al final, caigo en la cuenta de que nunca voy a volver a ver a este tipo; le cuento mi vida. Se la cuento, porque hacia lo desconocido sentimos desconfianza sólo hasta que damos el primer paso. Después es más fácil abrirte a alguien que no conoces que a alguien que sabe cómo eres mejor que tú mismo. Es más froidiano. Mi profesor de Psicología, Carlos, al que aún apenas conocía ese 27 de septiembre, dice que lo desconocido nos da la oportunidad de ser nosotros mismo. Después nos dejamos influenciar. Nos adaptamos. Perdemos nuestro toque original.
A mitad del viaje, el tipo, cuyo nombre nunca supe y nunca sabré -de hecho, hoy sería incapaz de reconocerlo por la calle-, me empieza a contar su vida. Es gallego, y es entrenador de fútbol. Tiene hijos y está casado. No le faltan los amigos; su vida social es correcta, equilibrada y casi modélica. Sin embargo, según me cuenta, lleva una doble vida. Ha cogido un autobús a Bilbao con la excusa de ver jugar al Depor, pero en realidad viene a conocer a un chico con el que contactó por internet.
Su mujer no sabe nada. Sus hijos no saben nada. No saben nada de su doble vida, ni tampoco saben el fútbol es una mera excusa, y menos aún que viaja por toda España para tener encuentro fugaces con personas sacadas de chats y páginas de contactos. De hecho, ni siquiera sospechan que de fútbol apenas conoce la alineación del Deportivo de la Coruña.
Mientras escuchaba me quedé perplejo. El tipo me seguía hablando, pero yo estaba en una especie de nube de abstracción. No era capaz de procesar tanta información en tan poco tiempo. Me sobrepasó, y tuve que hacerle un gesto para que se callara. De su boca dejaron de salir palabras al instante, y me miró desconfiado, como si temiese que el vínculo de confianza mutua, forjado en apena 20 minutos de trayecto, acabase de romperse como el pie de una fragil copa de cristal dejada con demasiada fuerza sobre la mesa en una noche de fiesta.
Al cabo de unos minutos, murmuré un ténue "vaya", invitándolo a seguir. Dando su historia por acabada, me preguntó por locales de ambiente por Bilbao, y también quiso saber en qué parada de metro tenía que bajarse para llegar hasta su hotel.
Cuando el autocar paró en la dársena, nos despedimos fríamente, y salimos del vehículo, cada uno por su lado. Ni nos miramos. Tampoco hicimos ningún gesto que nos delatase cuando nos cruzamos de nuevo por la estación, él hacia el metro y yo hacia un taxi que me llevaría de vuelta a casa.
Parte de mi vida va en aquel gallego, y su historia viaja en mí. Y sin embargo, mientras pensaba en lo que acababa de vivir, caí en la cuenta de que volvíamos a ser desconocidos. Enemigos en la jungla de asfalto sobre la cual, un inoportuno sirimiri, me recordó súbitamente que estaba de nuevo en Bilbao.
-¿A donde vamos?
Y la voz del taxista me despertó.
Un saludo a todos,
iker
Dance...my only drug

Llevo ya una semana entera de reposo. Haciendo absolutamente nada. Me considero una persona impaciente y más aún en este tipo de cosas. No soporto estar sentado viendo como los demás disfrutan de una agotadora clase de ballet, o de un ejercicio difícil... sencillamente me es imposible. Imposible en el sentido de impotencia.
Mi lesión aún no se ha curado y sigue dando guerra. Comienzo a desesperarme. El domingo parto para Nueva York y me gustaría poder estar completamente bien. ¿Qué ocurre? Cuando me desespero, normalmente estoy fuera de mí. Más arisco, menos hablador. Sobre todo, tras la visión de una clase de ballet.
Este miércoles, o sea, mañana sería mi supuesta clase abierta. Clase abierta que no podrer hacer por culpa de mi maldito pie. ¿Por qué me tiene que pasar esto a mi?
"Vacaciones" lo llaman algunos. Ojalá jamás tuviese vacaciones, les contestaría yo. ¿Cómo se puede ser tan necio?
Necesito bailar ya, necesito liberar adrenalina, necesito sudar, cansarme. Me da miedo lo que estoy diciendo, pero para mi una clase, por corta que sea es mi droga de todos los días. Sin ella, me pongo nervioso. Muy nervioso.
No sé. Imagínen que les falta aquello que más desean en el mundo. Yo sin duda, preferiría estar antes sin comer que sin bailar. Sin beber que sin bailar.
Necesito bailar ya. Lo necesito con todo mi alma.
viernes, 12 de junio de 2009
Coco avant Chanel

Ayer, acudí, por fín a ver la tan esperada película Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel, protagonizada por Audrey Tautou, la misma actriz que realizó Amelie.
Una película que recomiendo a todo el mundo ver, porque sin duda es una obra maestra. Creo que es inlcuso mejor que la versión que hizo Shirley McLaine. Está claro que son versiones muy diferentes. La nueva película está más orientada a contar la vida anterior, los comienzos de una mujer llamada Grabielle Bonheur, que derivarían en el gran imperio y el gran icono de Coco Chanel.
Creo que han acertado enormente con la actriz, debido a su gran parecido y a la sencillez que irradia. Sin duda, una sólida y potente interpretración y puesta en escena por parte de todos el grupo de actores y actrices, que consiguen que se te ilumen los ojos en ciertos momentos.
Cosas con las que me quedo, son por ejemplo a la actriz cantando la famosa canción popular francesa Qui qu'a vu Coco?, en un cabaret, en sus inicios. Creo que todo el mundo estará intentandose bajar esta canción. Yo aún estoy intentando conseguirla bajandome la banda sonora del filme, pero está costando.
Os dejo un pequeño fragmento de la letra por si a alguien le interesa o anda buscándola:
J'ai perdu mon pauvr' Coco,
Coco mon chien que j'adore, Tout près du Trocadéro;
Il est loin s'il court encore.
Je l'avoue, mon plus grand r'gret
Dans ma perte su cruelle,
C'est qu'plus mon homme me trompait...
Plus Coco m'etait fidèle!
Vous n'auriez pas vu Coco?
Coco dans l'Trocadero
Co dans l'Tro
Co dans l'Tro
Coco dans l'Trocadero
Qui qu'a qui qu'a vu Coco?
Eh! Coco!
Eh! Coco!
Qui qu'a qui qu'a vu Coco?
Eh! Coco!
Os coloco un enlace al video, por quien quiera oir la canción. Comienza a cantarla hacia la mitad del video. Adoro esta canción. (http://www.youtube.com/watch?v=Up_T7LUBrHg)
miércoles, 10 de junio de 2009
Adiós selectividad, hola libertad
Tres días -perdonenme la reiteración, pero es absolutamente necesaria- cansados, llenos de estrés, de agobio de prisas, nervios... y sobre todo, tres días en los que he estudiado más que en todo el curso.
Los examenes han ido bastante bien. Todo comenzaba el lunes, cuando me levantaba a las 7:30h de la mañana para coger el tren en Chamartín a las 8:18h. Alli me estaría esperando Belén, mi amiga para ir juntos hasta Cantoblanco, a la Universidad Autónoma.
Nuestro primer examen era el de Literatura. Sin duda el examen para el que más había estudiado, debido a su extenso temario. Cuando llegamos, acudimos a nuestra sede: la facultad de Filosofía y Letras y comenzamos a rondar por ella para encontrar, entre el laberinto de aulas, la nuestra. Aula 103 para mi y Aula 105 para mi amiga. Estaban una enfrente de la otra caminando la tercera escalera hacia abajo por la izquierda.
Pronto comenzó a llegar todo el mundo, mientras Belén y yo discutíamos sobre si entraría la Generación del 27 o no. Todos suponíamos que caería o bien el Romanticismo, o el Realismo, o el Modernismo, o La Generación del 98, la del 27, el teatro posterior a 1939... pero no. A las 10:00h nos entregaron el examen. Leí la primera opción: el texto parecía fácil, La Casa de Bernarda Alba, y la pregunta de literatura era La literatura Hispanoamericana del siglo XX. Yo no tenía ni idea, por tanto me dispuse a leer ahora la opción B. Fui directamente a la pregunta de literatura: La novela de los años sesenta y setenta.
Inmediantamente exclamé para mi interior "¿Queeeé?". No me sabía ninguna de las dos preguntas de literatura. No obstante opté por la opción B ya que el texto parecía fácil y creo que algo se me ocurriría sobre la novela de los sesenta y los setenta.
Tras el examen, nos dirigimos a comer algo a la cafetería. Me tomé un bocadillo de jamón serrano con tomate. Realmente delicioso. Acto seguido caminamos hasta la Biblioteca de Humanidades. Una enorme biblioteca atestada de estudiantes, en silencio y concentrados. Nos costó encontrar un hueco libre, pero tras buscar durante unos diez minutos lo encontramos. Nos sentamos y comenzamos a estudiar -yo, al menos- filosofía. No era el siguiente examen. El proximo era el de inglés, a las 16:00h. Sin embargo inglés no me merece la pena estudiarlo, se me da demasiado bien, por tanto me centré en filosofía que me faltaban aún tres autores por mirarme: Kant, Ortega y Santo Tomás.
Llegó a mis oidos que había habido un soplo, y que todo el mundo estaba seguro de que entraría Kant. Luego, me puse a estudiar Kant como un loco. Es el único que me dió tiempo a estudiar. No obstante, una media hora antes de comenzar el examen, la gente comienza a comentar que se habían enterado de que sabíamos quién iba a entrar y que había cambiado el examen. "¡Mierda!", pensé.
Me tranquilicé y comencé a meditar sobre qué autor podrían preguntar entonces. Era el último año de la LOGSE y el año que viene no volverá a caer Ortega. "¡Exacto"!. Me repasé Ortega en el último minuto y, efectivamente, entró Ortega. No realicé una examen perfecto, pero por lo menos no me quedé en blanco y escribí las dos hojas que te entregan. El examen de inglés anterior, fue bien.
Segundo día. El primer examen era el de Química. La verdad, no estaba nervioso. Química ha sido una de las asignaturas que mejor he llevado durante el curso y efectivamente, el examen me salió muy bien, además, era muy fácil.
Tras ello, de nuevo volví a la biblioteca para pasar unas cuatro horas estudiando el siguiente examen, C.C.T.M (Ciencias de la Tierra y Medioambiente). Un examen fácil, pero que había que repasar, claro está. Me fue bien.
Tercer y último día (o sea, hoy). Examen de Biología, único examen para mi. Lo llevaba mejor de lo que creía, no obstante el examen fue realmente difícil. Al leer la opción A me planteé si de verdad había estudiado algo, ya que no sabía contestar ni una sola pregunta. Tras leer la opción B, me relajé ya que de ella si que sabía contestar, con excepción de la tercera pregunta que fue -para mí- realmente complicada y la cuál me inventé como quien se inventa una historia.
Ahora, por fín, soy libre.
sábado, 6 de junio de 2009
Veredicto final, ¿tendinitis o artrosis postraumática?
En primer lugar, el propio viernes. Mi madre debió de leer mi entrada y, cómo no, se preocupó bastante. La verdad es que es difícil tener a un hijo a 500 km de distancia, ya que no puedes estar pendiente de lo que le pasa todo el tiempo. Así que llamó a la madre de uno de mis compañeros de danza, la cuál me llamó mientras me encontraba en clase. Cómo un buen enfermo no realicé la clase, sino que me senté y estuve estirando y realizando ejercicios. Un gran olvido fue dejarme el móvil con sonido y habérmelo subido a clase ya que sonó estrepitosamente en mitad de la clase. Una buena bronca por parte de mi profesora...
Tras la clase, y tras los ensayos me acordé -más o menos hacia las 14:30h- de las llamadas durante la mañana. Cuando encendí mi teléfono tenía una inmensa cantidad de llamadas perdidas por parte de mi madre y de la madre de mi amigo, así como dos mensajes de textos, también provenientes de ellas dos. Uno de ellos decía:
"Queremos a tus pies... Llámame. Aurora"
Y el otro:
"Alber, cuando leas este mensaje llámame urgentemente. Antes de marchar de Ullate te va a llamar Aurora, la mamá de Dani."
Llamé a mi madre y nada más descolgar dijo: "Alber, no me mates, pero he llamado a Aurora la madre de Dani para que te vaya a buscar y te lleve al hospital porque necesitas saber si tienes algo en esos pies". ¿Por qué la iba a matar?. La verdad es que no había pensado en ello, por tanto me pareció una buena idea.
Así es pues, que llamé por teléfono a mi residencia para avisar que no comería en casa. Me compré unos sandwiches en una máquina y almorcé. Acto seguido recogí todas mis cosas y en recepción me estaba esperando ya Aurora, dispuesta a llevarme al hospital.
Tardamos bastante en llegar. Era viernes, hora punta... y Madrid. Pero llegamos.
Dí todos mis datos y a los pocos minutos en la sala de espera me llaman para un primer reconocimiento -bueno "reconocimiento"-. Entré en una sala, a través de una puerta naranja -un tanto extravagante todo- y la doctora me preguntó lo típico: qué me pasaba, si tenía algún tipo de alergia, alguna enfermedad importante, etc...
Volví a la sala de espera y nos tuvieron allí como unos tres cuartos de hora, hasta que entró un doctor y dijo mi nombre. La sala de traumatología me esperaba...
Me descalcé, no sin antes explicarle que era bailarín y que no se asustase de mis horrorosos y machacados pies. -Creo que sí se asustó-. Y rápidamente dijo su veredicto: una Artritis Postraumática. Nada más oírlo me asusté y me sonó a viejo. Sin embargo me tranquilizó diciéndome que era algo normal, sobre todo en bailarines. Me puso un tratamiento a base de reposo, frío y antiinflamatorio durante diez días.
Pero la historia no se acaba aquí. Hoy, sábado tuve un ensayo a las 10:00, que duró más o menos hasta las 14:30h. Ricardo, el fisioterapeuta que ya avanzaba que vería durante este ensayo subió para mirarme el pie. Y cómo no, me dijo una cosa totalmente diferente a la que me había dicho el traumatólogo del hospital. Según él tengo una Tendinitis del flexor plantar.
El tratamiento que me propuso es similar al propuesto por el médico, pero añadiendo un medicamento que aún no he comprado, pero del que supongo será un antiinflamatorio.
Vale, el tratamiento es parecido, por tanto lo seguiré y respetaré, pero ¿qué narices tengo entonces?
Está claro que estas cosas son puramente normales. Todo el mundo me cuenta que cada vez que tiene alguna lesión visita, al menos, a tres fisioterapeutas/traumatólogos diferentes, para así obtener completos y diferentes puntos de vista. De todas maneras, no es serio. No se pueden realizar juicios tan pronto si de verdad no se sabe lo que tiene el paciente. Que hagan más pruebas, que no se basen en tocarlo durante unos minutos...
jueves, 4 de junio de 2009
42nd Memory: La peur
Hoy, sin duda todo ha sido un tanto diferente. Me dispuse a realizar mis primeras dos horas de clase, y aunque seguía muriéndome por dentro las realicé, pero ya tras una hora de la siguiente clase, cuando ya nos encontrábamos en el centro con los ejercicios de saltos no pude más. Tal era el dolor que sentía que comencé a llorar. La profesora se dió cuenta y me dijo que si me pasaba algo. Posiblemente habría pensado que su inmediata corrección anterior me podría haber sentado mal, para nada, sencillamente me estaba ahogando en el dolor.
Finalmente me dijo que me sentara. No lo hice, sino que continué con el ejercicio. Al terminarlo me preguntó: "Alberto, ¿te gusta sufrir o qué?. Ya te he dicho tres veces que te sentaras y no lo has hecho, ¿tengo que hacerlo una cuarta?".
Por fín me senté, sin embargo se me calló el alma al cielo y continué llorando. Antes de sentarme, mi profesora me había dicho que cuando uno de verdad está lesionado o siente un profundo dolor ha de comentarlo. Al momento me preguntó qué qué era lo que me dolía. Le expliqué más o menos y me dijo que podría ser "algodeloquenomeacuerdoelnombre". Que si se pillaba a tiempo no era nada, pero que si se hacía crónico, ella conocía a bailarines que habían tenido que dejar de bailar por algo así.
En ese mismo momento fue tal el miedo que sentí que no pude no echarme a llorar. Ahora mismo, a pesar de no considerarme religioso, rezaría por que fuese una simple sobrecarga o una pequeña distensión por haber forzado demasiado.
Mi miedo radica en que en menos de veinte días parto para Nueva York y creo que me moriría si algo truncase mis planes. Es tal el terror que tengo a que sea algo grave que me impida bailar durante un largo período de tiempo, que me mata por dentro.
Por favor, Dios, se que nunca te hablo o que no te suelo hacer mucho caso pero, te lo ruego, haz que no sea nada grave. Por favor.
En estos momentos me hallo temblando. Y así estaré hasta que el sábado me vea el fisioterapeuta. Por favor, pido de nuevo. Por favor. Si tuviese algo... creo que...buf...
Oda a Walt Whitman
Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.
Pero ninguno se dormía,
ninguno quería ser el río,
ninguno amaba las hojas grandes,
ninguno la lengua azul de la playa.
Por el East River y el Queensborough
los muchachos luchaban con la industria,
y los judíos vendían al fauno del río
la rosa de la circuncisión
y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados
manadas de bisontes empujadas por el viento.
Pero ninguno se detenía,
ninguno quería ser nube,
ninguno buscaba los helechos
ni la rueda amarilla del tamboril.
Cuando la luna salga
las poleas rodarán para tumbar el cielo;
un límite de agujas cercará la memoria
y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan.
Nueva York de cieno,
Nueva York de alambres y de muerte.
¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla?
¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo?
¿Quién el sueño terrible de sus anémonas manchadas?
Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman,
he dejado de ver tu barba llena de mariposas,
ni tus hombros de pana gastados por la luna,
ni tus muslos de Apolo virginal,
ni tu voz como una columna de ceniza;
anciano hermoso como la niebla
que gemías igual que un pájaro
con el sexo atravesado por una aguja,
enemigo del sátiro,
enemigo de la vid
y amante de los cuerpos bajo la burda tela.
Ni un solo momento, hermosura viril
que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles,
soñabas ser un río y dormir como un río
con aquel camarada que pondría en tu pecho
un pequeño dolor de ignorante leopardo.
Ni un sólo momento, Adán de sangre, macho,
hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman,
porque por las azoteas,
agrupados en los bares,
saliendo en racimos de las alcantarillas,
temblando entre las piernas de los chauffeurs
o girando en las plataformas del ajenjo,
los maricas, Walt Whitman, te soñaban.
¡También ese! ¡También! Y se despeñan
sobre tu barba luminosa y casta,
rubios del norte, negros de la arena,
muchedumbres de gritos y ademanes,
como gatos y como las serpientes,
los maricas, Walt Whitman, los maricas
turbios de lágrimas, carne para fusta,
bota o mordisco de los domadores.
¡También ése! ¡También! Dedos teñidos
apuntan a la orilla de tu sueño
cuando el amigo come tu manzana
con un leve sabor de gasolina
y el sol canta por los ombligos
de los muchachos que juegan bajo los puentes.
Pero tú no buscabas los ojos arañados,
ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños,
ni la saliva helada,
ni las curvas heridas como panza de sapo
que llevan los maricas en coches y terrazas
mientras la luna los azota por las esquinas del terror.
Tú buscabas un desnudo que fuera como un río,
toro y sueño que junte la rueda con el alga,
padre de tu agonía, camelia de tu muerte,
y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto.
Porque es justo que el hombre no busque su deleite
en la selva de sangre de la mañana próxima.
El cielo tiene playas donde evitar la vida
y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.
Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas
pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.
Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.
Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whítman,
contra el niño que escribe
nombre de niña en su almohada,
ni contra el muchacho que se viste de novia
en la oscuridad del ropero,
ni contra los solitarios de los casinos
que beben con asco el agua de la prostitución,
ni contra los hombres de mirada verde
que aman al hombre y queman sus labios en silencio.
Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,
de carne tumefacta y pensamiento inmundo,
madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño
del Amor que reparte coronas de alegría.
Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Ápios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.
¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!
Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,
abiertos en las plazas con fiebre de abanico
o emboscadas en yertos paisajes de cicuta.
¡No haya cuartel! La muerte
mana de vuestros ojos
y agrupa flores grises en la orilla del cieno.
¡No haya cuartel! ¡Alerta!
Que los confundidos, los puros,
los clásicos, los señalados, los suplicantes
os cierren las puertas de la bacanal.
Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.
Federico García Lorca

