


Sí, cambios. Pero empecemos la historia por dónde debe de empezar toda historia, por el principio. Este fin de semana estuve en mi tierra. Una pequeña escapadita para realizar unas grabaciones de ballet que necesitaba. Las fotos que veis arriba me las sacó una amiga. Perdonadme por el pequeño tamaño, pero es que no teníamos tarjeta de memoria y tuvimos que reducir el tamaño de las fotos al máximo para poder sacar un buen número de ellas. Espero que os gusten, de todas maneras.
El caso es que llegué a Asturias sobre las 12:00 del medio día. Mi madre me fue a buscar a la estación y fuimos a mi casa, dónde dejé la maleta, cogí mi bolsa de baile, la comida que me había preparado mi madre en un tupper y me fui a mi antiguo conservatorio.
Allí me esperaba Rocío, para realizar las grabaciones. La verdad es que lo pasamos genial, pero después de pasarse seis horas seguidas bailando uno acaba realmente derrotado. Y así estaba yo. No obstante, vinieron dos amigas mías a casa hacia las 21:30 y cenamos juntos en mi casa y lo pasamos realmente bien. Se marcharon sobre las 02:00 de la mañana y yo me acosté. Lo necesitaba intensamente.
Al día siguiente, pensaba ir a ver a mis tíos y a mi abuela. Sin embargo, tenía demasiadas tareas pendientes del instituto. Comentarios de texto, estudiar para examenes, trabajos, deberes... En fin, un retahíla de tareas que consiguieron que no les pudiera ver. Espero recompensarselo la próxima vez.
Ese mismo domingo, cogía el tren de vuelta a Madrid a las 18:15. Un viaje relajado. La película que nos pusieron era Scoop de Woody Allen. Sin duda, genial película. No la había visto, pero fue realmente graciosa.
Junto a mi, en el tren, había una chica de unos treinta años diría yo, que se pasó todo el viaje estudiando inglés y buscando palabras y más palabras en su diccionario de mano. Hubo momento en que pensé ayudarla, porque la verdad que la veía un tanto perdida. Jamás había visto a nadie darle tanto uso a un diccionario en una fracción tan reducida de tiempo.
Detrás, dos señoras que casualmente se habían vuelto a sentar juntas. Me imagino que la ida, Madrid-Gijón les tocaría sentarse juntas, y conversarían mucho. La casualidad las volvió a unir, ya que no se callaron durante todo el viaje. Yo, mientras tanto hacía estragos por intentar concentrarme en la biología.
La profesora de matemáticas, como era de esperar, aún no ha corregido los examenes. La verdad es que los profesores son el espécimen más vago que existe en el mundo. Mira que es fácil corregir un examen, pero no, ellos se pasan todo el fin de semana haciendo yo que se que en vez de sentarse toda la tarde a corregir unos pocos examenes. Señores profesores, nosotros nos pasamos la tarde entera haciendo las millones de trabajos que ustedes nos ponen y estudiando toda la tarde también para aprobar sus infinitos examenes.
Mi clase no ha cambiado nada -y esta es la relación con el título-. Esta semana tenemos dos examenes: uno, el miércoles, de biología; y otro el jueves de Ciencias de la tierra y Medioambientales. Ya han cambiado el de C.C.T.M.M y ahora pretenden cambiar también el de biología. Vale, por una parte es bueno cambiarlo ya que así podré estudiarlo mejor ya que es un extenso temario lo que nos entra en el examen. Pero por otro lado... prefiero no cambiarlo.
Lo dicho, que me hartan con tantos cambios de examenes. Siempre estamos con las mismas discusiones en clase y no puede ser.















